martes, 31 de enero de 2017

Miedo, enésima parte

Muchas veces, antes de irme a dormir escucho algunas canciones. Son canciones muy melódicas. Hablan de rupturas, silencio y llamas. Porque si cuando despierte no me salen las palabras, no doy la talla y no sé disimular, al menos habré dormido triste. 

No se puede ser un héroe todos los días. Y menos con este viento. 

sábado, 28 de enero de 2017

Todo me viene grande

La prosa, la poesía, algunos de los calcetines nuevos, tu amor. No es ninguna novedad que tenga ganas de reír y llorar al mismo tiempo, porque nunca supe hacer una sin la otra, y no creo que sea tiempo de aprender todavía. Quizá, y sólo quizá, todavía sea una palabra que a día de hoy empieza a tomar algún otro significado. Si es que ella me permite que la convierta en polisémica.

Pasa un poco más de media hora del viernes, sigue haciendo frío en mis pies. Y no me extraña que el cielo, de repente, se rompa y todo caiga en forma de granizo, opaco, con fuerza, con rabia y sin piedad. Hay que joderse, léase con resignación. Ese tono que domino desde aquel momento que al llegar al paso de peatones empecé a fatigarme. Y me tuve que sentar. Y tuve que sentir. Y tuve que llorar. Y que reír. Y la luz verde se encendió y no le hice caso. Precisamente por eso, porque me venía grande.

viernes, 27 de enero de 2017

Hola, 2017

No lo conté, pero creo que me llevó menos de un minuto saber que el que vendrá me va a ayudar a abofetear al que se fue hace escasos veinte días. Tú no te lo mereces, yo no me lo merezco, cuántos cuadrados en blanco quedan por colorear.
Posiblemente todo siga igual, o parecido. Los buses, las tartas, mi respiración. A veces me fatigo y no sé si es por caminar poco, por abarcar mucho o porque hay manchas que se te quedan dentro y no las puedes borrar. ¿Te conté alguna vez que una de mis grandes manías es intentar terminar lo que digo con palabras agudas? En mi cabeza, tienen sentido. Y mucha más sonoridad. 
Por hoy, nada más. Pero, 2017, por favor, pórtate bien.