sábado, 31 de diciembre de 2016

Adiós, 2016

Y gracias. Gracias por haberme hecho fuerte. Mucho más fuerte de lo que podría haber imaginado jamás.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Menudo chaparrón

Hace mucho tiempo escribí que me dolía el corazón, como dedo y como órgano. Por suerte, el dedo hace muchos años que no me duele porque he dejado de morderlo. El otro, el que late, el que siente, es más difícil de curar. Sobre todo cuando llueve, porque no sólo llueve fuera, al otro lado de las ventanas. A veces llueve dentro. No hablo de goteras, no hablo de alta mar.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Adiós, domingo

Ha aguantado todo el día sin llover, así que creo que hay monstruos debajo de la cama. Ven a asustarlos. Por favor. 

miércoles, 19 de octubre de 2016

De poder elegir

De poder elegir, elegiría no tener que mirar el mar desde detrás de una cristalera. Y así, no pasaría calor, no bebería agua de plástico, no se me haría de noche. Tampoco madrugaría, ni limpiaría los zapatos antes de salir. No daría abrazos. Pero no necesaria recibirlos. Porque de poder elegir, elegiría toda la calma, el silencio y no tener que verte en traje nunca más.

jueves, 13 de octubre de 2016

Ha llegado el otoño

Yo sabía que esto iba a pasar. Lo sabía, de verdad. Intenté ponerle remedio. Fue allá por marzo, en primavera. Nadie quiso hacerme caso. Poco remedio queda. No sé qué vamos a hacer. 

¿No te da vergüenza vender tu amor? Por unas gotas de perfume. O de lluvia. O de todo en general. Yo, quiero vino. Y ya no tengo tos. Ambas cosas son motivo de alegría. O quizá no. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Brindemos

No sé en qué momento fue que pasé de admirar a sentir, de sentir a querer, de querer a odiar y de odiar a ser indiferente. No sé en qué momento, pero ese, y otros tantos, me han dado posiblemente todo aquello que merece la pena. Y eso es motivo más que suficiente para alzar las copas y brindar. Fuerte. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Capítulo 93

De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden.

Rayuela, Julio Cortázar 

domingo, 4 de septiembre de 2016

Tanto amor, tanto daño

Este, y no otro, es el momento en el que, aunque debería estar durmiendo, y con urgencia, estoy aporreando teclas y pasando calor y joder qué lejos tengo la botella de agua. Estoy así aquí y ahora y no creo que sea mi culpa. Puede que en otros momentos lo fuese, pero ahora mismo no.

Y no es casualidad que lo diga ahora. No es casualidad, porque nos dimos tanto amor y nos hicimos tanto daño que tengo que escribirlo para estar en paz.

domingo, 28 de agosto de 2016

sábado, 27 de agosto de 2016

Agosto: lecciones y distancia

Después de que julio fuese un mes de tropiezos, este agosto está siendo un mes de lecciones. Le quedan apenas unos días, pero yo tengo que escribirlo ahora. Porque es ahora mismo cuando me sale. Porque es ahora mismo cuando lo siento.

Supongo que digo todos los años lo mismo, que agosto es un mes de empezar cosas, aunque siempre haya alguna que se me resiste unos días mas. Pero ahora mismo, que hace calor, que menuda tarde de playa, que me resisto a dormir sólo con una sábana, puedo decir que todo ha cambiado. No sé si para mejor o para peor. Pero para diferente, seguro. 

No hace falta ya que sea viernes para que los vasos lleven azúcar pegado en los bordes. Ni para aprender cosas sobre la vida de los gatos. Y tampoco está mal bailar éxitos del 2012 porque sí, porque está habitación es grande y tengo espacio. Y así, otras miles de cosas más, como por ejemplo, que la distancia es solamente eso, distancia. Un número de kilómetros que tienen tanta importancia como uno quiera darle. Y ya. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

¡Estamos de aniversario!

Hoy este blog cumple ocho años. Ocho, con letra y no con número. Manías.

