viernes, 19 de julio de 2013

Noches

Una noche, hace muchos años ya, me dijeron que tenía que pensar un poco más en mí. No sería nada fuera de lo habitual si no fuese porque antes de eso, y sobre todo después, pasé muchas noches pidiendo perdón y dejando que lloviera sin descanso. Una noche, hace menos años que la anterior, me dijeron que mis gustos literarios y mis gustos musicales no encajaban entre sí, así que me dediqué otras muchas noches a cocinar, mirar al techo y maldecir, especialmente a maldecir. Una tercera noche, hace menos años todavía, confesé que sí, que de verdad sí que quería. Y hablando de querer, hubo muchas noches en los últimos años trataban de que no pasase el tiempo. Y eso compensa todas las noches en las que todavía tenía una habitación con dos ventanas, un par de gaviotas y tráfico los viernes por la mañana.

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