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sábado, 1 de diciembre de 2012

Sábado (sin ti)

Al principio, pensaba que me había hecho mayor porque ya me servían los zapatos de tacón del fondo del armario de la habitación de mis padres. ¡Qué equivocada estaba! En realidad, me hice mayor el día en el que me empezó a importar el frío, dejé de llorar por tener que ponerme bata y descubrí que un momento en un coche es un sábado eterno y que un sábado sin ti es como cualquier otro día de la semana. Así, pues, bienvenido sábado, bienvenido uno, bienvenido diciembre.

martes, 18 de septiembre de 2012

Septiembre, no (te) aguanto

Sólo estamos a día dieciocho y quiero que se acabe septiembre por siempre. Septiembre, no te aguanto. Se llevaron las palabras, me quedé dormida a media tarde, hoy llovió por fin. Con todo ese sueño y esta lluvia, no me queda más remedio que dejar que ambos se me metan entre los huesos. Y tengo que esperar, aquí. Esperar sin más y dejar que la paciencia y la empatía me rompan el estómago y el corazón, no de manera literal, pero sí necesariamente en ese orden. Septiembre, no te aguanto porque una vez presté un libro sobre un niño que estaba solo y no me lo devolvieron jamás. Es como si me hubiesen robado ese libro, todas las historias, el espacio entre tú y yo.

martes, 11 de septiembre de 2012

Ayer fue lunes

Ayer fue lunes y quiso llover, pero quise yo más estar contigo y no hay naturaleza viva que me lo impida. Fueron horas y horas de aceitunas, creo que no las podré ver más. Se pone en rojo, se me va helando el corazón poquito a poco, a ver si las aceras tienen cura, a ver si nos dejan pasar. No me cojas, no me entiendas, pero sobre todo no me cantes y no me mientas.
Ayer fue lunes y todavía quedan hombres que me llaman por mi nombre completo. Sólo eso me devuelve la fe en esta ciudad.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Uno de septiembre

No puedo empezar a mentir y ser mentida, y mucho menos en la parte más pasiva de las dos. Agosto se fue pasando rápido, aunque yo no he vuelto a montar en bicicleta, y es algo por lo que maldecir y escupir cada noche y cada mañana, como si fuese una parte más del día. Y ahora es ya uno de septiembre. Uno de septiembre, que me ha pillado por sorpresa, sin nada que leer y con las sábanas sin lavar.
Me queda por decir que menos mal que hemos puesto un poco de orden de por medio, porque ¡qué pronto se va lo bueno!

viernes, 10 de agosto de 2012

Agosto, sol y dolor de cabeza

Me duele la cabeza, como siempre que me duele la cabeza porque me da por pensar que es agosto sin más, que estoy de vuelta por fin y que va a ser mejor que haga lo posible por curar el dolor de pies. Y se me da por pensar también que necesito un calendario nuevo, de esos que empiezan en septiembre, porque todavía me queda tinta de colores. Rojo, cuidado; verde, dentista; naranja, te quiero; azul, como el mar.

viernes, 6 de julio de 2012

Noche de julio, aprieto los dientes

Si me diese por pensar en qué más dará lo que ha pasado en los últimos años y me pusiese a contar cuántas veces nos hemos tenido que quitar el pijama, me darían más de mil o dos mil, no lo sé todavía y en realidad da igual. Porque los últimos años han sido todo un éxito, de masas, rotundo, pero como buen éxito siempre se nos escapa. Y es esa búsqueda la que tenemos que mantener, nada de vasos ni besos vacíos, nada de versos que no riman, camisas sin planchar.
Ay amor, no puedo dejar de escribir y no puedo decirte el número exacto. No es que no te lo vaya a decir, es que no lo sé y tampoco es relevante. Como no son relevantes tantas otras muchas cosas que a veces me van matando poco a poco por dentro y yo, en vez de ir muriendo, rompo toda esta maldita empatía y la amenazo con irme lejos. Pero no hay amenazas que valgan, lo malo de romper lo que está por dentro es que sigue entero siempre. Y ahora los días quieren ser más cortos, me duele al beber agua y nunca es suficiente, nunca está de más. Recuerda: sin paraíso no hay palmeras. Las palmeras nos esperan en ese trozo de tierra que se ve a lo lejos, al otro lado del mar.


