viernes, 24 de mayo de 2013

Es hora de irse a dormir

Es increíble que estemos ya a veinticuatro de mayo y que yo siga teniendo toda esta miseria dentro. Y que no se vaya. Y que siga teniendo los pies helados. No voy a decir como témpanos, porque no sé qué es un témpano, el diccionario me queda a desmano y es de mal usar palabras porque sí.
También es increíble, que mira qué hora es, que no me extraña que esté despierta todavía, que todavía me gusta mucho más que aún, dónde va a parar. La palabra todavía me gusta mucho más que muchas cosas, como la hora de irse a dormir, como cuando los demás se sienten mal por haberse callado y sin que lo sepas, quieren vomitar todas las palabras de repente. Yo me callo, oralmente hablando, porque si no tienes nada para darme, yo no tengo nada que decirte en particular. Ni nada que decir en general tampoco, y eso es algo que me pasa muy pocas veces. Pero el teléfono no suena. Una y otra vez. Pasa el tiempo y sigue sin sonar. Así que no sé por qué tengo un teléfono y otras miles de cosas si total hay que irse a la cama, yo no quiero puntuar bien y tampoco tengo sueño.

lunes, 20 de mayo de 2013

Me viene dando igual

Con esto de ir teniendo ya muchos años detrás, me da igual la aceptación y me da igual si el zumo es de piña o de melocotón, aunque cualquiera por querer ser más listo haya intentando convencerme de cuál es el que sabe mejor y yo no me haya molestado. Me da igual también si mi segundo apellido no te cabe, porque a mí nunca, y no me caben especialmente todos los problemas que trajo consigo durante mi adolescencia tardía, que es como suelo llamar a cuando cumplí veinte años, esos que no son nada, y que a ojos de muchos todavía no tengo.
Me da igual el miedo, ir sin rumbo, qué vamos a comer mañana. Realmente me da igual. Pero mi plan está llegando al final y no sé qué pasará cuando se acabe el color verde, las madrugadas estudiando y todo el té que guardo al lado del microondas, en latas plateadas y frías. Frías, como las mentiras o las veces que me dices que igual sí, pero yo sé que no.

jueves, 16 de mayo de 2013

Ya es jueves

Que casi me pudra por dentro todos los otoños no quiere decir que no pueda hacerlo en primavera. La primavera en el fondo no me gusta, porque ella no se aclara, yo me aclaro menos, y al final las dos acabamos portándonos mal. No queda casi primavera, igual que no me queda mucha esperanza, que la he gastado tanque después de tomar té sin azúcar, que no sé si habrá una balsa que me salve. Una balsa de té o de celulosa, claro está. O mejor una balsa hecha de tinta, aunque sé que es imposible.
No me queda casi esperanza, aunque sea lo último que se pierde. Pero al menos me queda fe, que la tengo nueva y sin usar, e igual es hora de gastar mi parte proporcional, porque a veces creo historias y otras veces creo historias en las que creo, aunque haya pasado media vida sin creer nada y sin creer en nada, que no son lo mismo aunque lo parezca.

miércoles, 15 de mayo de 2013

God had answered my questions, cleared my doubts, restored my faith, and the world was right again. The wind vanished and the snow drifted down like hushed confetti. Grandma Bettina used to say that snowflakes were the souls in heaven returning to Earth for brief visits. I knew this was not true but it was possible, and I believed it sometimes when the whim amused me.


1933 Was a Bad Year, John Fante

sábado, 11 de mayo de 2013

Son casi las tres (otra vez)

Y esas tres con otras tres, harán seis. Y otras tres, nueve. Supongo que no hay nada mejor que decirse las cosas por escrito. Porque somos lo que leemos, pero sobre todo, somos lo que escribimos.

sábado, 4 de mayo de 2013

And now these three remain: faith, hope and love. But the greatest of these is love.


1 Corinthians 13:13

jueves, 2 de mayo de 2013

Bienvenido, mayo

Ya es mayo y a veces mayo me trae alegrías y otras veces solamente me deja mucha lluvia. De un tiempo a esta parte no me mojo casi nunca los pies, al menos no queriendo, pero este mayo me deja muchas ganas de todo, pero sobre todo de una tarta de limón. Y por una vez, no la haré yo, la traeré de la capital suiza, pero sin moverme de esta ciudad, que a veces es tan especial que me maldigo por los años que huí de aquí, aunque tenía miles de razones.