sábado, 29 de diciembre de 2012

No sabes la de veces que me prometí que leería a Alicia

It was high time to go, for the pool was getting quite crowded with the birds and animals that had fallen into it: there were a Duck and a Dodo, a Lory and an Eaglet, and several other curious creatures. Alice led the way, and the whole party swam to the shore.


Alice's Adventures in Wonderland, Lewis Carrol

lunes, 24 de diciembre de 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

No puedo prometer pero prometo

No sé muy bien cuál era la frase original, pero sí me acuerdo de que cuando todo estalló comíamos fruta demasiado dulce, porque hay veces que mas cosas se endulzan demasiado y empiezan a picar. Ahora me pica la garganta porque es invierno, porque el invierno pica por dentro y no por fuera, cono la primavera y el verano. Me pica por dentro, me duelen los huesos, me mojo los pies y tampoco sé por qué me decidí por dejar que me atropellen los finales, si siempre los tengo pensados de antemano. Hablo por una vez de finales en el sentido literal de la palabra, nada de puntos seguidos y cosas así. Final como fin, como el borde del precipicio que empecé a construir antes de cumplir la veintena.
En público no me gusta hacer balance de nada, pero hoy me han recordado que entre todo lo que soy, entra también un número impar y tengo que decir que los finales llegan sin querer, que este dos mil doce se me acaba sin querer y que no se ha portado bien conmigo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Quedan trece días para dos mil trece

Este año voy a necesitar un buen calendario. No es que lo esté mendigando aquí, simplemente necesito un calendario para que se me vaya escapando el tiempo poco a poco como ya es costumbre, pero por lo menos sepa en qué día, y si nos ponemos exquisitos, en qué hora vivimos.
No tengo propósitos para dos mil trece. Lo escribo con letra porque entre mis múltiples manías está la de no escribir con todos sus números el nombre de un año antes que llegue. Lo escribo con letra también para que no se me olvide que en realidad tengo los mismos diez propósitos de siempre, que me hago todos los años pero nunca cumplo, así que la lista es muy vieja ya, pero por lo menos no gasto papel en prometer nada. Porque mis promesas y mis sutilezas siempre tienen algo de verdad pero mucha parte de mentira, como tantas veces he relatado ya.
Me quedan trece días para hacerme con un calendario. Y para quererte algo menos de lo que haré el próximo año, porque si no caigo en las tradiciones clásicas, al menos permitidme ser un poco cursi.

martes, 18 de diciembre de 2012

Cuatrocientos noventa y nueve

Puedo acostumbrarme a que haya doce grados ahí fuera. Puedo acostumbrarme y eso quiere decir que no siempre los va a haber porque todavía no hemos entrado en el invierno, en nuestro invierno, con mis pies helados y lleno de café. Ahora pienso que sin querer nos hemos puesto a escasos quince días, tú quisiste aficionarte a la uvas y yo simplemente despediré este año siendo un poco más rubia, literalmente. Tenía ganas de cambiar y sin querer lo he ido cambiando todo. Todo, menos esa sensación de qué habrá pasado con dos nombres propios que están pintados en el asiento de un autobús.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Este fin de semana ha tenido un festivo y un domigo

Estamos a nueve de diciembre, domingo nueve de diciembre. Ayer fue festivo, pero como ya es Navidad, porque para qué engañarnos, ya es Navidad, fue como un sábado cualquiera. Hace ya casi un año que mi reloj se paró, y no he tenido ni tiempo ni noción del mismo para ir a cambiarle la pila. Hace más de tres meses que no estudio nada de alemán, ni una triste palabra, y me pregunto seriamente qué será de mí si en algún momento desde hoy hasta el año que viene llaman los germanos a mi casa. Y hace seis, seis meses ya que me quedé sin rumbo y todo apunta a que siga perdida al menos otros tantos más. Aún así, sigo odiando el fútbol y no me asusta para nada estar a menos de un trimestre de llegar al cuarto de siglo. Lo que sí me asustan son todos los monstruos que tengo debajo de la cama.

