domingo, 2 de diciembre de 2012

Mira cómo estamos

Echar la vista atrás y pensar en que estamos hechos para irnos de puntillas, bien entrada la noche, para, como ya bien dije hace mucho, no dormir ni juntos ni a la vez. Eso es lo bonito de quererse, y de querer siempre despertar en una cama que es de propiedad privada, rayas horizontales y siempre sin hacer.
Y después, resoplo, miro, pienso en el frío que hace ahí fuera, justo en los diez minutos andando que me separan de Brasil, las tres fuentes que hay en el medio, los macarrones que se quedaron en el fondo y el arroz que una vez se nos quemó. Y sin más, me doy media vuelta y vuelvo a dormir. Bendito final del otoño.

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