La luna en un rincón
te has convertido en mi nación
y yo eclipsado soy un faro a pleno sol
que envidia la humanidad
si al apagar sus luces
se prende mi ansiedad.

jueves, 21 de junio de 2012

Verano

Creo que por una vez debería hacer una excepción, una parada en el camino, y admitir que se me está escapando todo de las manos. No es que sea la primera vez que pasa, pero es la primera vez que se escapa de verdad y no puedo correr detrás, no vaya a ser que la tierra empiece abrirse y no quede nada a lo que agarrarse, ni siquiera ideas en las que pensar debajo de la cama. Sé que cuando vuelva a casa va a haber estrellas de nuevo. Cuando pasan estas cosas siempre hay estrellas en el cielo, que está contaminado por todas las farolas del camino de vuelta. Las mismas que no quieren abrigarnos cuando llueve. Contaminado o no, va a ser bonito inventarlo, desde el número diecisiete hasta el once, es tiempo de caminar hacia atrás.

Lo sé, ha llovido demasiado todo este tiempo, y no le correspondía porque no nos lo merecíamos. Nadie se merece tanta lluvia, nadie. A algunos, simplemente nos toca mojarnos. Pero hoy no llueve y eso es lo bonito. Que hoy no llueve, que hoy ya no llueve. Y mañana haremos por que no llueva. Sabes que podemos hacer que ocurra, no es tan disparatado. Sabes que podemos, de momento sólo nos falta querer. 

domingo, 17 de junio de 2012

Junio, canciones tristes

Junio es un mes de canciones tristes. ¡Maldita sea, cómo te odio junio! Me empiezan a sobrar las mantas y pienso que por qué tiene que llover, por qué cuando llueve Lugo está más lejos de aquí de lo que lo está Brasil, con su bandera casi rota, con una pared que me recuerda que debería rezar más, odiar un poco menos y aprender a conducir de una vez por todas, porque no van a venir a recogerme coches blancos, o rojos, o qué sé yo qué color vendrá el próximo año.

Y por deber, también debería curarte todas las heridas que esta lluvia trajo consigo. Porque esas malditas heridas sólo llegan cuando llueve, en junio, muy suave, muy lento. Recuerda que junio es sólo un mes de canciones tristes. Recuerda que yo te prometí que saldríamos ilesos. Recuerda que soy mujer de palabra.


 
Minuto 1:50. A quien madruga, Dios no existe.

jueves, 12 de enero de 2012

Enero

Podría ser más joven todavía si mi ojo derecho no tuviese la manía de arrugarse. Por lo demás, me gusta esa silla. De diez a once hace sol. A las doce vienes tú y a las tres es hora de comer. El resto lleva limón y miel. Y unas gotitas de pomelo. Algunos pecan de soberbia, pero es otro cantar, esta noche no. Al menos aquí, no.

domingo, 1 de enero de 2012

Uno de enero

No sé si fui más triste o más feliz. El julio que lloré y el octubre que no dejó nunca de hacer sol.
Pero fui, que es más de lo que muchos podrían prometer.

Dos mil doce sigue siendo difícil de decir. Tampoco es que suene bonito.
Sin que sirva de precendente, hablamos dentro de 366.

martes, 18 de octubre de 2011

Otoño (por fin)

Qué te voy a decir yo, en un ya martes de madrugada. Con frío hasta los huesos. Mis pestañas van sin rumbo y tengo pantalones nuevos. No me queda batería, de escribir, de correr, de quererte y pensar que las hojas de los árboles están ya casi todas en el suelo, que no quedan castañas, que a ver si llega el invierno de una vez por todas. Necesitas una bufanda, y lo sabes.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Octubre

No es porque sea octubre. No. No es por el sol, por los cuatros, los helados. Pipas, patatas fritas, mandarinas en el bolso. Tengo un vestido blanco que ir a recoger, un libro que no llega. Las horas no pasan. No es por nada de lo anterior. Simplemente es tiempo de moverse. Mañana me vuelven a esperar dos trenes y más de setenta escalones. Tampoco es tan horrible, tampoco está tan mal.