Diciembre, no te estás portando muy bien.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Mira cómo estamos

Echar la vista atrás y pensar en que estamos hechos para irnos de puntillas, bien entrada la noche, para, como ya bien dije hace mucho, no dormir ni juntos ni a la vez. Eso es lo bonito de quererse, y de querer siempre despertar en una cama que es de propiedad privada, rayas horizontales y siempre sin hacer.
Y después, resoplo, miro, pienso en el frío que hace ahí fuera, justo en los diez minutos andando que me separan de Brasil, las tres fuentes que hay en el medio, los macarrones que se quedaron en el fondo y el arroz que una vez se nos quemó. Y sin más, me doy media vuelta y vuelvo a dormir. Bendito final del otoño.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Sábado (sin ti)

Al principio, pensaba que me había hecho mayor porque ya me servían los zapatos de tacón del fondo del armario de la habitación de mis padres. ¡Qué equivocada estaba! En realidad, me hice mayor el día en el que me empezó a importar el frío, dejé de llorar por tener que ponerme bata y descubrí que un momento en un coche es un sábado eterno y que un sábado sin ti es como cualquier otro día de la semana. Así, pues, bienvenido sábado, bienvenido uno, bienvenido diciembre.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Mañana ya va a ser uno de diciembre y me encuentro a Nabokov en una canción

No sé por qué me gustan tanto los espejos y los espejismos. Sé que a los diez años me apasionaban los trucos de magia. La magia a domicilio con sus instrumentos: el sombrero de doble fondo, la varita con la estrella, el juego de cartas que entre los dedos se metamorfosea en cabeza de cerdo. Sí, sí. Todo eso te llegaba en una gran caja de los almacenes. Peto, calle de la caravana, cerca del Circo Cíniselli, en San Petersburgo. Dentro venía un manual de magia que enseñaba cómo hacer desaparecer o cambiar una moneda entre los dedos. Yo intentaba hacer esos trucos delante de un espejo, tal como aconsejaba el manual: Ponte delante de un espejoY mi carita, pálida y seria, reflejada en el espejo, me aburría... Me ponía un antifaz negro que me daba mejor cara; pero nunca llegaba a igualar al famoso mago Mister Merlín, a quien solían invitar a las fiestas infantiles y de quien yo intentaba en vano imitar el parloteo, frívolo y engañoso, que mi manual quería que yo recitara para eclipsar mis juegos de manos. Parloteo frívolo y engañoso: he aquí una definición engañosa y frívola de mis obras literarias... Pero esos estudios de escamoteo no duraron mucho. 
Trágico es un término muy fuerte, pero hay algo trágico en el incidente que me hizo abandonar esa pasión, relegar la caja al cuarto trastero con los juguetes difuntos y los títeres rotos. Una tarde de Pascua, en la última fiesta infantil del año, no pude evitar mirar por la ranura de una puerta para ver cómo iban los preparativos que hacía el señor Merlín para su número de salón. Le vi que entreabría un secreter para meter tranquilamente, abiertamente, una flor de papel. Y la familiaridad de aquel gesto era innoble comparada con el hechizo de su arte. Yo entendía de ello, sabía qué ocultaba el frac ajado de un mago, y qué pueden hacer los magos. Ese vínculo profesional, vínculo de mala fe, me llevó a revelar a una primita mía, Mara Jevuska, en qué escondrijo hallaría la rosa que Merlín escamotearía en uno de sus trucos. En el momento crítico, la pequeña traidora, blanca y de pelo negro, señaló con el dedo el secreter, gritando: ¡Mi primo ha visto dónde la ha metido! Yo era muy joven, pero ya distinguía o creí distinguir la expresión atroz que contrajo las facciones del pobre mago. Cuento este incidente para satisfacer a mis críticos perspicaces que declaran que en mis novelas el espejo y el drama andan muy lejos. Porque debo añadir: cuando abrieron el cajón que los niños señalaban entre burlas... la flor no estaba.


