jueves, 13 de octubre de 2016

Ha llegado el otoño

Yo sabía que esto iba a pasar. Lo sabía, de verdad. Intenté ponerle remedio. Fue allá por marzo, en primavera. Nadie quiso hacerme caso. Poco remedio queda. No sé qué vamos a hacer. 

¿No te da vergüenza vender tu amor? Por unas gotas de perfume. O de lluvia. O de todo en general. Yo, quiero vino. Y ya no tengo tos. Ambas cosas son motivo de alegría. O quizá no. 

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