martes, 31 de diciembre de 2013

Mucho y muy fuerte

Dos mil trece menos mal que ya te vas porque no sé si podría seguir tanto y tan fuerte, porque eso de llorar hay que hacerlo mucho y muy fuerte, que si no la miseria no se va. Probablemente mucho y muy fuerte sean las palabras que más he dicho a lo largo de este año, pero al menos he pasado mucho tiempo junto al mar. Lo tenía olvidado, ya ni me acordaba del frío y la sal y toda la arena que he tenido que sacudir de mis pies. Había olvidado muchas cosas también y tuvieron que llegar a marchas forzadas.

Dos mil trece menos mal que ya te vas, porque todas las galletas de ciruela del mundo no podrán compensar todo el daño que me hiciste. En una larga ola de calor y cuando parecía que la lluvia no se iría nunca. Todo el daño. Que fue mucho y muy fuerte. 


martes, 24 de diciembre de 2013

Veinticuatro

Puedo pensar, y sentir envidia, y destrozarlo todo y volver a empezar. Y ojalá que haya palomitas de colores. Y ojalá un vestido y una camisa, a la vez, si es que entiendes qué significa. Y tú, querido lector, ojalá no encuentres nunca todo el sentido que llevo dentro porque eso significará que me conoces demasiado y no sé hasta dónde me va a gustar.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Lo más bonito que puedes hacer por mí es llevarme a la nieve

Me siento yo muy mayor para mirarme en un espejo que no tenga el marco dorado. Y me siento muy mayor también cada mañana, aunque haya luces de colores y nos hayan buscado sin cesar. Sin embargo, no soy ni me siento mayor para pensar en que este diciembre trae frío, mar y nieve. Ojalá nieve. Y ojalá no se me acaben mis paseos al lado del mar. 
Yo sé que las dos cosas a la vez no son posibles. Pero sí son posibles otras muchas cosas, juntas y a la vez.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Cien, mil o noviembre

Por poder, podría contar, desde el uno hasta cien, o hasta mil incluso. Podría contar todas las veces que me equivoqué, con números o con palabras, depende de qué prefieras. O del tiempo que tengas. O del tiempo que tenga. O qué sé yo. 
Podría contar también las cosas que duelen. Con números, con letras y, si me apuras, con el dedo índice, porque nunca me fiaré de la gente que señala con el corazón. 
Podría contar tantas y tantas cosas, que se me olvidaría contar que se acaba noviembre, que siempre fue un mes gris y ahora gracias a él veo todos los días el mar. Y además de contar, podría pedir. Pedir por favor que no me dejéis estar sin dormir, que no me dejéis volar por el frío, que no me dejéis alejarme del mar. Nunca.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El miedo no se crea ni se destruye

Vuelvo a tener miedo porque si hay algo que lo caracterice es que el miedo no se va. El miedo llega y no se va nunca. Sólo se transforma. Tenía miedo a dejarme la puerta abierta, a que todo ardiese sin sentido, a morir ahogada, a que supiesen que fui yo quién se comió toda la gelatina. Tenía miedo de todo eso y tengo miedo de otras muchas cosas más, que no necesariamente excluyen a las anteriores. El miedo está siempre conmigo. Tengo miedo a la luz y a la oscuridad, a que llueva demasiado y a una sequía excesiva. Tengo miedo de querer, de reír y de escribir. Sobre todo eso, miedo de escribir y que nunca acabe diciendo todo lo que en realidad necesito decir.
Pero al final el miedo es sólo eso, miedo. Por eso le dedico palabras y le dejo que duerma conmigo. Hace tanto tiempo que llegó que le dejo elegir lado de la cama, si hay que cerrar las persianas, si mañana va a querer ser protagonista.

martes, 5 de noviembre de 2013

Hay cosas que sólo pueden ser de una manera

Me pasé octubre entre lluvia y por eso no tuve tiempo ni de pensar ni de escribir todo lo que me hubiese gustado. El problema llega cuando octubre acaba y yo ya no tengo ganas ni de pensar ni de escribir, porque como todo lo apasionante tiene su parte mala, gasto demasiadas horas pensando y escribiendo casi obligada. ¡Ojalá que llegase un tiempo de escribir por completa obligación! Y ojalá también que este noviembre no sea como todos los anteriores, siempre gris y sin calma. Y ojalá que todas las cuentas que tú haces me den a mí el mismo resultado. 

