jueves, 18 de diciembre de 2014

Se ha hecho tarde

No me puedo creer que ya estemos a estas alturas. Como casi siempre, me abstengo de opinar sobre la Navidad, que me gusta y la odio a partes exactamente iguales. Como cortadas a cuchillo. 
No me puedo creer tampoco que siga sin saber claro qué es lo que va a pasar. No me lo puedo creer porque es la primera vez que no me agobia ni lo pienso todo el rato sin parar. Mira si será cierto que ¡hasta ni pongo comas! 
No me puedo creer tantas cosas, que se me ha pasado el tiempo volando. Y ya estamos aquí: yo, contigo, con frío, dónde están mis guantes, queda mucho porvenir. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Un hambre voraz

Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde la última vez que me senté a pensar tranquila. No pido perdón porque no considero que tenga que pedirlo, pero igual sí tengo que pedir que me cuides un poco más, que no me dejes hacer el mal, que me traigas alegrías. 
Esto ya había pasado antes. Yo aprendía de nuevo a leer, a escribir, el alfabeto, los números y a contar historias. Pero bien contadas. Y tú, aunque distraído, empezabas a saber por qué tantas pausas, por qué me gusta poner de repente tantos puntos y seguido, por qué tengo siempre hambre, por qué me sobra tanto amor que dar. 
Y antes de eso, hace mucho mucho tiempo, alguien me dijo que si se me olvida escribir a menudo, es porque estoy siendo feliz. Y no le faltaba razón. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Hoy es miércoles y los miércoles no son un buen día

Desde hace tiempo ya tengo sentimientos encontrados con los miércoles. Hoy es miércoles otra vez y miento si diría que no temí nunca que llegara este miércoles en concreto, este miércoles al final. Me llevo muchas cosas conmigo, porque no soy capaz de viajar ligera de equipaje, y maldigo de nuevo todas mis manías. Si no escucho, si no atiendo, si asiento, si quiero y miento, porque todos sabemos jugar.
Hoy es miércoles y no sabes cuántos miércoles han sido tristes. La comida de los miércoles la bauticé como comida triste sin querer. Tortilla francesa, muy seca, y espárragos. Por separado. Y agua mineral.

jueves, 25 de septiembre de 2014

El héroe definitivo

No hace falta salvar el mundo todos los días. No nos va a dar tiempo. 
Y de verdad que lo siento. 

martes, 26 de agosto de 2014

Un final agridulce

Si se muere el héroe, a alguien le toca llorar. Es lo suyo. Si no se muere, posiblemente también porque hace tanto tiempo que no veo un final feliz que ya no sé si sabré reconocer alguno. Es por eso que hay días que no te doy permiso y a ti te da igual, no me haces caso. Miro hacia otro lado y no sé si merece la pena, o si la vale, o si la siente. No sé siquiera si existe, igual que existe el miedo, porque no soy capaz de verla, pero algo debe haber sabiendo que si a ti te toca ser el héroe, a mí me va a tocar llorar. 

domingo, 24 de agosto de 2014

¡Estamos de aniversario!

Creo que esto se me ha ido de las manos. Porque esa es la más clara definición de este noventaytres, que era una tontería que se me ha ido de las manos. De eso ya han pasado seis años, que se dice pronto, y en el fondo no corren tan deprisa. Pero bueno, ya puedo decir que mi blog va al cole de mayores. Bienvenido sea.

sábado, 23 de agosto de 2014

Cuánta mentira, qué ironía, tengo que exclamar

Llevas aquí conmigo la primavera entera, los últimos dos meses o quizá toda la vida. Debo confesarte que odio tener que poner mayúsculas, es ahora el momento de decirlo. Porque no me consuelan ni los libros ni las canciones. No me consuelan los reproches. No me consuelan las palabras, y eso que a día de hoy es lo único con lo que me dejas jugar.
Qué ironía y cuánta verdad hay en eso de que si tiras de todos los puntos cardinales igual en mundo rompe en dos, en cuatro, ocho, dieciséis. O a llorar, porque esa posibilidad existe y en este punto está a nuestro lado. Qué ironía. Cuánta ironía. Cuánta verdad.

