jueves, 20 de diciembre de 2012

No puedo prometer pero prometo

No sé muy bien cuál era la frase original, pero sí me acuerdo de que cuando todo estalló comíamos fruta demasiado dulce, porque hay veces que mas cosas se endulzan demasiado y empiezan a picar. Ahora me pica la garganta porque es invierno, porque el invierno pica por dentro y no por fuera, cono la primavera y el verano. Me pica por dentro, me duelen los huesos, me mojo los pies y tampoco sé por qué me decidí por dejar que me atropellen los finales, si siempre los tengo pensados de antemano. Hablo por una vez de finales en el sentido literal de la palabra, nada de puntos seguidos y cosas así. Final como fin, como el borde del precipicio que empecé a construir antes de cumplir la veintena.
En público no me gusta hacer balance de nada, pero hoy me han recordado que entre todo lo que soy, entra también un número impar y tengo que decir que los finales llegan sin querer, que este dos mil doce se me acaba sin querer y que no se ha portado bien conmigo.

1 comentario:

Ruth dijo...

No se ha portado bien con nadie.