jueves, 31 de octubre de 2013

Podría ser realista

Podría ser realista y pensar que no vale la pena poner el despertador si no es para que entre todo el aire que me rodea, haya algo que me dé calor. Algo que me corrija las tildes que se me escapan sin querer por todos estos años que pensé muy poco y a la vez demasiado. Y ya no hablemos de escribir. Podría ser realista y pensar que hay demasiado ruido y muy poca justicia. Pero para qué, si no van a callarse por si solos y yo no puedo hacerlo. También podría ser realista y, así, agarrarme bien fuerte a un cojín, porque vaya donde vaya, dudo que quede alguno libre si es que hay. El cojín me mantiene en posición horizontal y pegada al suelo, sin tener nada que ver con kilómetros, aviones y cruzar el mar. Por eso podría ser realista.
Ciertamente sí, podría ser realista. 
Podría.

sábado, 12 de octubre de 2013

Octubre, trenes y libros

He llorado mucho y muy fuerte porque posiblemente siempre sobren razones para llorar, como por ejemplo mis catarros de octubre, la vuelta al cole, echarte de menos o mi ya recurrente incapacidad para dormir. Entre tanto, menos mal que éste va a ser un mes de coger trenes, que posiblemente no me acaben llevando a ninguna parte, pero al menos no me quitarán lo que llevo dentro. Porque anuncian el momento exacto en el que podré subir y soñar si así lo creo necesario. Me gustan los trenes porque rara vez me hacen marearme, lo que reduce las posibilidades de decir palabras sin relación alguna. Me gustan los trenes porque me dejan leer y escribir, que son las dos cosas que más me gusta hacer en este mundo, suponiendo claro está que omitamos bajarme tres paradas más allá los sábados a la hora de la cena. Pero sobre todo, me gustan los trenes porque soy capaz de perdonarles su impuntualidad. 

lunes, 7 de octubre de 2013

Menos mal que quedan lugares que no tienen mar

Soy un animal de muchas cosas. Entre ellas, soy un animal de costa, que tuvo que huir unos pocos años en trenes de madera a unos cuantos kilómetros del mar. Lo bueno de todo eso es que esos años ya pasaron y me reconcilié con todas las rotondas que tiene esta ciudad de cristal. El problema viene cuando no me llega, cuando ya no hay trenes de madera, cuando quiero tomar decisiones a gran velocidad. En esos casos, tengo que marcar el norte hacia delante y los recuerdos bien detrás, porque de poco sirve que me pidas cosas cuando tenemos que salir nada más entrar. Pero menos mal que por el medio de un día festivo cruza un río. Y menos mal que los ríos, al final, llevan al mar.

domingo, 6 de octubre de 2013

Debes pensar que he perdido la cabeza

Normalmente todo empieza y termina en el mismo sitio, con las mismas cosas, la misma gente, la misma vida. Y normalmente todo empieza con un trozo de metal, pero a estas alturas solamente me quedan pedacitos de plástico. De colores, pero de plástico. No tengo barniz y tampoco me queda agua en la botella. Además, mañana será mañana, pero mientras tanto sigue siendo hoy. Y hoy no tuve noticias. Hoy no tengo noticias. Hoy no las tendré y yo me dejo caer. Más de lo imprescindible y menos de lo necesario. Es decir, como siempre.

sábado, 5 de octubre de 2013

Si se va a caer el cielo con toda esta lluvia, que lo haga ya. Yo me canso de esperar.

viernes, 4 de octubre de 2013

Octubre y Benedetti

Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Life is difficult, you know. It's bloody hard telling the truth all the time. Sometimes it's impossible. And I want you to know what I'm trying. I really am. And perhaps this is not a very good time to say this, and I know you're not going to like it, but... You have to know that I am going to tell you the truth from now on. About everything. Because... if you don't tell the truth now, then later on... later on it hurts even more.

The curious incident of the dog in the night-time, Mark Haddon

domingo, 29 de septiembre de 2013

Ya no es 2010

Sé que un día voy a echar a correr. Antes de eso, tengo que solucionar dos problemas. El primero es que no ha dejado de llover y yo no puedo controlarlo. El segundo es que no sé viajar ligera de equipaje. Me pesa el corazón, ya no me cabe en las manos. Me pesan todas las preguntas y el aire que respiro. Me pesan, y lo que es peor, no me caben en la maleta.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Vuelve a llover

Vuelve a llover y soy feliz pensando que mañana por la mañana todo olerá a fresco y nuevo porque el agua se apropió de todo. Vuelve a llover y a ratos pienso en la capital francesa, a la que prometí que algún día iría, pero no sola. Porque he cogido demasiados aviones sola. Y demasiados trenes. Y demasiados sellos, demasiados veranos, demasiado tiempo. 
Vuelve a llover y yo sigo aquí, hablando del tiempo. Hablo del tiempo en el ascensor, en tu mente, al doblar la esquina. Hablo del tiempo por no hablar de mí, porque el tiempo sabe si debe cambiar, si es hora de ponerse zapatos negros y si hay que estar en silencio. Y es que el tiempo tiene más significados que los que yo puedo alcanzar a aspirar. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Nada

Oigo el camión de la basura y justo después queda el silencio absoluto. En el fondo no fue hace tanto cuando éramos reyes y jugábamos a sortear su recorrido, porque nada que importe fue hace tanto. Nada. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Página en blanco

No hay nada más aterrador que una página en blanco por la noche. No ha habido nunca término medio. Hubo botellas verdes, mucha lluvia y pronombres personales. Pero nunca término medio, que es algo que siempre se aleja de mí. Es terrible y no basta con que vengan a encender la luz.
No puedo dormir y me enfrento a una página en blanco. Así que supongo que todo es como siempre.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Miedo y espera

Tengo miedo todos los días y a todas horas porque mi miedo no discrimina. Llevo teniendo miedo, mucho pero que mucho miedo, desde la primera vez que tuve que dormir sola y, por desgracia, pasaron muchos años y muchos llantos hasta que pude volver a compartir sueños. Y a día de hoy a mi miedo le da igual lo malo y lo bueno, lo que pueda llegar a comer o a qué hora pasa el camión de la basura. A mi miedo le da igual qué es lo que puede hacerme daño porque él mismo se encarga de romperme. Mi miedo está ahí, siempre ha estado ahí, y ahora es cuando se junta con la espera y entre los dos lo dejan todo hecho añicos.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Los problemas llegan cuando no nos resistimos, cuando de un solo precipicio caemos los dos.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Me matan los silencios

Tanto quise creer y tanto me dejaste pensar que ahora gruño y tomo zumo de limón a partes iguales. Podría imaginar todas las posibilidades, pero todavía tengo pendiente asimilar las opciones que me quedarán cuando acabe este silencio, que odio con toda mi alma, que me va matando poco a poco y yo me dejo morir. Supongo que si apago el despertador y me levanto a la primera, será una batalla vencida. Una, de tantas que me quedan por delante, que más me vale agarrarme a un clavo que esté bien fijo en la madera, si no quiero volver a caer.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Querido septiembre

No sé cómo voy a decirte esto. No como, no duermo, no sé. Y cada día te me haces más cuesta arriba, se me pasan lentos los días. Intuyo que el otoño va a llegar un poco antes de lo habitual y no me gusta, porque otoño significa noviembre y no puedo vivir en un noviembre eterno. No sé cómo te llevas con ese mes, yo me enemisté con él hace años y supongo que de por vida.
Ahora solamente puedo parafraseaste y decir que las cosas tienen que durar, así es como lo espero. Pero basta ya de esperar, de mentir, de dolor de estómago, de dolor de corazón. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Recordar. Del latín, recordāri

Es curioso. Soy un animal que se alimenta de recuerdos. Los recuerdos me han mantenido viva todos estos años, porque si no, no habría escrito tanto. Y ahora, no me valen. No me valen los recuerdos porque no son suficiente. No me llega toda la lluvia que está por venir para decir todo lo que tendría que decir. Porque queda todo un otoño por delante y muchas palabras que no aguantan dentro de mí. Así que me queda mucho por decir. No aquí, si no fuera. Justo en donde se forman los recuerdos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