Y sin que te des cuenta, todo es un centímetro más alto.

domingo, 1 de mayo de 2011

Mayo

Hoy es un bonito día para decir eso de que quién me ha robado el mes de abril, que no me gustan las flores, pero sí me gustan los colores. Que me he quedado sin tinta, a pesar de mi empeño en tener repuesto para todo. Que la luz se está apagando, que se funde esta bombilla. Que me quedan muchas páginas hasta el final, no son demasiadas, pero cansan. Que ya no hace frío entre tú y yo, que no te pongas el collar de conchas, que debería marcar más cruces en el calendario.

viernes, 31 de diciembre de 2010

The end isn't near, today is the end

Cogí el ascensor. A la altura del tercero me esperaba un puñetazo en el estómago de manos que no saben encender cerillas. Pero aun quedaban más de noventa días para la gran bofetada final. Desde entonces hubo madrugones y botes de cincuenta comprimidos. Y yo aprendí a quién no debo escribir.



Dos mil diez era difícil de decir.
Dos mil once todavía no me suena bien.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Noviembre de 2010

Cuando yo tenga una cámara, me querrás aun más, corazón. Serán tiempos de labios rojos con las zapatillas de casa todavía puestas. Chaqueta sobre los hombros y a cantar canciones con la ventana abierta. Hay algunas propias de puertas cerradas, pero supongo que todavía están pos discutir. Pasado. Será nuestro último fin de semana, la última razón, batidos de chocolate. Lento. Futuro. Tú. Sin menos. Sin más. Me mandarás postales, pisarás cristales y vendrás a casa. Y después, tu abrigo gris del revés mirando al mar. Sobre la arena. Cigarro de medianoche. Tormenta y mañana por la mañana.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Mañanas de octubre

Buenos días. Hoy el mundo se he levantado del revés. La leche no sabía bien ni con tres cucharadas de colacao y hacía más frío cuando salí de clase que cuando entré. La gente ya no sabe agarrarse a las barras de los autobuses. A las barras rojas. ¿Qué va a ser de nosotros? Yo no creo en médicos, en recetas, infusiones y demás aditivos para (no) dormir. No me vas a convencer. Espera. Vosotros, nosotros, ellos. Ellos, los importantes, los que se sientan en las sillas más cómodas. Ciento cuarenta y cuatro caracteres con o sin causa. Y por la ventana casi no entra luz aunque son más de las doce de la mañana. Atrévete y sueña con tu almohada. Vive de lo que le gritan los demás, aunque no hace caso. Habladurías. Odio madrugar. Tengo sueño. Hace frío. Mañana va a hacer más frío. Así hasta que llegue la primavera. La del año que viene. O la del siguiente. O la otra. O una más. Vamos fuera, lejos, al otro lado. Me estoy malacostumbrando. Y sé que miras todos los días si hay algún tren que nos venga bien, si hay algún tren que nos lleve. Si simplemente hay algún tren. Yo odio los trenes. Antes no me pasaba, pero son demasiadas horas de espera, de viaje, de regreso. Y de maletas.
Lo siento, no va a poder ser hoy. Me desobedecen. Me calmo. Me quiero ir y no puedo contarte por qué mañana no dormiré aquí.

viernes, 2 de julio de 2010

1 de julio

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Cinco dedos en cada mano y mañana tendré que ponerme una tirita en los pies. Mañana llueve y yo no pude hacer nada por mentir. Pues vaya.

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martes, 29 de junio de 2010

Vacaciones de un minuto

Me gusta que junio se termine. Junio nunca me ha gustado. Tengo demasiado calor para que sea junio. Ah, qué calor. Y qué despierta estoy. Quiero pulsar la tecla de fin del teclado, pero sin querer pulso la de inicio. Será cosa de esta linea, que nunca me va a terminar de convencer. A pesar del resfriado, me comí un buen helado, porque es verano y aun no me llené de salitre. Y volvemos a la costumbre de comer patatas fritas después de portales cerrados. No sé si me gusta esta costumbre. Se fríen patatas después del adiós. Antes supongo que no habrá aceite. Tampoco otro combustible.Son más de las tres, otra vez. Maldito calor, maldito verano, no me dejas dormir. Quizá es culpa mía. El año pasado cogí la costumbre de marcar el toque de queda con el despertador de papá. Y aquí estoy, a una hora de la alarma, rock en castellano y botella de agua de Portugal.

miércoles, 9 de junio de 2010

Nueve de junio

Hoy, a él sólo te toca cumplir años.
Mejor dicho, hoy a él le toca cumplir años.
Qué responsabilidad.

lunes, 3 de mayo de 2010

3 de mayo

Son casi las ocho de la mañana de este tres de mayo, y poco tiene que ver con los medios de comunicación.