Fragmento entrevista al escritor Vladimir Nabokov por Bernat Pivot en junio de 1975
Orden de desahucio en mi menor, Love of lesbian

martes, 27 de noviembre de 2012

Me gusta que llueva. Me gusta mucho que llueva porque la lluvia se lo lleva todo con ella, incluso todas las razones de por qué no me dices la verdad.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Van a ser las 4 de la mañana

De vuelta al insomnio te digo que menos mal que nunca se nos van a acabar las páginas. Menos mal porque si no algo tendría que morir y todavía no es tiempo, aunque ya no queden castañas en toda esa acera que me lleva a las dos estaciones, a tu casa, a donde están los juguetes preparados para Navidad. Y menos mal también que todavía hay luz y que esta semana no ha llovido ni una sola gota, porque así puedo apartar un poco todo mi miedo de ahogarme y centrarme en que no siempre tiene que llover y cuál es realmente mi color favorito, que dista mucho de ser el gris.

sábado, 17 de noviembre de 2012

If I ever feel better

Creo que por fin he encontrado la paz, aunque fuera llueve y sigo teniendo miedo de que no pare de llover jamás.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Eat, pray, love

He was playing a character I had invented, which is somewhat telling. In desperate love, it's always like this, isn't it? In desperate love, we always invent the characters of our partners, demanding that they be what we need of them, and then feeling devastated when they refuse to perform the role we created in the first place.

Eat, pray, love, Elisabeth Gilbert

martes, 30 de octubre de 2012

La vida te lleva por caminos raros

Gracias Quique. Gracias por los aeropuertos, por las golondrinas que ahora sí vuelan, por las gotas que resbalan en los vasos de cristal. De cristal y whisky doble, con hielo.
Gracias Quique. Porque la vida te lleva por caminos raros, pero paso años sin escucharte y me siguen esperando labios tristes, y yo los llevo pintados.

Pues eso. Que gracias, Quique.

lunes, 22 de octubre de 2012

Hoy es lunes y podemos ser felices

Puede sorprenderte que esté despierta a esta hora, en lunes, en octubre, pero hay muchas cosas que me quedan por decirte y a veces me da miedo no poder despertar. Lo de la oscuridad lo voy llevando bien, ya no es pánico absoluto, es incertidumbre y frío, mucho frío, porque cada vez que me doy cuenta, queda algo menos para que llegue la Navidad. ¡Qué locura! debes estar pensando. ¡Qué locura pensar ya en la Navidad! Pues ya ves, qué locura y qué cierto es que cada vez va pasando un poco más rápido el tiempo. Por eso mismo me ahogo ya pensando en un dos mil trece al que no le queda mucho para llegar, ya verás. Y mientras no llega, tengo que gastar mi vida corrigiendo gerundios y escribiendo jeroglíficos sin parar. Los segundos no es que me disgusten, pero ya hubo un verano en el que dejé claro que los gerundios no me gustan nada, igual que no me gustan otras tantas cosas que ya sabes y que no voy a volver a confesar.
Menos mal que hay un pronombre de segunda persona que es real. Menos mal que el lunes, porque hoy es lunes y (menos mal que) podemos ser felices.

jueves, 18 de octubre de 2012

Crisis, volumen III

Lo imaginé muchas veces, pero ahora me encuentro con que el futuro no es más que muñecos de madera, rotos y tirados en el suelo, a los que no quiere nadie. Muñecos de madera y sartenes oxidadas, eso es el futuro.

martes, 16 de octubre de 2012

Crisis, volumen II

Octubre se me está pasando lento y hoy he vuelto a sentarme en el banco de las noches de septiembre y se puso a llover. Y entonces me pregunto por qué tiene que llover siempre en todos los malditos momentos importantes.

