sábado, 30 de junio de 2012

Después de la tormenta, calma y sueño

Éramos casi pieles rojas. No podíamos evitarlo. Como tampoco podíamos evitar comer, reír y sorber cafeína como si del fin del mundo se tratase. No se estaba mal, hacía mucho que no pasaba por allí, caminando. Hace mucho que no camino y no sabes la cantidad de cosas que eso me ha dado. Pero hay otras muchas que perdí. Más que cosas, eran costumbres. Unas poco a poco, otras de repente, y hace menos de un año que empecé a ahogarme sin parar. Me faltaban veinte, no quedaba agua, no quedaba libertad.


jueves, 21 de junio de 2012

Verano

Creo que por una vez debería hacer una excepción, una parada en el camino, y admitir que se me está escapando todo de las manos. No es que sea la primera vez que pasa, pero es la primera vez que se escapa de verdad y no puedo correr detrás, no vaya a ser que la tierra empiece abrirse y no quede nada a lo que agarrarse, ni siquiera ideas en las que pensar debajo de la cama. Sé que cuando vuelva a casa va a haber estrellas de nuevo. Cuando pasan estas cosas siempre hay estrellas en el cielo, que está contaminado por todas las farolas del camino de vuelta. Las mismas que no quieren abrigarnos cuando llueve. Contaminado o no, va a ser bonito inventarlo, desde el número diecisiete hasta el once, es tiempo de caminar hacia atrás.

Lo sé, ha llovido demasiado todo este tiempo, y no le correspondía porque no nos lo merecíamos. Nadie se merece tanta lluvia, nadie. A algunos, simplemente nos toca mojarnos. Pero hoy no llueve y eso es lo bonito. Que hoy no llueve, que hoy ya no llueve. Y mañana haremos por que no llueva. Sabes que podemos hacer que ocurra, no es tan disparatado. Sabes que podemos, de momento sólo nos falta querer. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Cuarenta y ocho

No me quedan ya latidos con sangre caliente. A veces no me queda más remedio que portarme mal.
Mátame si ya no te soy de utilidad

martes, 19 de junio de 2012

Cristales de color azul

Es tan triste decir que tengo que arrepentirme de todo y de nada de lo que ha pasado en los últimos treinta segundos, que mejor me callo y me escondo y aún quedan galletas cubiertas de fruta. Y mientras los niños corren y ríen por el parque, porque hace sol y es casi verano, pienso en los melocotones que estaban cubiertos de melaza, en todos aquellos melocotones y lo que los rodeaba, porque todo estaba cubierto de melaza, pegajosa, como todas las opciones que tuve que obedecer y la vez que de manera razonable decidiste irte a dormir.

domingo, 17 de junio de 2012

Junio, canciones tristes

Junio es un mes de canciones tristes. ¡Maldita sea, cómo te odio junio! Me empiezan a sobrar las mantas y pienso que por qué tiene que llover, por qué cuando llueve Lugo está más lejos de aquí de lo que lo está Brasil, con su bandera casi rota, con una pared que me recuerda que debería rezar más, odiar un poco menos y aprender a conducir de una vez por todas, porque no van a venir a recogerme coches blancos, o rojos, o qué sé yo qué color vendrá el próximo año.

Y por deber, también debería curarte todas las heridas que esta lluvia trajo consigo. Porque esas malditas heridas sólo llegan cuando llueve, en junio, muy suave, muy lento. Recuerda que junio es sólo un mes de canciones tristes. Recuerda que yo te prometí que saldríamos ilesos. Recuerda que soy mujer de palabra.


 
Minuto 1:50. A quien madruga, Dios no existe.

viernes, 15 de junio de 2012

Terrible (Del lat. terribĭlis)

Es terrible que te pidan la vida entera. Pero peor es que te la quiten. Yo prefiero dártela, aunque no me la pidas. Al menos habrá sido mi decisión y así el mundo dejará de tirar. Y de doler.
Es terrible que dejemos de querernos. Yo ya me he acostumbrado.


Son terribles los espacios en blanco. Pero amigos, todo tiene su función, todo sirve para algo.
http://www.youtube.com/watch?v=IobDug0Ht1g

sábado, 9 de junio de 2012

Óscar

Los abrazos en los coches blancos lo curan casi todo. Las magdalenas de máquinas expendedoras, también.
No puedo dejar de pensar que es la edad que tenemos prohibido decir.
Feliz cumpleaños.

miércoles, 6 de junio de 2012

Ya no me quedan lentejuelas

Ella no, ella no, ella no, y se estaba perdiendo lo mejor de todos los demás. No sé si me iré, si me quedaré, si qué. Qué va a pasar cuando termine todo de ahogarme, cuando me deshaga de lo que me sobra. De momento, he contado seis o siete, pero no descartes que quiera contar hasta cuarenta, treinta y ocho como muy poco. Quedan poco más de veinte días, y curiosamente la espera va a ser mucho menos eterna que el tiempo a juzgar en sí. Últimamente todo está lleno de curiosidades, de casualidades y de tantas cosas que si supieran que hice, me iría de verdad.
Ya van tres cartas las que recibo esta semana. Cartas de amor, cartas de que no, que no te vas a quedar igual. Cartas, al fin y al cabo.

martes, 5 de junio de 2012

lunes, 4 de junio de 2012

La vida siguió porque la vida siempre sigue

Como vivo a saltos, de vez en cuando me toca volver al suelo, y eso una vez sí y otra vez también, significa caer. No me caigo literalmente, caigo cuando resto números, cuando me quedo por debajo, cuando se me acaba el agua pero yo sigo guardando la botella. No es cuestión de perspectiva, caer siempre significa ir hacia abajo. No hay más vueltas que darle. Allí abajo uso el rojo, el verde y el negro, pero siempre se me gastan las minas de manera desigual. Me acostumbré a reír, y a eso, amigos, uno se acostumbra siempre demasiado pronto.