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martes, 11 de septiembre de 2012

Ayer fue lunes

Ayer fue lunes y quiso llover, pero quise yo más estar contigo y no hay naturaleza viva que me lo impida. Fueron horas y horas de aceitunas, creo que no las podré ver más. Se pone en rojo, se me va helando el corazón poquito a poco, a ver si las aceras tienen cura, a ver si nos dejan pasar. No me cojas, no me entiendas, pero sobre todo no me cantes y no me mientas.
Ayer fue lunes y todavía quedan hombres que me llaman por mi nombre completo. Sólo eso me devuelve la fe en esta ciudad.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Domingo, cerveza fría

Si mañana vuelve a salir este sol tardío no pienses que me guardo un paraguas oscuro por gusto. Lo guardo porque a veces me hace falta un paraguas oscuro, porque las últimas veces llovió y no me gusta arriesgar sabiendo que falta poco para el otoño. Septiembre, mes de alegrías y penas, pero sobre todo de volver a empezar. Volver a empezar fuerte, haciendo ruido y sin esconder que si tu propia ciudad te ahoga, un buen método para sobrevivir es escapar a otra ciudad que no tenga mar. Aunque fuese el peor momento para escapar y entrar y salir y todos los verbos que se te puedan ocurrir en este momento.
Si no vas a alegrarte, es mejor que lo dejes ir. No siempre sienta bien, pero queda cerveza fría en la nevera.

martes, 27 de marzo de 2012

Martes. Después del lunes

Me pica por fuera, pero lo peor de todo es que pica por dentro. No son los caramelos de mora, masticables, ni el chocolate negro. No. Es todo mi egoísmo, las horas que desperdiciamos riendo, todo el jabón que me entra en los ojos. No es alergia, es egoísmo. Acuérdate bien. Es toda esta maldita intensidad, hambrienta, furiosa, que está a punto de reventar, pero no sé si llegaremos a tiempo.

domingo, 18 de marzo de 2012

Es domingo y llueve

Es domingo y llueve, después de mucho tiempo sin llover en todos los sentidos. Es casi primavera, pero no lo parece porque nos gusta morder las palabras que tienen más de un significado. Y aún así, es tiempo de quererse, porque siempre es tiempo de quererse, porque para maldades ya basta con las balas que apuntan sin querer al corazón.
No tengo recuerdos de aquel viaje, ahora me quedan las mentiras, lo que nunca confesé y no saber qué hora es.

viernes, 9 de marzo de 2012

jueves, 27 de octubre de 2011

Miércoles

Resiste pequeña. Tu particular guerra contra el mundo no está terminada. Aun tienes mucha vida por delante y poco pasado que contar.
Eso mismo, resiste.

jueves, 24 de marzo de 2011

Miércoles, dos besos (y dos más)

Hace mucho tiempo que empezaron los números impares. Los acordes de barrio. Las excusas baratas. Pensar en bajito. Extremoduro y unos cuantos más. Dolores de cabeza. Física y química. Ventanas cerradas y portales abiertos. Ideas inconexas. Rayas de color verde. Cera en los dedos. Un beso en la espalda. Tinta en la piel. Siento llegar tarde. Te pondría una excusa barata, como que estuve destrozando las cuerdas con alguna de Platero o alguno de estos. Pero yo sé que no te lo vas a creer. 

Me dejé las llaves dentro, me olvidé la manta. No podía venir corriendo, tardaba mucho el ascensor. Mucho hablo yo de ascensores, como se nota que me paso los días subiendo escaleras de caracol. 

domingo, 23 de agosto de 2009

Domingo, otra vez

Ella se ha quedado allí y fuera hace demasiado sol como para salir. Me apetece chocolate con leche y almendras. Ojo, almendras. Las avellanas han dejado de gustarme. Concretamente cuando probé las galletas de la madre de Iván, que son de avellana y una variante por fruto seco es suficiente en la vida. Las almendras en el chocolate de almendras, las avellanas en forma de galleta y los cacahuetes con porrones de vino tinto.
Gasto mi tiempo con su ausencia y canciones en francés. De vez en cuando, entiendo alguna palabra, pero son las menos. Los vecinos ponen Marlango demasiado alto y eso me recuerda a aquella tienda donde siempre ponían Marlango. No necesariamente demasiado alto, pero lo ponían. Vendían bolas para hacer pulseras. Bolas de todas las formas y colores, no sólo circular. Sí, tengo presente que las bolas son esféricas, pero circular quedaba mejor. He encontrado un casette del año 2001 con canciones que no entiendo por qué me llegaron a gustar por aquel entonces. Porque supongo que si están en un casette es porque me gustaban. O al menos eso pienso yo.
Y ahora mismo aun quedan diecisiete días y a mi no me apetece ponerme otros vaqueros. Qué asco, domingo otra vez.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Jueves improvisado

Y es en una de estas noches de principios del otoño cuando empiezo a recordar. Hace tiempo ya que creía muertas esas palabras a las que en un día pasado yo di vida. Y así, llena de vueltas está la vida, porque cuando yo ya había enterrado esa historia, una pequeña alma la revivió y descubrí que el pasado no era tan confuso como yo lo creía. Por miedo. Por esperanza, quizá. Porque el que espera, espera que todo vaya bien, que las cosas sigan su curso viento en popa.
Y es este recuerdo que me oprimía, el que no me dejaba ver que muchas veces el tiempo pasado no es el mejor. Es así que aun está presente ese jersey azul. Ya no me gusta que huela a "ti" porque eres un recuerdo muerto que sólo otro puede avivar. Porque la arena ya no me envuelve como antes y las olas de aquel mar quedan ya muy lejanas.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Miércoles

Según el calendario londinense que hay en mi pared es el cuarto día de la semana, pero yo sé que es mentira. Los niños con uniforme juegan en el recreo. Yo los oigo porque tengo la ventana abierta. ¿Sabes? Una vez en el colegio mi media de química era 4,6 y a la profesora le daba un 5,0 y yo no dije nada. Me voy a comprar un vestido gris para que me haga juego con el invierno, que en él siempre es de noche y los días no rebajan mucho el color negro. Aunque no sé si es pronto para hacerlo. Las niñas saltan a la cuerda. Tú estás a tres kilómetros de aquí y me da pereza hasta coger un autobús, porque me tendría que poner los vaqueros. Las canciones se repiten y yo sólo sé contar hasta dieciocho porque ahí me quedé. Y no supe seguir adelante.

domingo, 24 de agosto de 2008

Sábado

Seis letras. Solo de guitarra.
Obsesión momentánea.
Capricho pasajero.
Un último beso.
Perdición.