sábado, 12 de mayo de 2012

Carta de mayo al invierno

Querido invierno, que te fuiste ya por fin:

No me dejes que cante victoria todavía, las esquinas se siguen despegando. Necesitaba subir al primer piso, gritarle al eco, vaciar vasos, caminar poco más de media hora. No te voy a aburrir con todos los papeles que he ido acumulando en todo este tiempo. Pero me los guardo todos, porque en algún momento decidí que nunca me desprendería del recuerdo, que es lo que siempre me queda cuando no hay nadie más. Puede que lo lleve al límite, pero a la vuelta acuérdate de devolverle la tapa al rotulador. Ya no había casi flores, las fuimos dejando atrás. Pero nos prometen parques y lentejuelas, que ya es algo más de lo que nos prometieron las primaveras anteriores. Semáforos en rojo, los dos. Sin ámbar que nos haga decidir, con segundos incómodos incluidos.

Querido invierno, que te fuiste ya por fin, no sé si vas a leer esto, pero no he venido a hablar de ti.

No hay comentarios: