jueves, 6 de marzo de 2014

Caramelos de limón

Sólo mi papelera sabe cuántos he comido. Si como caramelos de limón es porque no tengo más opciones. No me quedan ganas de hacer tarta de limón. No puedo aliñar las ensaladas. Y por eso guardo siempre un puñado de caramelos de limón en la mesilla. Por si no me queda más remedio que comer caramelos de limón. Y por si no me queda más remedio que dormir. 
Gusto más del insomnio y del sabor de la naranja, pero la casualidad lo quiso así. De limón. Sin azúcar. Sin verdad. 

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