viernes, 29 de enero de 2016

Hay escenas de odio

Y hay escenas de amor. Que casi sin quererlo, son mis favoritas. Sobre todo al final, cuando se besan. Con pasión. Mucha. Porque sienten. 

Y entonces se pone a llover. Fuerte, porque es lluvia de enero y las gotas crecen, caen grandes, chocan conta el suelo. Ellos se mojan. ¡Por supuesto que se mojan! Y más tarde, ya a salvo, a cubierto, mojados, ríen. Es una risa alta, fuerte como la lluvia. Risa de felicidad. 

Es solo eso, mojarse y reírse. Mucho y muy alto. Y parece de verdad, aunque sea de mentira.