Y cuánta mentira también, que a veces hay que decirlo todo. 

domingo, 17 de agosto de 2014

Es todo un desastre

Quedan todavía treinta y siete y hay miradas que matan. Cuando quieres, me dices cosas bonitas, y cuando no, hay veces que suena una música, porque más vale vivir en una película que soñar la realidad. Y después, yo me despierto y me vuelvo a dormir, sueño que pintas paredes, que viene la policía y hay un nombre que gira en mi cabeza como si me sonase de algo, pero yo sé que no es así.
Es todo un desastre porque mañana ya es lunes y mañana va a ser de color verde. No me suelen dar alegrías. No me hablan, no contestan, y a mí todo me parece una eternidad. Lo bueno, al final. Mis mejillas, muy rojas; tu pelo, mojado; las ventanas abiertas de par en par.

sábado, 2 de agosto de 2014

Efectivamente

Puede ser que me haya enamorado en un sofá. Imagina que sea cierto. Imagina que te miento, imagina que acierto todos los números que piensas al azar. Piensa en la diferencia de haber nacido en un año u otro, en una hora o la siguiente, en las flores de madera que no me pude comprar.
No sé qué pasa que no tengo ganas de perderme entre páginas. Y además, hoy hasta llovió. Creo que me dejé el reloj encima de la mesa y sigo odiando la sandía sin pepitas. Así que efectivamente, puede ser que me haya enamorado en un sofá. Porque los sofás son muy traicioneros. Y tus piernas, también.

martes, 29 de julio de 2014

Mejor hacer que mandar

No podré decirte todo lo que me falta todavía, ni lo que queda por decir, ni qué me van a exigir en mi futuro más inmediato, porque ni siquiera yo lo sé. Me basta con tener la certeza de que si algo se hace, se hace bien. Así sé que no estoy loca. O al menos no lo parezco. 
No puedo perder los cinco minutos de soledad al volver a casa. Tiraría por tierra todos los castillos de arena que llenaron los últimos años. Ni esos cinco minutos, ni tu media hora, ni trescientos veintidós, ni cuatrocientos noventa y nueve.
Es mejor hacer, siempre hacerEl problema es que hago para que me deshagan, y no sé si mi cordura aguantará sin gritar. 

viernes, 11 de julio de 2014

Hace diez años tenía dieciséis

No sé por qué, pero he acabado escuchando una canción que cantaba como loca a los dieciséis años. Me da vértigo pensar que han pasado diez años desde que tenía dieciséis. Han pasado tiempos compuestos y verdades. Y también he aprendido a convivir con gastos y con gatos, que nunca está de más.
No me voy a poner resumen de estos diez años, por dios, qué coñazo. Está todo abajo, en la siguiente página, en lo que no te dije y cuando tuve que echarme a llorar.

Lo bueno de que pase el tiempo es que cada día soy más como quería ser, y eso es motivo de celebración.

jueves, 10 de julio de 2014

Julio, 2014

Espero que mañana repartan justicia, porque como repartan suerte podemos darnos por jodidos.

jueves, 26 de junio de 2014

No blasfemes

Mi abuela se acordaba siempre de un chiste muy largo que decía 'pero señor cura, pero señor cura', y ahora y no hay quien cierre estas heridas. Imagínate, ahora, después de tantas guerras, cuentos y leyendas, que me dicen que escriba yo, porque sé escribir. Querido, a escribir sabemos jugar todos. A escribir, a contar, a leer y morir, porque todas las palabras son igual de importantes.

miércoles, 25 de junio de 2014

Hoy: tú y yo, los dos

No sé si cuando sucede que hay año bisiesto me canso más, o lloro más o simplemente más, o no necesito ni un día más para hacer todo. Todo o nada, pero siempre más y más. Siempre más arriba, más lana, más café, más amor. Y es que he vuelto a tomar café. Primero uno, luego dos, y al tercero, agua mineral. Del tiempo. Del tiempo que hace que tú y yo no montamos en ascensor.
Me queman los brazos, me dan alegrías. Y al fondo detonan una bomba y no nos importa. No sé cuándo fue la última vez que me importó, la verdad, no me acuerdo. Y normalmente me acuerdo de todo, normalmente la culpa es mía, normalmente, yo. Primera persona singular, conjugo de forma terrible, hablo cada día mejor, cierro las cortinas, me quedo sin ti, no hago nada, y vuelo alto hasta morir.

