sábado, 18 de junio de 2016

Es muy tarde

Muy tarde. Mucho. Tanto que mañana me voy a reír mucho cuando vea que me queda muy poco para irme. Tan poco, que voy a pensar en qué temprano es, que no está empezada la vida, aún no se ha puesto a llover, todavía no hay café.

Además, ya casi es verano. Y el verano es la época oficial de acostarse tarde. ¿Por qué? Porque escribo. ¿Cuándo? De madrugada. ¿Y eso? No sé. Por costumbre. O quizá por el café que me tomé a media tarde, porque puede y sólo puede que no fuese descafeinado. Ah, sí, vuelvo a tomar café. Mucho café. ¿Por qué? Porque vuelvo a escribir. De madrugada. Muy tarde.

viernes, 17 de junio de 2016

Tenía muchas ganas de hacer poesía

Casi sin versos.
Rima libre. Siempre libre.
La misma que hace romper las olas
En la orilla
O un poco antes.


Ahora sólo falta que unos locos me la quieran comprar.

martes, 14 de junio de 2016

Si pudiera romper a llorar


Si pudiera romper a llorar, me sentaría, rompería, lloraría, y así con todos los verbos que puedas conjugar en condicional. También cogería un tren y un autobús, dos billetes para llegar a pisar adoquines de piedra. Por debajo tienen agua, por encima les da el sol. Y desprenden humo, calor, verano y el recuerdo de aquella vez que no hubo hierro que bastase.

Eso, si pudiera. Como no puedo, cierro los ojos y suena Gold Rays de Vynil Pinups. Qué gozada de atardecer.

sábado, 11 de junio de 2016

Vuelve a ser casi verano

Madre mía, la de tiempo que no me enfrentaba a este teclado por placer. Desde enero, que se dice pronto. También se dice pronto que estamos en 2016, que va a llegar el verano, y bien sabéis que hace muchos años que este blog se rige un poco (bastante) por lo que se ve afuera.

2016, y hay cosas que no cambian, como el primer café de la mañana en silencio. La ventana sigue a mi lado. Por cierto, nunca lo he dicho, está a la derecha, y sé que es la derecha porque tengo un lunar en esa mano.

Por suerte, hay cosas que sí cambian. Por ejemplo, en este último rato he dicho muchas verdades, pero también me han dicho muchas verdades, y es algo que necesitaba más o menos desde 2012. He descubierto el encanto de los puertos, después de pasar no sé cuántos años rodeada de mar. Lo sé, no tengo perdón. Tengo una taza nueva y es de color verde militar, por dentro y por fuera. He descubierto que ya no me mareo en los trayectos de autobús. Esto último es una de las cosas que me dio abril. No es la que más me ha gustado, pero sí de la que puedo estar más agradecida.

Ahora tengo la sensación de que la próxima semana traerá muchos kilómetros por delante. Ojalá que sí.

viernes, 29 de enero de 2016

Hay escenas de odio

Y hay escenas de amor. Que casi sin quererlo, son mis favoritas. Sobre todo al final, cuando se besan. Con pasión. Mucha. Porque sienten. 

Y entonces se pone a llover. Fuerte, porque es lluvia de enero y las gotas crecen, caen grandes, chocan conta el suelo. Ellos se mojan. ¡Por supuesto que se mojan! Y más tarde, ya a salvo, a cubierto, mojados, ríen. Es una risa alta, fuerte como la lluvia. Risa de felicidad. 

Es solo eso, mojarse y reírse. Mucho y muy alto. Y parece de verdad, aunque sea de mentira.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Adiós, 2015

Podría mentirte, 2015. Podría mentirte y decir que no me has dejado cumplir mis propósitos. Que espero más del siguiente, ya sabes, dormir bien y lavarme los dientes mejor y con más ansia. Pero, la verdad, no he venido a mentirte. He venido, hoy, 31 de diciembre, a darte las gracias por haberme dejado llorar. Porque no sé qué pasa que los años impares siempre se me dan fatal.

martes, 24 de noviembre de 2015

Qué tarde es

Me estoy yendo a dormir con un caramelo de fresa mentolada en la boca. Miento. No es uno, son varios. Masticables. Dulces, pero que pican lo justo y necesario para recordarme que ya ha llegado el frío. De repente. Tan de repente que no he podido encender la calefacción porque no entiendo del todo la caldera nueva, y no vaya a ser que explote todo y el aire se quede como sucio, como si estuviera lleno de recuerdos.

Y el desasosiego. Él también ha llegado. 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Qué poco queda de 2015

No hacen más que pasar los días, luego los meses y los años, y es muy curioso, pero te siguen gustando las mismas comidas, las mismas escenas, los mismos días de sol. Y sigues llorando por lo mismo. Eso que no se te olvide nunca.

jueves, 8 de octubre de 2015

A veces me rodeo de hombres sabios

"Estoy seguro de que si tuvieses la paciencia suficiente para abrir los más de tres mil libros que te esperan en cualquier biblioteca, podrías comprobar que ninguno comienza igual que el otro".

domingo, 4 de octubre de 2015

Se ha acabado el verano

Sí, es oficial. Ya se ha acabado el verano de este año. No hablo de que mañana vaya a llover o que lleve puestos ya calcetines estando a punto de irme a la cama. Hablo más bien del verano, como estado de ánimo, por ser una loca que se deja llevar por la estaciones.
Bienvenido seas, octubre, en todos los sentidos. Los cinco primeros, el tuyo y el mío, la séptima temporada y un móvil que no deja de sonar. 
Bienvenido seas, octubre, porque si no fuera por ti, y por lo importante que es el que te sigue y el que te precede, puede que ahora no sintiese lo mismo, no quisiese lo mismo, no fuese lo mismo. 
Me queda poco para dejar de escribir por obligación. Y eso es triste, muy triste.