domingo, 14 de octubre de 2012

Quedan todavía muchas cosas por venir

Tengo cosas en la cabeza como para reventar el mundo entero. También tengo ganas de muchas cosas, como por ejemplo de desaflojarte la corbata como si fuese el día de Año Nuevo, porque los dos sabemos qué significa una corbata algo floja en la jerga de tu cocina, tu salón, mis sábanas naranjas y las cuatro de la mañana. No son cosas normales que se pierden con el tiempo, es todo lo que va pasando mientras miramos las vidas de los demás, miramos cómo ellos van dejando que se les gasten y es un pena, porque a mí me gustaría compartirlas. Es una pena también la manera en la que las circunstancias cambian, la manera en la que las horas mueren, la manera en la que alguno, en el medio de otros tantos, tiene que romper a llorar.
No te rindas nunca. Nunca.

jueves, 11 de octubre de 2012

Quererte tanto, quererte así

Ya, por fin, puedo afirmar que cualquier momento podría ser el adecuado. De pensarlo, se me pone la piel de gallina. De gallina.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Crisis, volumen I

Un gran hombre me dijo una vez que si esta crisis no se acaba nunca, tendremos que pasar a llamarla situación normal. Él hablaba de crisis en el sentido más económico de la palabra, pero yo tengo que hacerlo en el sentido mental, porque es cierto eso de que estos dos sentidos son las enfermedades que más duelen. Y también es cierto que a veces estoy rodeada de grandes hombres.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Feliz otoño

¡Es tan bonito pensar que hay miles de cosas que no voy a decir! No es que no pueda decirlas, si no que me las guardo para mí. las guardo para mí porque me hacen falta, porque ha llegado el otoño de repente y parece que hay colores que no van a cambiar nunca de tonalidad.
Cada vez que dudas un minuto parecemos dos chavales de instituto.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Días azules

Tengo delante tanto mar que pienso que puedo ahogarme en el punto del mapa que más me apetezca. Y después, pensar que es tiempo de ser libre. No de ser libre como lo soy ahora, si no de ser tan libre como quería ser antes de nacer.


 

martes, 18 de septiembre de 2012

Septiembre, no (te) aguanto

Sólo estamos a día dieciocho y quiero que se acabe septiembre por siempre. Septiembre, no te aguanto. Se llevaron las palabras, me quedé dormida a media tarde, hoy llovió por fin. Con todo ese sueño y esta lluvia, no me queda más remedio que dejar que ambos se me metan entre los huesos. Y tengo que esperar, aquí. Esperar sin más y dejar que la paciencia y la empatía me rompan el estómago y el corazón, no de manera literal, pero sí necesariamente en ese orden. Septiembre, no te aguanto porque una vez presté un libro sobre un niño que estaba solo y no me lo devolvieron jamás. Es como si me hubiesen robado ese libro, todas las historias, el espacio entre tú y yo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Para que el tiempo no me lleve

Para que el tiempo no me lleve, recuérdame que no me acostumbre a entrar en la ducha exclusivamente por las mañanas, porque si no me habrás perdido para siempre. Para que el tiempo no me lleve, deja correr este verano tardío que se acostumbró a venir a estas alturas los últimos años. Soy como un loco que no sabe por donde salir de su casa, y tengo más ganas que nunca de que llegue el frío. Igual encuentro la puerta cuando sea tiempo de jersey gris, abrigo gris, sombrero gris, cielo gris. Cuando sea tiempo de noviembre o así, y yo esté triste porque al lado de este mar, rara vez sale el sol más allá de mi cumpleaños.
Me quejo ahora y pienso que el color dorado no va a aguantarme mucho más. Menos mal que una vez vino de regalo con los otros doce, con los otros doce, los doce básicos, tu sonrisa y los quince céntimos de propina que eran más que merecidos y que hubo que buscar.

martes, 11 de septiembre de 2012

Ayer fue lunes

Ayer fue lunes y quiso llover, pero quise yo más estar contigo y no hay naturaleza viva que me lo impida. Fueron horas y horas de aceitunas, creo que no las podré ver más. Se pone en rojo, se me va helando el corazón poquito a poco, a ver si las aceras tienen cura, a ver si nos dejan pasar. No me cojas, no me entiendas, pero sobre todo no me cantes y no me mientas.
Ayer fue lunes y todavía quedan hombres que me llaman por mi nombre completo. Sólo eso me devuelve la fe en esta ciudad.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Domingo, cerveza fría

Si mañana vuelve a salir este sol tardío no pienses que me guardo un paraguas oscuro por gusto. Lo guardo porque a veces me hace falta un paraguas oscuro, porque las últimas veces llovió y no me gusta arriesgar sabiendo que falta poco para el otoño. Septiembre, mes de alegrías y penas, pero sobre todo de volver a empezar. Volver a empezar fuerte, haciendo ruido y sin esconder que si tu propia ciudad te ahoga, un buen método para sobrevivir es escapar a otra ciudad que no tenga mar. Aunque fuese el peor momento para escapar y entrar y salir y todos los verbos que se te puedan ocurrir en este momento.
Si no vas a alegrarte, es mejor que lo dejes ir. No siempre sienta bien, pero queda cerveza fría en la nevera.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Pájaros de papel de periódico

De pensar que no era tanto el calor que me amenazaba a dar por hecho que mañana va a hacer más frío que de costumbre, porque es un viaje de vuelta. De vuelta, sin maleta, de vuelta, sin ti. Y entonces es cuando espero todos esos pájaros de papel de periódico, que no me darán nunca de comer, aunque es lo que más ansiaba en el mundo. Los pájaros no llegan y nosotros nos vamos enamorando cada día un poco más, porque al igual que las hormigas, nos gusta guardar para mañana todo lo que no nos atrevemos a decirnos hoy.
No hay espacios en blanco, ni mentiras, ni paraguas rotos que tirar. Hay viajes de vuelta, de necesitar un viaje de vuelta, ha de entenderse. Y sin más. Son ocho minutos de margen y no necesito echar a correr.

martes, 4 de septiembre de 2012

Feliz 4 de septiembre

Tumbada allí, pienso que debo dar las gracias a la gravedad, debo dar gracias porque ha pasado un año y el planeta no se ha desviado de su órbita vacilante. Por lo menos nos mantenemos el uno junto al otro, pegados al suelo.

(Baile en familia, David Leavitt)

sábado, 1 de septiembre de 2012

Uno de septiembre

No puedo empezar a mentir y ser mentida, y mucho menos en la parte más pasiva de las dos. Agosto se fue pasando rápido, aunque yo no he vuelto a montar en bicicleta, y es algo por lo que maldecir y escupir cada noche y cada mañana, como si fuese una parte más del día. Y ahora es ya uno de septiembre. Uno de septiembre, que me ha pillado por sorpresa, sin nada que leer y con las sábanas sin lavar.
Me queda por decir que menos mal que hemos puesto un poco de orden de por medio, porque ¡qué pronto se va lo bueno!

viernes, 24 de agosto de 2012

¡Estamos de aniversario!

Que ustedes lleven cuatro años leyéndome es, como mínimo, para que les dé las gracias y les deje una canción.

lunes, 20 de agosto de 2012

Pronóstico de lluvia

Y ahora me callo y me escondo, pero sigue siendo agosto y por su culpa no hay nadie aquí que decida si es tiempo de llover o no. Y yo al final lo encontré, estaba detrás de esas miles de cajas donde guardo mi vida entera, tu vida entera y algunos papeles más. No sé qué es lo que quieres de mí, compartir comida o que pueda estar a punto de atropellarte en cualquier momento, ambas cosas me parecen de la misma magnitud. O si es que tengo que mandar saludos, porque no tengo prisa, no me queda dinero y hay macarrones para cenar.