viernes, 6 de junio de 2014

Es siempre así

A veces hay erratas porque mis dedos y mi cabeza tienen diferentes puntos de vista sobre el teclado. También tengo muchos puntos de vista sobre qué va a pasar, porque con los años me he vuelto una impaciente. ¿Sabes que ahora hay muchas mermeladas sin azúcar? No creo que estén entre mis favoritas, pero posiblemente protagonicen el desayuno. Ahora que he vuelto a desayunar. Ahora que he vuelto a coger el teléfono y a dejar que me prometan cosas que no estoy totalmente segura de que se vayan a cumplir.

viernes, 16 de mayo de 2014

Hay cosas que me preocupan

Cumplir años. Soplar velas. Que mis ojos sigan viendo. Y mirándote. Que me quede aliento. La calidad de los tomates. Los melones. Las sandías. Los lunares y tu piel. Que siga habiendo sellos. Y plumas. Y cojines, tijeras y papel. Perder la confianza en los demás. Perder la confianza en uno mismo.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Palabras bonitas

Hay días que están hechos para escribir palabras bonitas. Por eso, hoy tengo que decir que me he acostumbrado a vivir al revés, a que mires a otro lado. He pedido un libro que posiblemente tarde en llegar, porque a veces la gente ignora cosas que son importantes. Tan importantes como los susurros y los abrazos, que una vez que el ascensor llega al quinto, se recuerdan siempre.
Hay días que están hechos para escribir palabras bonitas y me he dado cuenta de que con tantos años detrás hay palabras que tengo sin usar. De otras desconozco el significado, el contexto, el acceso y las ganas. Por eso, las palabras bonitas me intentan dar consuelo, porque en pocas horas amanece y presiento que hoy será un día de reencuentros, de enviar cartas por correo urgente, de evitar decirte que no.

martes, 6 de mayo de 2014

¿Y si no duermo nunca más?

Tengo una nueva cicatriz y me asusta tanta sutileza, de tanta gente, sin final. Se oyen violines a los lejos, y al bajar, puede que tenga miedo de lo que me encuentre. Una luz encendida, libros en el suelo, papeles ordenados, una vida por contar.
No sé si tengo culpa de algo. Pero siendo así, he de decir que hay heridas, como la que ayer curé, que sólo son dos pinchazos y se van. Y otras, que no cicatrizan nunca, como que hoy hace tres meses que no me atrevo a tomar café.

lunes, 5 de mayo de 2014

Tal vez sea mejor decidirse

Si vamos a ir, vayamos. Y si no, déjame que te cuente que no soy nada sin todo lo que me rodea. En especial, todo lo que es pequeño y de color blanco. Porque las soluciones a mis mayores problemas siempre han sido de color blanco. Mis grandes problemas, ya sabes, me he perdido caminando, no sé cómo han llegado al suelo todos esos trozos de papel, hay pasta para cuatro recién hecha. No hay tinta en la impresora, se me mojaron los libros, no queda valeriana, no puedo dormir.

jueves, 1 de mayo de 2014

Las cosas inconexas y yo no puedo dormir

Dar los buenos días. No usar comillas dentro de más comillas. Usar todas las palabras: incongruencia, señales, perturbar, autocine. Todas mis falta de ortografía vienen de no hacerte caso y se marchan tranquilas, pensando que cada día que se va es una hoja que paso del calendario, y nada más que eso. 
Sin embargo, a mí me hace falta estar dándoles vueltas una y otra vez a los mismos guisantes dentro del mismo plato. De primero, de segundo, de venirse arriba, de echarte de menos, de mancharme con rotulador. 
No importan mucho ya ni los colores ni los días. Ni qué tarde es que hay que madrugar mañana. Me importa mucho más qué pasará el día en el que cuando llegue la hora de ir a dormir vuelva a no ser capaz. Porque llegado ese día, ya no habrá calma ni remedio, y todas las palabra acabarán en vocal. 
El problema aquí, querida, es que nunca se es consciente del daño que se puede llegar a hacer.

