jueves, 17 de mayo de 2012

Vamos a contar verdades

Si la cosa a va a ir hoy de verdades, me veo en la obligación de confesar que ya no me agrada. No es que me llegue a molestar excesivamente, pero ya no me agrada. Nada. Paso las horas pensando que malditas sean las ganas de ir más adelante, de hacerlo todo mejor, de pasar página. Me quedan todavía muchas notas que escribir, las guardo en blanco en medio de todos esos libros que difícilmente caben, porque todo está lleno de zapatillas rotas, de canciones de verano, rosa fucsia y niños de uniforme. Hay pocas palabras que tengo medir, allá se fue una de tantas. De tantas, tantas horas, tantas veces, tanto y tan fuerte que tuve que reír. Me quedé sólo con la intención de quedarme allí, de estar sentada, de esperar a ver, si un soplo de aire fresco me quita tanta tontería de encima. Lo malo es que empieza a hacer demasiado calor, yo vuelvo a intentar decirte cosas a través del tiempo meteorológico, y ¿volvemos a empezar? Pregunto, que no afirmo, sabes que espero una señal de parte del asiento de atrás. En esa manía de que sean tres y no cinco, me vale sin ninguna, sin techo que pisar. Sin comas, sin besos, sin maletas, sin mentir.
Sólo hay dos opciones, cogerlo y echar a correr o gritar que, efectivamente, tenemos un problema.

No hay comentarios: