sábado, 1 de diciembre de 2012

Sábado (sin ti)

Al principio, pensaba que me había hecho mayor porque ya me servían los zapatos de tacón del fondo del armario de la habitación de mis padres. ¡Qué equivocada estaba! En realidad, me hice mayor el día en el que me empezó a importar el frío, dejé de llorar por tener que ponerme bata y descubrí que un momento en un coche es un sábado eterno y que un sábado sin ti es como cualquier otro día de la semana. Así, pues, bienvenido sábado, bienvenido uno, bienvenido diciembre.

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