viernes, 25 de abril de 2014

Otra vez

Encima de la cama y otra vez con los ojos bien abiertos. Otra vez pensando en que maldita la hora en la que no puedo apoyarme sobre el lado derecho. Ni tampoco posarlo sobre ti. 
Otra vez me quedan todavía miles de páginas para llegar al final. Y no sé si debería, pero el encanto de las estaciones conocidas me hace dudar. Dudo de tantas cosas y de tantas personas, que a veces pienso una y otra vez que si de verdad hay idas y venidas, si de verdad no cometo nunca faltas de ortografía, si de verdad va a venir el lobo o vas a quedarte a dormir. 
Otra vez vuelvo a escribir. Otra vez quiero rimar, pero me dejo llevar y no lo consigo. Otra vez me pongo a repetir palabras. 
Otra vez vuelve la calma. 
O eso parece.

miércoles, 23 de abril de 2014

Hay libros que merecen la pena

Pues eso, que hay libros que merecen la pena. Y personas que merecen la pena porque te regalan libros. Y no solamente eso. Hay personas que rezan por ti, para que no te pase nada, para que encuentres algo que hacer, para que no pases hambre y el coche te dure mucho. 
El problema es que a las personas, como a los libros, hubo un tiempo en el que dejé que murieran de polvo, y ya no hay marcha atrás. 

domingo, 23 de marzo de 2014

La ardua tarea de elegir lado de la cama

Hasta ahora mismo nunca me había parado a pensar que me gusta más estar cerca de la puerta. Nunca me había parado a pensarlo, y debe ser porque hay demasiadas puertas y muy poco sueño. También hay veces que me ha tocado estar pegada a la pared, y no precisamente por la noche. Hablo aquí de luces blancas y coches, sin maquillaje. Y de sombras, que por mucho que me intentasen convencer de lo contrario, escondían algo más que uvas todavía verdes.
Cuántos golpes, cuántas risas. Les pongo tilde porque estoy exclamando, casi sin querer. También hago otras muchas cosas sin querer. Hay veces que me muerdo sin querer. Sí, hay veces que me muerdo sin querer y otras no tanto. También hay veces que hace mucho frío y me prestas una manta de color rojo. Es roja porque cuando me muerdo sin querer, a veces sale sangre. Y a veces no. 

viernes, 7 de marzo de 2014

Hoy y nada es todo lo mismo

Hoy no voy a hablar de lluvia. Ni tampoco de mar. Ni de cojines, ni de sueños, ni de ti. Hoy no voy a hablar de nada en concreto porque tampoco encuentro palabras para hablar de mentiras, de reír y de llorar, de dormir poco o lo que me pasa por dentro. Tampoco de faltas de ortografía.
Hoy no voy a hablar de nada de eso porque no hago más que volver siempre a las mismas frases, el mismo daño, el mismo amor.

jueves, 6 de marzo de 2014

Caramelos de limón

Sólo mi papelera sabe cuántos he comido. Si como caramelos de limón es porque no tengo más opciones. No me quedan ganas de hacer tarta de limón. No puedo aliñar las ensaladas. Y por eso guardo siempre un puñado de caramelos de limón en la mesilla. Por si no me queda más remedio que comer caramelos de limón. Y por si no me queda más remedio que dormir. 
Gusto más del insomnio y del sabor de la naranja, pero la casualidad lo quiso así. De limón. Sin azúcar. Sin verdad. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Se va a acabar febrero

Vaya con 2014. No tengo claro qué es lo que va a pasar. Tampoco tengo claro por qué se me olvidan las cosas. A veces se me olvida reír y pensar. Se me olvida la cabeza, todo el cuerpo y el corazón. Casi se me olvida escribir. Casi se me olvida que existe el noventa y tres, que es un libro, pero sobre todo, un número impar. Maldigo entonces los números pares, como mis veintiséis, que aún encima llevan tilde y no me dan más que quebraderos de cabeza. ¿Y si ya no vuelvo a ver el mar? ¿Qué podría pasar entonces?
Sé que pasará que febrero se va a acabar ya, porque solamente lleva veintiocho. Febrero no me está gustando mucho. Porque las cosas importantes siguen siendo eso, cosas importantes. Y las cosas que duelen, siguen doliendo y siguen siendo importantes. Y eso, febrero, no has sido capaz de cambiarlo.

martes, 21 de enero de 2014

Ya es 2014

Es ya 2014, por fin, y si no fuera porque mis pies permanecen congelados, hasta parece que ya ni siquiera es invierno. No tengo ni que corregirme ni llorar.