Ocho años y aún hay gente que me lee. Gracias por la paciencia. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

Normalidad

La absoluta necesidad de normalidad me lleva a escribir esto mientras estoy en un autobús. Un autobús que por cierto no es ni urbano, ni rojo, pero es de vuelta, que es lo que importa. Porque los billetes de vuelta siempre son más difíciles de comprar. La vuelta siempre es más corta. Aunque tengas que esperar una hora en la parada. Una hora no es nada. La normalidad tarda más que una hora. Mucho más. 

martes, 16 de agosto de 2016

Qué calor

Hace demasiado calor como para pensar de manera clara. El mismo calor que hacía exactamente un par de semanas, pero a muchos kilómetros de aquí. Y no es fácil de llevar.

lunes, 15 de agosto de 2016

Confusión

Del lat. confusio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de confundir (‖ mezclar).
2. f. Acción y efecto de confundir (‖ desconcertar).
3. f. Perplejidad, desasosiego, turbación de ánimo.
4. f. Equivocación, error.
5. f. Abatimiento, humillación.
6. f. Der. Modo de extinguirse las obligaciones por reunirse en una misma persona el crédito y la deuda.
7. f. p. us. Afrenta, ignominia.

viernes, 12 de agosto de 2016

Si pica, cura

Hoy me han hecho daño. No lo voy a decir de manera sutil, porque total para qué. Lo digo con todas sus letras, porque ha habido otras muchas veces que el daño lo he hecho yo, y supongo que siempre ha sido más fácil disculparse con rodeos de palabras.

Hoy me han hecho daño. Y recuerdo otra vez que llovía tras haber pasado una semana de calor. Yo ahora mismo llevo tres semanas de calor. De calor sin letras, que es el peor tipo de calor que me puedo echar a la cara. Porque me agobio, me aburro, me desespero y quiero romperlo todo. La temperatura se adueñó de la ciudad y, por desgracia, también de mis pulmones. 

Y ahora me duelen. Los pulmones no. No es eso. Me duelen las miles de palabras que siempre he dicho por aquí, para intentar que solo tú me entiendas. Duelen y pican. Y supongo que si pican es porque están curando.

jueves, 14 de julio de 2016

Bikini negro

Ahora mismo estoy al sol y hace viento. Perdón, brisa. Brisa marina, porque ojalá no me falte nunca el mar. 

Y qué decir ahora. Quizá vestirse de negro no ha sido la mejor opción, pero al menos le han salido las manchas a mi vestido melocotón. También se me han curado las ampollas. El tema del color, estamos en ello. El problema es que no se me pasa el dolor de pies. Y mucho menos el de corazón. 

lunes, 11 de julio de 2016

Más vale tarde que ironía

Cuando leas esto, yo seguramente esté de vuelta en casa. Fui lo más deprisa que pude y me dejaron. Lo más rápido que me pediste. Porque, simplemente, tenía que hacerlo.

Y ahora, no sé cuántos kilómetros después, aquí no hay la misma calma, no hay eco, el café no sabe igual. La luz es jodidamente mala, y eso empieza a estropear mis nuevos recuerdos. ¿Y sabes qué he descubierto? Que lo peor no son las despedidas. Porque esta historia está llena de despedidas y tarde o temprano, ves que son algo normal, algo sin más. Lo peor son los aeropuertos. Porque ahora sé que lo que me pone triste es eso. Los aeropuertos. Qué irónico, con lo que me gusta volar. 

martes, 28 de junio de 2016

Hoy: esperar

Partimos de la idea de que vivo a base de palabras. A partir de ahí, he de confesar que pocas cosas me incomodan más que no saber qué decir en una conversación. No es una conversación cara a cara, que esas son muy fáciles. En una charla escrita. Qué viene después, qué te digo si no vas a ver qué cara pongo. Qué cara pongo de esperar. Porque lo más importante es recordar que los que esperan, no son ellos.

jueves, 23 de junio de 2016

Todo ha salido mal

Han pasado muchos pero que muchos años de la primera. Y aún así, no he aprendido.

Todo del revés, mi especialidad. Superpoder de mierda. 

martes, 21 de junio de 2016

Medianoche

Supongo que si mañana me pongo una camisa no voy a poder abrocharme todos los botones hasta arriba, porque llueve pero hace calor, qué tiempo tan loco, qué manía de escribir siempre conversaciones de ascensor.