03:09

Es de madrugada. En verano, siempre ha sido de madrugada. Especialmente en septiembre, porque las ideas ya están acostumbradas a este ritmo. Menos mal que ya van muchos veranos detrás, y que te he visto ya dos veces con corbata, que es cómo me gustaría verte todos los días. No es capricho, si no que simplemente significaría que a lo que quiera que tenga que venir, le queda poco por llegar.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cuatro de septiembre

Nosotros dos, del ochenta y muchos. El coche, del noventa y algo. Y por el resto, el mar infinito a un lado, no sé cuándo se inventaron los bancos de madera y por algo a esta ciudad la llamaron de cristal.
Bastó para empezar, para seguir y para celebrar.
Hoy es cuatro, de septiembre. Cuatro, de quererse.

sábado, 24 de agosto de 2013

jueves, 22 de agosto de 2013

El insomnio hipotético

Si hubiera invertido todo el tiempo en el que no era capaz de dormir, ahora sería muchas cosas. Sería más culta, más sabia, posiblemente menos protestona y más feliz. Pero la verdad es que si hubiera podido invertir en algo el tiempo que pasé mirando al techo de madrugada, supongo que sería en dormir. Que para eso son las camas. Que para eso son las noches. Que para vivir me tendría que llegar el día, pero se ve que no es así. Entonces es cuando todo se vuelve pequeño. Tan pequeño que no quedan diccionarios, vete a saber si me habré comido alguna tilde, y queda pendiente comprar arándanos azules para desayunar.
Queda también pendiente pensar que otra respuesta igual puede desencadenarlo todo. Todo de la nada, de esta nada que es tan grande que de esconderse debajo de la cama no es capaz.

sábado, 17 de agosto de 2013

Recapitulemos

Tengo ahora mismo veinticinco años. De todos esos años, invertí siete en soñar, cuatro en ser lo que soy ahora y también me pasé llorando más o menos todos los que abarcan desde los dieciséis hasta los veintitrés, aunque a veces peco de querer volver al pasado. 
Uno de mis sueños es tener una casa con una estantería infinita para no tener que pensar que tarde o temprano los libros pasarán a ocupar mi lugar. Una estantería infinita y un escritorio blanco, porque una vez mi padre dijo que los muebles blancos eran especiales y esa frase se me quedó grabada para siempre en mi memoria. 
A veces escribo cosas. A veces valen la pena y a veces no, pero uno de los mayores pecados que he cometido en esta vida es el de no aprender de una vez a distinguir qué debe ser el escaparate de lo que escribo y qué debe ir en la libreta que guardo en el fondo de cubo de lavar. Entre ropa oscura muy sucia y en sentido figurado.
Otras veces, dejo que me mientan. Dejo que me mientan y miro por la ventana, porque en mi ventana hay una repisa y a las palomas les gusta venir a veces. En realidad odio a las palomas. ¡Malditas ratas del aire! Dejo también que las palomas se vayan cuando quieran, porque si no fuese por las mentiras, no las miraría, no escribiría, no teclearía números aleatorios a ver si hay alguno que queda libre de una vez.

17 de agosto

Tengo heridas en los pies, la cabeza y el corazón, y por desgracia, ninguna de las tres es algo nuevo.
<a href="http://www.bloglovin.com/blog/10346463/?claim=ghphqm58ab4">Follow my blog with Bloglovin</a>

viernes, 16 de agosto de 2013

Lolita

Nos queríamos con amor prematuro, caracterizado por esa violencia que tan a menudo destruye vidas adultas. Yo era un muchacho fuerte y sobreviví, pero el veneno quedó en la herida y ésta permaneció siempre abierta.

Lolita, Nabokov

sábado, 10 de agosto de 2013

De todo lo que la vida me da para que pueda escoger, me quedo con la buena educación, la sal y los boquerones en vinagre, que a veces parece que son cosas que solamente me gustan a mí y eso las hace más que especiales.

martes, 23 de julio de 2013

Todavía

Mi gran problema en este dos mil trece es que la palabra todavía sigue significando eso, todavía.

