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domingo, 26 de diciembre de 2010

Pourquoi ne pas nous dire quelque chose avant?

¿Te acuerdas de que hubo una vez que yo quería aprender a conjugar verbos en francés? Me fue imposible, mi libro se fue, sus páginas volaron con billete barato. Me fue imposible, se me va la fuerza por la boca y no sé colocarla en los múltiples acentos que tendrían todos sus tiempos. Y mírame ahora, se me dio por lo sajón y mañana aplaudiría sólo porque la nariz no se me pusiese roja.
Diría Picasso ahora, o eso pienso yo, eso de que las musas te pillen trabajando. Tienes miles de lápices nuevos. Y si te los dejas dentro del pupitre me sobran ceras de colores. Porque hubo un tiempo en el que quería estudiar arte, aunque a los demás no les gustaba. A los demás sigue sin gustarles y yo ya no sé dibujar más que corazones en los libros que ya no uso para estudiar. Y respiro. Mañana, tu aliento. Comida china. Luces de Navidad. Verde de botellas que quieren ser azules. Domingo, gente, coches blancos. Cada vez me sale más caro llegar. Cada vez mis frases son más diferentes entre sí. Puede ser que tenga que volver a la inspiración irregular.
Malditas musas.

domingo, 24 de agosto de 2008

Dicen, del verbo decir


Dice mi abuela que en unos quince millones de años se acaba el mundo. También dice que no le preocupa, que ella no estará allí para verlo. Después dice que eso no lo dice ella, que lo dice la radio. Si lo dice la radio, igual es verdad. Y a ella sigue sin preocuparle. Sólo son cosas que dicen.

(Dedicado a la libertad de expresión)

Tengo, del verbo tener

Tengo en mi cabeza un montón de recuerdos que se agolpan de repente. Tengo demasiadas expectativas y poco tiempo, una cola por delante para hacer cosas que me piden ocho brazos como mínimo. Tengo frío, tengo sueño y una montaña de periodicos viejos a punto de caducar. Tengo demasiadas piezas que no encajan entre si, un héroe acabado y dos recién casados que lo que quiere es estar juntos, nada más. Tengo que ver, tengo que oír, que callar. Tengo que estudiar. Tengo trece rosas estropeándose en un jarrón con agua y una guitarra de madera devorada por las termitas. Tengo que saber cuándo pasará el tren que me llevará a casa. Tengo miles de palabras sin significado y un sinfín de ratones que saben dibujar. Tengo que acudir, tengo que entender, que aprender. Tengo un portal envenenado y el mapa de todos los sitios unidos en ninguna parte. Tengo que comprar el periódico de ayer. Tengo un corcho sin un hueco, un marco de fotos vacío y su imagen en la cabeza.