Supongo, o bueno, más bien sé, que todas las horas que quedan hasta que llegue mañana se me van a pasar lentas. Muy muy lentas. Qué lento estás pasando, junio. Nunca me has gustado y aún así, te dedico la coma del vocativo, que es una de esas comas que la gente olvida muy a menudo. La gente, entre la que yo misma me incluyo, porque hay comas que merecen la pena. También las hay que es mejor dejarlas pasar. Y otras son importantes, sea la hora que sea. Entiéndase cada una de ellas como aliento, respiro, pausa para desayunar. 

sábado, 18 de junio de 2016

Es muy tarde

Muy tarde. Mucho. Tanto que mañana me voy a reír mucho cuando vea que me queda muy poco para irme. Tan poco, que voy a pensar en qué temprano es, que no está empezada la vida, aún no se ha puesto a llover, todavía no hay café.

Además, ya casi es verano. Y el verano es la época oficial de acostarse tarde. ¿Por qué? Porque escribo. ¿Cuándo? De madrugada. ¿Y eso? No sé. Por costumbre. O quizá por el café que me tomé a media tarde, porque puede y sólo puede que no fuese descafeinado. Ah, sí, vuelvo a tomar café. Mucho café. ¿Por qué? Porque vuelvo a escribir. De madrugada. Muy tarde.

viernes, 17 de junio de 2016

Tenía muchas ganas de hacer poesía

Casi sin versos.
Rima libre. Siempre libre.
La misma que hace romper las olas
En la orilla
O un poco antes.


Ahora sólo falta que unos locos me la quieran comprar.

martes, 14 de junio de 2016

Si pudiera romper a llorar


Si pudiera romper a llorar, me sentaría, rompería, lloraría, y así con todos los verbos que puedas conjugar en condicional. También cogería un tren y un autobús, dos billetes para llegar a pisar adoquines de piedra. Por debajo tienen agua, por encima les da el sol. Y desprenden humo, calor, verano y el recuerdo de aquella vez que no hubo hierro que bastase.

Eso, si pudiera. Como no puedo, cierro los ojos y suena Gold Rays de Vynil Pinups. Qué gozada de atardecer.

sábado, 11 de junio de 2016

Vuelve a ser casi verano

Madre mía, la de tiempo que no me enfrentaba a este teclado por placer. Desde enero, que se dice pronto. También se dice pronto que estamos en 2016, que va a llegar el verano, y bien sabéis que hace muchos años que este blog se rige un poco (bastante) por lo que se ve afuera.

2016, y hay cosas que no cambian, como el primer café de la mañana en silencio. La ventana sigue a mi lado. Por cierto, nunca lo he dicho, está a la derecha, y sé que es la derecha porque tengo un lunar en esa mano.

Por suerte, hay cosas que sí cambian. Por ejemplo, en este último rato he dicho muchas verdades, pero también me han dicho muchas verdades, y es algo que necesitaba más o menos desde 2012. He descubierto el encanto de los puertos, después de pasar no sé cuántos años rodeada de mar. Lo sé, no tengo perdón. Tengo una taza nueva y es de color verde militar, por dentro y por fuera. He descubierto que ya no me mareo en los trayectos de autobús. Esto último es una de las cosas que me dio abril. No es la que más me ha gustado, pero sí de la que puedo estar más agradecida.

Ahora tengo la sensación de que la próxima semana traerá muchos kilómetros por delante. Ojalá que sí.

viernes, 29 de enero de 2016

Hay escenas de odio

Y hay escenas de amor. Que casi sin quererlo, son mis favoritas. Sobre todo al final, cuando se besan. Con pasión. Mucha. Porque sienten. 

Y entonces se pone a llover. Fuerte, porque es lluvia de enero y las gotas crecen, caen grandes, chocan conta el suelo. Ellos se mojan. ¡Por supuesto que se mojan! Y más tarde, ya a salvo, a cubierto, mojados, ríen. Es una risa alta, fuerte como la lluvia. Risa de felicidad. 

Es solo eso, mojarse y reírse. Mucho y muy alto. Y parece de verdad, aunque sea de mentira.