lunes, 22 de julio de 2013

Un verano de estar triste

Hay canciones de verano. También, entre otros muchos tipos, hay canciones de estar triste, donde podemos incluir las canciones de estar triste en verano, que es algo que pasa muchas veces pero sabe esconderse cuando luce el sol. Hacía mucho que no había por aquí casi un mes entero de sol reluciente. Y hacia mucho también que la cama no me quería tanto. La última vez que pasó tuve que visitar un país vecino y llorar mucho a la vuelta, porque es lo que procede cuando una taza de leche de rompe en pedazos al darse contra el suelo y, como no, cuando es un verano de estar triste.

viernes, 19 de julio de 2013

Noches

Una noche, hace muchos años ya, me dijeron que tenía que pensar un poco más en mí. No sería nada fuera de lo habitual si no fuese porque antes de eso, y sobre todo después, pasé muchas noches pidiendo perdón y dejando que lloviera sin descanso. Una noche, hace menos años que la anterior, me dijeron que mis gustos literarios y mis gustos musicales no encajaban entre sí, así que me dediqué otras muchas noches a cocinar, mirar al techo y maldecir, especialmente a maldecir. Una tercera noche, hace menos años todavía, confesé que sí, que de verdad sí que quería. Y hablando de querer, hubo muchas noches en los últimos años trataban de que no pasase el tiempo. Y eso compensa todas las noches en las que todavía tenía una habitación con dos ventanas, un par de gaviotas y tráfico los viernes por la mañana.

miércoles, 17 de julio de 2013

Es julio. Es tarde

Mátame, amor. Porque voy a arrodillarme ante un sentimiento por la simple razón de que es julio, es tarde, hace calor. Pero sin duda, la razón más importante es que nada de lo anterior pudo conmigo, ni todo el ruido que hay por las noches bajo mi ventana, ni las mentiras que se cuentan a puñados en escaleras blancas. Tampoco el miedo de no haber cerrado con llave. Ni siquiera el flan con vodka negro para seis personas que comí una tarde, hace años ya, cuando los flanes junto con otras miles de cosas más, éramos grandes amigos pero nos hacíamos daño en más o menos veinte metros cuadrados. ¡Y eso que todavía no sabía nada del cuarto de siglo!

viernes, 12 de julio de 2013

Tu problema, querida – dijo de repente– es que no conoces el término medio. Todo está excelentemente bien o terriblemente mal. No sabes mantenerte estable en el medio, y eso es un problema demasiado grande.

martes, 25 de junio de 2013

There is nothing to writing. All you do is sit at a typewriter and bleed.
Ernest Hemingway

jueves, 20 de junio de 2013

Junio, te sigo odiando

Entre tanta lluvia y tanta mierda se me ha dado por pensar en que la mayoría de los momentos de mi vida han estado influídos por la lluvia, por el sol y por mis ganas nulas de salir a la calle cuando en la cama se está tan bien. Es un pensamiento digno de aquel hombre que entró a su cama para no salir jamás de ella hasta que le llegase el momento de morir, y visto así, con tantas cosas acumuladas, con tanta tinta, tanta tontería, y con tan poco que decir, la cama en junio es más que apetecible, entre tanta lluvia y tanta mierda.

viernes, 24 de mayo de 2013

Es hora de irse a dormir

Es increíble que estemos ya a veinticuatro de mayo y que yo siga teniendo toda esta miseria dentro. Y que no se vaya. Y que siga teniendo los pies helados. No voy a decir como témpanos, porque no sé qué es un témpano, el diccionario me queda a desmano y es de mal usar palabras porque sí.
También es increíble, que mira qué hora es, que no me extraña que esté despierta todavía, que todavía me gusta mucho más que aún, dónde va a parar. La palabra todavía me gusta mucho más que muchas cosas, como la hora de irse a dormir, como cuando los demás se sienten mal por haberse callado y sin que lo sepas, quieren vomitar todas las palabras de repente. Yo me callo, oralmente hablando, porque si no tienes nada para darme, yo no tengo nada que decirte en particular. Ni nada que decir en general tampoco, y eso es algo que me pasa muy pocas veces. Pero el teléfono no suena. Una y otra vez. Pasa el tiempo y sigue sin sonar. Así que no sé por qué tengo un teléfono y otras miles de cosas si total hay que irse a la cama, yo no quiero puntuar bien y tampoco tengo sueño.