viernes, 10 de agosto de 2012

Agosto, sol y dolor de cabeza

Me duele la cabeza, como siempre que me duele la cabeza porque me da por pensar que es agosto sin más, que estoy de vuelta por fin y que va a ser mejor que haga lo posible por curar el dolor de pies. Y se me da por pensar también que necesito un calendario nuevo, de esos que empiezan en septiembre, porque todavía me queda tinta de colores. Rojo, cuidado; verde, dentista; naranja, te quiero; azul, como el mar.

lunes, 16 de julio de 2012

El camino a todas las cosas grandes pasa por el silencio. 
Friedrich Nietzsche

domingo, 15 de julio de 2012

Billete de cincuenta, desfile de carnaval

Empiezo a pensar que si dejo de preocuparme, el hueco de la cama que queda libre entre los dos moriría para siempre. No sería malo si no fuese porque prometí, sabiendo que todas mis promesas son mentiras, que saldríamos ilesos.


lunes, 9 de julio de 2012

Hucha de vaca

Yo estoy oficialmente acatarrada, con todas las palabras habidas y por haber que puedan rimar con este catarro, y tú, tú eres ya oficialmente feliz, así que creo que es lo máximo que podíamos esperar de este recién estrenado verano. Sólo me celaré si le dejas que salte en la cama porque sabes que esa es mi especialidad, rubia mía.



No baja nadie, no huye nadie, va a haber mil comandantes, que harán de viento y tú, harás de mástil, no será fácil, pero si ganas, habrá valido por dos.

Prometo que no tengo ninguna obsesión con Love of Lesbian, 
y como suelen ser todas mis promesas, ésta también es de mentira.

viernes, 6 de julio de 2012

Noche de julio, aprieto los dientes

Si me diese por pensar en qué más dará lo que ha pasado en los últimos años y me pusiese a contar cuántas veces nos hemos tenido que quitar el pijama, me darían más de mil o dos mil, no lo sé todavía y en realidad da igual. Porque los últimos años han sido todo un éxito, de masas, rotundo, pero como buen éxito siempre se nos escapa. Y es esa búsqueda la que tenemos que mantener, nada de vasos ni besos vacíos, nada de versos que no riman, camisas sin planchar.
Ay amor, no puedo dejar de escribir y no puedo decirte el número exacto. No es que no te lo vaya a decir, es que no lo sé y tampoco es relevante. Como no son relevantes tantas otras muchas cosas que a veces me van matando poco a poco por dentro y yo, en vez de ir muriendo, rompo toda esta maldita empatía y la amenazo con irme lejos. Pero no hay amenazas que valgan, lo malo de romper lo que está por dentro es que sigue entero siempre. Y ahora los días quieren ser más cortos, me duele al beber agua y nunca es suficiente, nunca está de más. Recuerda: sin paraíso no hay palmeras. Las palmeras nos esperan en ese trozo de tierra que se ve a lo lejos, al otro lado del mar.


La luna en un rincón
te has convertido en mi nación
y yo eclipsado soy un faro a pleno sol
que envidia la humanidad
si al apagar sus luces
se prende mi ansiedad.

sábado, 30 de junio de 2012

Después de la tormenta, calma y sueño

Éramos casi pieles rojas. No podíamos evitarlo. Como tampoco podíamos evitar comer, reír y sorber cafeína como si del fin del mundo se tratase. No se estaba mal, hacía mucho que no pasaba por allí, caminando. Hace mucho que no camino y no sabes la cantidad de cosas que eso me ha dado. Pero hay otras muchas que perdí. Más que cosas, eran costumbres. Unas poco a poco, otras de repente, y hace menos de un año que empecé a ahogarme sin parar. Me faltaban veinte, no quedaba agua, no quedaba libertad.


