domingo, 22 de marzo de 2009

Canción del día

NO queremos ser como los DEMÁS.









http://www.youtube.com/watch?v=sMQVtGadiQA

Somebody told me (the killers)

En la estación del tren
bajando hacia la vía
cantamos la misma canción
y nos trabamos con la misma palabra.






Ahí me di cuenta que lo que necesito es un hombre que me quiera y una mujer que me pervierta.

Por ser, será.



Y será
la más guapa de mis sueños,

la más guapa de todo el reino.
Por ser, será que yo la ame hasta que me muera,
hasta que me reviente la cabeza.

Por ser, será mi peor pesadilla,

la Eva de mi costilla.

Por ser, será la dulce niña de papá.

Y sólo por ser, las ratas neoyorquinas
saldrán de las alcantarillas.

Sólo para verla.

Algún coche chocará
y a nosotros nos dará igual.


Y después por ser, será todo una mierda.
Más grande que la vida.



Y no habrá quién la entienda.

sábado, 21 de marzo de 2009

miércoles, 18 de marzo de 2009

Y de tanto vivir, se consumía lentamente, hasta que al final...


...se apagó
.

domingo, 15 de marzo de 2009

Hoy, crónica del día


Cojo un taxi. Es todo una razón sin fundamento, una herida mal curada. Un mito bordado en la chaqueta. Tres monedas que el taxista me da de vuelta.



Será que hasta las ratas tienen corazón. Será que hasta los tontos escriben poesía.

sábado, 14 de marzo de 2009

Pequeño Vals (Marlango)



Todo es tan GRANDE que se me viene PEQUEÑO



Una vez leí que no hay que llorar los días de lluvia. Pero es que hoy, precisamente hoy, hacía sol. Tus piernas inquietas me recuerdan que llegamos tarde. PACIENCIA pequeña, mucha paciencia. Queda mucho por llover. Y por llorar.





Let's speak English

Sí, es por aquí. Yo no era la parte de los dos que sabía hablar inglés, y aun así, seguí las señales y allá me fui. Me embarqué a la aventura.


(Y adiós muy buenas, ha sido un placer)



Someone Still Loves You Boris Yeltsin

Es ya tan tarde para arrepentirse que nada de lo que pueda escribir tiene sentido. Ella era guapa. No la más guapa, pero sí guapa a secas. En las noches de invierno yo dormía acurrucada a su lado, en su cama, porque ella me dejaba. Yo la iba a ver cuando se hacía de noche. Ella me daba un beso cuando se hacía de día. Y así siempre. Nos gustaba nuestra rutina. Me gustaba nuestra rutina. Era sólo eso, rutina. Miles de noches en las que un cuerpo se juntaba al otro. Y nada más. Después del beso final nunca había nada. Era un beso final, la última nota, la razón de mi mañana. Su sonrisa malvada me decía que en algún momento todo llegaría a su fin. Sólo habría que dejar pasar el tiempo. Era dulce y cruel a la vez. Y eso me volvía loca.

lunes, 2 de marzo de 2009

Querida, te conozco desde hace demasiado tiempo como para que te puedas permitir engañarme. Detrás hay más de mil palabras que nunca me dijiste, pero nunca será tarde si llamas a la puerta. Si no lo haces, tú verás. Hasta ahora nunca te había costado hacerme daño.

Ser valiente no es sólo cuestión de suerte.