lunes, 20 de mayo de 2013

Me viene dando igual

Con esto de ir teniendo ya muchos años detrás, me da igual la aceptación y me da igual si el zumo es de piña o de melocotón, aunque cualquiera por querer ser más listo haya intentando convencerme de cuál es el que sabe mejor y yo no me haya molestado. Me da igual también si mi segundo apellido no te cabe, porque a mí nunca, y no me caben especialmente todos los problemas que trajo consigo durante mi adolescencia tardía, que es como suelo llamar a cuando cumplí veinte años, esos que no son nada, y que a ojos de muchos todavía no tengo.
Me da igual el miedo, ir sin rumbo, qué vamos a comer mañana. Realmente me da igual. Pero mi plan está llegando al final y no sé qué pasará cuando se acabe el color verde, las madrugadas estudiando y todo el té que guardo al lado del microondas, en latas plateadas y frías. Frías, como las mentiras o las veces que me dices que igual sí, pero yo sé que no.

jueves, 16 de mayo de 2013

Ya es jueves

Que casi me pudra por dentro todos los otoños no quiere decir que no pueda hacerlo en primavera. La primavera en el fondo no me gusta, porque ella no se aclara, yo me aclaro menos, y al final las dos acabamos portándonos mal. No queda casi primavera, igual que no me queda mucha esperanza, que la he gastado tanque después de tomar té sin azúcar, que no sé si habrá una balsa que me salve. Una balsa de té o de celulosa, claro está. O mejor una balsa hecha de tinta, aunque sé que es imposible.
No me queda casi esperanza, aunque sea lo último que se pierde. Pero al menos me queda fe, que la tengo nueva y sin usar, e igual es hora de gastar mi parte proporcional, porque a veces creo historias y otras veces creo historias en las que creo, aunque haya pasado media vida sin creer nada y sin creer en nada, que no son lo mismo aunque lo parezca.

miércoles, 15 de mayo de 2013

God had answered my questions, cleared my doubts, restored my faith, and the world was right again. The wind vanished and the snow drifted down like hushed confetti. Grandma Bettina used to say that snowflakes were the souls in heaven returning to Earth for brief visits. I knew this was not true but it was possible, and I believed it sometimes when the whim amused me.


1933 Was a Bad Year, John Fante

sábado, 11 de mayo de 2013

Son casi las tres (otra vez)

Y esas tres con otras tres, harán seis. Y otras tres, nueve. Supongo que no hay nada mejor que decirse las cosas por escrito. Porque somos lo que leemos, pero sobre todo, somos lo que escribimos.

sábado, 4 de mayo de 2013

And now these three remain: faith, hope and love. But the greatest of these is love.


1 Corinthians 13:13

jueves, 2 de mayo de 2013

Bienvenido, mayo

Ya es mayo y a veces mayo me trae alegrías y otras veces solamente me deja mucha lluvia. De un tiempo a esta parte no me mojo casi nunca los pies, al menos no queriendo, pero este mayo me deja muchas ganas de todo, pero sobre todo de una tarta de limón. Y por una vez, no la haré yo, la traeré de la capital suiza, pero sin moverme de esta ciudad, que a veces es tan especial que me maldigo por los años que huí de aquí, aunque tenía miles de razones.

martes, 19 de marzo de 2013

Hay cosas que me gustan y cosas que no

Me gustan mucho los folios en blanco porque hay muchas posibilidades, quizá demasiadas, en ellos. Pero me gustan las libretas que tienen las hojas con rayas porque cuando es para los demás me da igual, pero para mí me gusta escribir sin torcerme, porque a veces escribir para mí es lo que cuenta, que ya dije una vez hace unos cuantos años que hay demasiados egoístas y no merece la pena repetirlo.
Con motivo de mi cuarto de siglo me han regalado una libreta con rayas. El problema es que tengo una libreta todavía casi sin estrenar, y digo casi porque escribir las tres primeras hojas es prácticamente lo mismo que no haberla empezado. No sé qué es lo que tengo que escribir para mí y eso empieza a ser un problema, porque desde hace unos años no había dejado de escribir para mí y puede que no tenga nada que decirme, pero puede también que los veinticinco años me vengan demasiado grandes y siga sin rumbo por mucho tiempo más.
Hay más cosas que me gustan, ya las he ido contando en los casi cinco años que tiene este blog. También hay cosas que no me gustan, y lo que menos me gusta de ellas es tener que contarlas. Así que se acabó por hoy, se acabó por este mes y quién sabe si por este año.

