martes, 31 de diciembre de 2013

Mucho y muy fuerte

Dos mil trece menos mal que ya te vas porque no sé si podría seguir tanto y tan fuerte, porque eso de llorar hay que hacerlo mucho y muy fuerte, que si no la miseria no se va. Probablemente mucho y muy fuerte sean las palabras que más he dicho a lo largo de este año, pero al menos he pasado mucho tiempo junto al mar. Lo tenía olvidado, ya ni me acordaba del frío y la sal y toda la arena que he tenido que sacudir de mis pies. Había olvidado muchas cosas también y tuvieron que llegar a marchas forzadas.

Dos mil trece menos mal que ya te vas, porque todas las galletas de ciruela del mundo no podrán compensar todo el daño que me hiciste. En una larga ola de calor y cuando parecía que la lluvia no se iría nunca. Todo el daño. Que fue mucho y muy fuerte. 


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