jueves, 6 de noviembre de 2014

Un hambre voraz

Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde la última vez que me senté a pensar tranquila. No pido perdón porque no considero que tenga que pedirlo, pero igual sí tengo que pedir que me cuides un poco más, que no me dejes hacer el mal, que me traigas alegrías. 
Esto ya había pasado antes. Yo aprendía de nuevo a leer, a escribir, el alfabeto, los números y a contar historias. Pero bien contadas. Y tú, aunque distraído, empezabas a saber por qué tantas pausas, por qué me gusta poner de repente tantos puntos y seguido, por qué tengo siempre hambre, por qué me sobra tanto amor que dar. 
Y antes de eso, hace mucho mucho tiempo, alguien me dijo que si se me olvida escribir a menudo, es porque estoy siendo feliz. Y no le faltaba razón. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Hoy es miércoles y los miércoles no son un buen día

Desde hace tiempo ya tengo sentimientos encontrados con los miércoles. Hoy es miércoles otra vez y miento si diría que no temí nunca que llegara este miércoles en concreto, este miércoles al final. Me llevo muchas cosas conmigo, porque no soy capaz de viajar ligera de equipaje, y maldigo de nuevo todas mis manías. Si no escucho, si no atiendo, si asiento, si quiero y miento, porque todos sabemos jugar.
Hoy es miércoles y no sabes cuántos miércoles han sido tristes. La comida de los miércoles la bauticé como comida triste sin querer. Tortilla francesa, muy seca, y espárragos. Por separado. Y agua mineral.

jueves, 25 de septiembre de 2014

El héroe definitivo

No hace falta salvar el mundo todos los días. No nos va a dar tiempo. 
Y de verdad que lo siento. 

martes, 26 de agosto de 2014

Un final agridulce

Si se muere el héroe, a alguien le toca llorar. Es lo suyo. Si no se muere, posiblemente también porque hace tanto tiempo que no veo un final feliz que ya no sé si sabré reconocer alguno. Es por eso que hay días que no te doy permiso y a ti te da igual, no me haces caso. Miro hacia otro lado y no sé si merece la pena, o si la vale, o si la siente. No sé siquiera si existe, igual que existe el miedo, porque no soy capaz de verla, pero algo debe haber sabiendo que si a ti te toca ser el héroe, a mí me va a tocar llorar. 

domingo, 24 de agosto de 2014

¡Estamos de aniversario!

Creo que esto se me ha ido de las manos. Porque esa es la más clara definición de este noventaytres, que era una tontería que se me ha ido de las manos. De eso ya han pasado seis años, que se dice pronto, y en el fondo no corren tan deprisa. Pero bueno, ya puedo decir que mi blog va al cole de mayores. Bienvenido sea.

sábado, 23 de agosto de 2014

Cuánta mentira, qué ironía, tengo que exclamar

Llevas aquí conmigo la primavera entera, los últimos dos meses o quizá toda la vida. Debo confesarte que odio tener que poner mayúsculas, es ahora el momento de decirlo. Porque no me consuelan ni los libros ni las canciones. No me consuelan los reproches. No me consuelan las palabras, y eso que a día de hoy es lo único con lo que me dejas jugar.
Qué ironía y cuánta verdad hay en eso de que si tiras de todos los puntos cardinales igual en mundo rompe en dos, en cuatro, ocho, dieciséis. O a llorar, porque esa posibilidad existe y en este punto está a nuestro lado. Qué ironía. Cuánta ironía. Cuánta verdad.

Y cuánta mentira también, que a veces hay que decirlo todo. 

domingo, 17 de agosto de 2014

Es todo un desastre

Quedan todavía treinta y siete y hay miradas que matan. Cuando quieres, me dices cosas bonitas, y cuando no, hay veces que suena una música, porque más vale vivir en una película que soñar la realidad. Y después, yo me despierto y me vuelvo a dormir, sueño que pintas paredes, que viene la policía y hay un nombre que gira en mi cabeza como si me sonase de algo, pero yo sé que no es así.
Es todo un desastre porque mañana ya es lunes y mañana va a ser de color verde. No me suelen dar alegrías. No me hablan, no contestan, y a mí todo me parece una eternidad. Lo bueno, al final. Mis mejillas, muy rojas; tu pelo, mojado; las ventanas abiertas de par en par.

sábado, 2 de agosto de 2014

Efectivamente

Puede ser que me haya enamorado en un sofá. Imagina que sea cierto. Imagina que te miento, imagina que acierto todos los números que piensas al azar. Piensa en la diferencia de haber nacido en un año u otro, en una hora o la siguiente, en las flores de madera que no me pude comprar.
No sé qué pasa que no tengo ganas de perderme entre páginas. Y además, hoy hasta llovió. Creo que me dejé el reloj encima de la mesa y sigo odiando la sandía sin pepitas. Así que efectivamente, puede ser que me haya enamorado en un sofá. Porque los sofás son muy traicioneros. Y tus piernas, también.

martes, 29 de julio de 2014

Mejor hacer que mandar

No podré decirte todo lo que me falta todavía, ni lo que queda por decir, ni qué me van a exigir en mi futuro más inmediato, porque ni siquiera yo lo sé. Me basta con tener la certeza de que si algo se hace, se hace bien. Así sé que no estoy loca. O al menos no lo parezco. 
No puedo perder los cinco minutos de soledad al volver a casa. Tiraría por tierra todos los castillos de arena que llenaron los últimos años. Ni esos cinco minutos, ni tu media hora, ni trescientos veintidós, ni cuatrocientos noventa y nueve.
Es mejor hacer, siempre hacerEl problema es que hago para que me deshagan, y no sé si mi cordura aguantará sin gritar. 

viernes, 11 de julio de 2014

Hace diez años tenía dieciséis

No sé por qué, pero he acabado escuchando una canción que cantaba como loca a los dieciséis años. Me da vértigo pensar que han pasado diez años desde que tenía dieciséis. Han pasado tiempos compuestos y verdades. Y también he aprendido a convivir con gastos y con gatos, que nunca está de más.
No me voy a poner resumen de estos diez años, por dios, qué coñazo. Está todo abajo, en la siguiente página, en lo que no te dije y cuando tuve que echarme a llorar.

Lo bueno de que pase el tiempo es que cada día soy más como quería ser, y eso es motivo de celebración.