martes, 31 de diciembre de 2013

Mucho y muy fuerte

Dos mil trece menos mal que ya te vas porque no sé si podría seguir tanto y tan fuerte, porque eso de llorar hay que hacerlo mucho y muy fuerte, que si no la miseria no se va. Probablemente mucho y muy fuerte sean las palabras que más he dicho a lo largo de este año, pero al menos he pasado mucho tiempo junto al mar. Lo tenía olvidado, ya ni me acordaba del frío y la sal y toda la arena que he tenido que sacudir de mis pies. Había olvidado muchas cosas también y tuvieron que llegar a marchas forzadas.

Dos mil trece menos mal que ya te vas, porque todas las galletas de ciruela del mundo no podrán compensar todo el daño que me hiciste. En una larga ola de calor y cuando parecía que la lluvia no se iría nunca. Todo el daño. Que fue mucho y muy fuerte. 


martes, 24 de diciembre de 2013

Veinticuatro

Puedo pensar, y sentir envidia, y destrozarlo todo y volver a empezar. Y ojalá que haya palomitas de colores. Y ojalá un vestido y una camisa, a la vez, si es que entiendes qué significa. Y tú, querido lector, ojalá no encuentres nunca todo el sentido que llevo dentro porque eso significará que me conoces demasiado y no sé hasta dónde me va a gustar.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Lo más bonito que puedes hacer por mí es llevarme a la nieve

Me siento yo muy mayor para mirarme en un espejo que no tenga el marco dorado. Y me siento muy mayor también cada mañana, aunque haya luces de colores y nos hayan buscado sin cesar. Sin embargo, no soy ni me siento mayor para pensar en que este diciembre trae frío, mar y nieve. Ojalá nieve. Y ojalá no se me acaben mis paseos al lado del mar. 
Yo sé que las dos cosas a la vez no son posibles. Pero sí son posibles otras muchas cosas, juntas y a la vez.