martes, 18 de septiembre de 2012

Septiembre, no (te) aguanto

Sólo estamos a día dieciocho y quiero que se acabe septiembre por siempre. Septiembre, no te aguanto. Se llevaron las palabras, me quedé dormida a media tarde, hoy llovió por fin. Con todo ese sueño y esta lluvia, no me queda más remedio que dejar que ambos se me metan entre los huesos. Y tengo que esperar, aquí. Esperar sin más y dejar que la paciencia y la empatía me rompan el estómago y el corazón, no de manera literal, pero sí necesariamente en ese orden. Septiembre, no te aguanto porque una vez presté un libro sobre un niño que estaba solo y no me lo devolvieron jamás. Es como si me hubiesen robado ese libro, todas las historias, el espacio entre tú y yo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Para que el tiempo no me lleve

Para que el tiempo no me lleve, recuérdame que no me acostumbre a entrar en la ducha exclusivamente por las mañanas, porque si no me habrás perdido para siempre. Para que el tiempo no me lleve, deja correr este verano tardío que se acostumbró a venir a estas alturas los últimos años. Soy como un loco que no sabe por donde salir de su casa, y tengo más ganas que nunca de que llegue el frío. Igual encuentro la puerta cuando sea tiempo de jersey gris, abrigo gris, sombrero gris, cielo gris. Cuando sea tiempo de noviembre o así, y yo esté triste porque al lado de este mar, rara vez sale el sol más allá de mi cumpleaños.
Me quejo ahora y pienso que el color dorado no va a aguantarme mucho más. Menos mal que una vez vino de regalo con los otros doce, con los otros doce, los doce básicos, tu sonrisa y los quince céntimos de propina que eran más que merecidos y que hubo que buscar.

martes, 11 de septiembre de 2012

Ayer fue lunes

Ayer fue lunes y quiso llover, pero quise yo más estar contigo y no hay naturaleza viva que me lo impida. Fueron horas y horas de aceitunas, creo que no las podré ver más. Se pone en rojo, se me va helando el corazón poquito a poco, a ver si las aceras tienen cura, a ver si nos dejan pasar. No me cojas, no me entiendas, pero sobre todo no me cantes y no me mientas.
Ayer fue lunes y todavía quedan hombres que me llaman por mi nombre completo. Sólo eso me devuelve la fe en esta ciudad.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Domingo, cerveza fría

Si mañana vuelve a salir este sol tardío no pienses que me guardo un paraguas oscuro por gusto. Lo guardo porque a veces me hace falta un paraguas oscuro, porque las últimas veces llovió y no me gusta arriesgar sabiendo que falta poco para el otoño. Septiembre, mes de alegrías y penas, pero sobre todo de volver a empezar. Volver a empezar fuerte, haciendo ruido y sin esconder que si tu propia ciudad te ahoga, un buen método para sobrevivir es escapar a otra ciudad que no tenga mar. Aunque fuese el peor momento para escapar y entrar y salir y todos los verbos que se te puedan ocurrir en este momento.
Si no vas a alegrarte, es mejor que lo dejes ir. No siempre sienta bien, pero queda cerveza fría en la nevera.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Pájaros de papel de periódico

De pensar que no era tanto el calor que me amenazaba a dar por hecho que mañana va a hacer más frío que de costumbre, porque es un viaje de vuelta. De vuelta, sin maleta, de vuelta, sin ti. Y entonces es cuando espero todos esos pájaros de papel de periódico, que no me darán nunca de comer, aunque es lo que más ansiaba en el mundo. Los pájaros no llegan y nosotros nos vamos enamorando cada día un poco más, porque al igual que las hormigas, nos gusta guardar para mañana todo lo que no nos atrevemos a decirnos hoy.
No hay espacios en blanco, ni mentiras, ni paraguas rotos que tirar. Hay viajes de vuelta, de necesitar un viaje de vuelta, ha de entenderse. Y sin más. Son ocho minutos de margen y no necesito echar a correr.

martes, 4 de septiembre de 2012

Feliz 4 de septiembre

Tumbada allí, pienso que debo dar las gracias a la gravedad, debo dar gracias porque ha pasado un año y el planeta no se ha desviado de su órbita vacilante. Por lo menos nos mantenemos el uno junto al otro, pegados al suelo.

(Baile en familia, David Leavitt)

sábado, 1 de septiembre de 2012

Uno de septiembre

No puedo empezar a mentir y ser mentida, y mucho menos en la parte más pasiva de las dos. Agosto se fue pasando rápido, aunque yo no he vuelto a montar en bicicleta, y es algo por lo que maldecir y escupir cada noche y cada mañana, como si fuese una parte más del día. Y ahora es ya uno de septiembre. Uno de septiembre, que me ha pillado por sorpresa, sin nada que leer y con las sábanas sin lavar.
Me queda por decir que menos mal que hemos puesto un poco de orden de por medio, porque ¡qué pronto se va lo bueno!

viernes, 24 de agosto de 2012

¡Estamos de aniversario!

Que ustedes lleven cuatro años leyéndome es, como mínimo, para que les dé las gracias y les deje una canción.

lunes, 20 de agosto de 2012

Pronóstico de lluvia

Y ahora me callo y me escondo, pero sigue siendo agosto y por su culpa no hay nadie aquí que decida si es tiempo de llover o no. Y yo al final lo encontré, estaba detrás de esas miles de cajas donde guardo mi vida entera, tu vida entera y algunos papeles más. No sé qué es lo que quieres de mí, compartir comida o que pueda estar a punto de atropellarte en cualquier momento, ambas cosas me parecen de la misma magnitud. O si es que tengo que mandar saludos, porque no tengo prisa, no me queda dinero y hay macarrones para cenar.

viernes, 10 de agosto de 2012

Agosto, sol y dolor de cabeza

Me duele la cabeza, como siempre que me duele la cabeza porque me da por pensar que es agosto sin más, que estoy de vuelta por fin y que va a ser mejor que haga lo posible por curar el dolor de pies. Y se me da por pensar también que necesito un calendario nuevo, de esos que empiezan en septiembre, porque todavía me queda tinta de colores. Rojo, cuidado; verde, dentista; naranja, te quiero; azul, como el mar.