jueves, 28 de febrero de 2013

lunes, 25 de febrero de 2013

Menos mal que ya es lunes

Pues eso, que menos mal que ya es lunes, porque antes me gustaban los domingos pero ahora lo peor que me puede pasar es un domingo en el que llueve fuera y dentro de casa, porque todavía queda mucho chocolate blanco en el mundo por comer y siempre hay una sopa de letras, aunque no me gusten. Menos mal que ya es lunes y entonces puedo volver a mi sesión de odio habitual y a repasar un poco de vocabulario mientras espero en la cola de alguna parte, porque nací esperando. Y menos mal que es lunes porque los lunes a veces pienso que ésta puede ser la semana en la que encuentre algo a lo que dedicarme, aunque cuando llegue el domingo me pregunte por qué me sigo creyendo las mentiras y, sobre todo, por qué hay un punto y coma donde debería haber punto final.

sábado, 16 de febrero de 2013

25

Siempre que es mi cumpleaños pienso en qué bien es mi cumpleaños, pero realmente en mi cumpleaños nunca pasa nada y el día siguiente llega pronto. Es en ese día siguiente en el que siempre pienso que aún quedan un montón de días para el siguiente cumpleaños, porque siempre quedan un montón de días para todo.
Normalmente tengo ganas de que sea mi cumpleaños, pero siempre hay excepciones, y este 2013 viene cargado de ellas. Pero bueno, quedan sesenta y ocho para llegar a los noventa y tres.

martes, 12 de febrero de 2013

jueves, 31 de enero de 2013

Creo que las grandes historias empiezan así

No tengo muy claro todavía si es a esta hora cuando pasan no las mejores cosas, pero sí las que vas a recordar. Lo que sí tengo claro es que tomar decisiones a esta hora me viene bien, porque esta hora es mejor que otra cualquiera para no equivocarme nunca.

Adiós enero. Podría decir que fue un placer, pero menuda mentira más grande.

sábado, 26 de enero de 2013

2013, apestas

Odio mi nombre. Qué sorpresa. Pero es que odio mi nombre más que nunca. Y yo os maldigo, (¡malditos! ¡Y que valga la redundancia!) porque queréis decirme todo en cuatro letras y yo nunca fui muy de resumir. Creo que he estropeado uno de mis botines color caramelo porque lleva lloviendo tanto tiempo que no me acuerdo de qué color eran tus ojos al sol. Aún así, menos mal que la lluvia no moja todos mis aviones de papel. Tiro por la ventana una media de siete al día, pensando que poco a poco llegaré al número noventa y tres. Y cuando llegue, ¿qué?

Creo que hoy es un día un poco triste, de un enero un poco triste, de un 2013 que empieza portándose mal.

domingo, 13 de enero de 2013

Trece

Hoy es el decimotercer día de dos mil trece y si alguna vez he tenido obsesión por algo, aparte de por los colores en general y por todas las tonalidades de naranja en particular, es por los números. Ahora que es dos mil trece, uso una colonia que no le gusta a mi madre, así que creo que eso, sumado a que bebo tónica, me convierte en adulta. Sigo sin rumbo y no dejo nada para indicar el camino de vuelta, porque la cosa está muy mal para ir dejando nada en un camino y mucho menos garbanzos, que simplemente están para comérselos.

sábado, 5 de enero de 2013

Querido dos mil trece


Te pido que les recuerdes a los Reyes Magos (y a todo el que me quiera traer un regalo desde hoy hasta que te acabes) que me gusta leer, pero que hay algo que me gusta más que leer, que es escribir. Así que creo que lo que puedo pedir son un montón de hojas en blanco y muchas ganas de escribir porque simplemente me apetece, aunque la experiencia me diga que así, sólo porque quiero, me sale menos bonito.
Querido dos mil trece, no me compensa merendar en escaleras blancas, no me compensan las mentiras, ni toda la literatura infantil que he ido acumulando, y mucho menos las declinaciones del alemán. Pero me vendría bien un paquete grande de galletas de canela, que son mis preferidas.