viernes, 15 de mayo de 2015

Hoy y ayer

Hoy, (quizá ayer) fue tiempo de sol y llamar por teléfono. Ya no me acuerdo de la lluvia, pero vaya que si me acordaba de todo lo demás. 
No sé qué pasa, azulejos azules, y letras pequeñitas, puestas de una en una, en fila, las oigo a lo lejos, al otro lado. 
Es una pena que tenga tan poco tiempo para hablar por teléfono. Y es una pena también que tenga menos todavía para escribir sobre ello. Porque hoy, al colgar, ya no necesitaba tren de vuelta, ni poemas medievales, ni verbos irregulares, ni tirarme al mar.