jueves, 22 de agosto de 2013

El insomnio hipotético

Si hubiera invertido todo el tiempo en el que no era capaz de dormir, ahora sería muchas cosas. Sería más culta, más sabia, posiblemente menos protestona y más feliz. Pero la verdad es que si hubiera podido invertir en algo el tiempo que pasé mirando al techo de madrugada, supongo que sería en dormir. Que para eso son las camas. Que para eso son las noches. Que para vivir me tendría que llegar el día, pero se ve que no es así. Entonces es cuando todo se vuelve pequeño. Tan pequeño que no quedan diccionarios, vete a saber si me habré comido alguna tilde, y queda pendiente comprar arándanos azules para desayunar.
Queda también pendiente pensar que otra respuesta igual puede desencadenarlo todo. Todo de la nada, de esta nada que es tan grande que de esconderse debajo de la cama no es capaz.

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