jueves, 21 de junio de 2012

Verano

Creo que por una vez debería hacer una excepción, una parada en el camino, y admitir que se me está escapando todo de las manos. No es que sea la primera vez que pasa, pero es la primera vez que se escapa de verdad y no puedo correr detrás, no vaya a ser que la tierra empiece abrirse y no quede nada a lo que agarrarse, ni siquiera ideas en las que pensar debajo de la cama. Sé que cuando vuelva a casa va a haber estrellas de nuevo. Cuando pasan estas cosas siempre hay estrellas en el cielo, que está contaminado por todas las farolas del camino de vuelta. Las mismas que no quieren abrigarnos cuando llueve. Contaminado o no, va a ser bonito inventarlo, desde el número diecisiete hasta el once, es tiempo de caminar hacia atrás.

Lo sé, ha llovido demasiado todo este tiempo, y no le correspondía porque no nos lo merecíamos. Nadie se merece tanta lluvia, nadie. A algunos, simplemente nos toca mojarnos. Pero hoy no llueve y eso es lo bonito. Que hoy no llueve, que hoy ya no llueve. Y mañana haremos por que no llueva. Sabes que podemos hacer que ocurra, no es tan disparatado. Sabes que podemos, de momento sólo nos falta querer. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Cuarenta y ocho

No me quedan ya latidos con sangre caliente. A veces no me queda más remedio que portarme mal.
Mátame si ya no te soy de utilidad

martes, 19 de junio de 2012

Cristales de color azul

Es tan triste decir que tengo que arrepentirme de todo y de nada de lo que ha pasado en los últimos treinta segundos, que mejor me callo y me escondo y aún quedan galletas cubiertas de fruta. Y mientras los niños corren y ríen por el parque, porque hace sol y es casi verano, pienso en los melocotones que estaban cubiertos de melaza, en todos aquellos melocotones y lo que los rodeaba, porque todo estaba cubierto de melaza, pegajosa, como todas las opciones que tuve que obedecer y la vez que de manera razonable decidiste irte a dormir.

domingo, 17 de junio de 2012

Junio, canciones tristes

Junio es un mes de canciones tristes. ¡Maldita sea, cómo te odio junio! Me empiezan a sobrar las mantas y pienso que por qué tiene que llover, por qué cuando llueve Lugo está más lejos de aquí de lo que lo está Brasil, con su bandera casi rota, con una pared que me recuerda que debería rezar más, odiar un poco menos y aprender a conducir de una vez por todas, porque no van a venir a recogerme coches blancos, o rojos, o qué sé yo qué color vendrá el próximo año.

Y por deber, también debería curarte todas las heridas que esta lluvia trajo consigo. Porque esas malditas heridas sólo llegan cuando llueve, en junio, muy suave, muy lento. Recuerda que junio es sólo un mes de canciones tristes. Recuerda que yo te prometí que saldríamos ilesos. Recuerda que soy mujer de palabra.


 
Minuto 1:50. A quien madruga, Dios no existe.

viernes, 15 de junio de 2012

Terrible (Del lat. terribĭlis)

Es terrible que te pidan la vida entera. Pero peor es que te la quiten. Yo prefiero dártela, aunque no me la pidas. Al menos habrá sido mi decisión y así el mundo dejará de tirar. Y de doler.
Es terrible que dejemos de querernos. Yo ya me he acostumbrado.


Son terribles los espacios en blanco. Pero amigos, todo tiene su función, todo sirve para algo.
http://www.youtube.com/watch?v=IobDug0Ht1g

sábado, 9 de junio de 2012

Óscar

Los abrazos en los coches blancos lo curan casi todo. Las magdalenas de máquinas expendedoras, también.
No puedo dejar de pensar que es la edad que tenemos prohibido decir.
Feliz cumpleaños.

miércoles, 6 de junio de 2012

Ya no me quedan lentejuelas

Ella no, ella no, ella no, y se estaba perdiendo lo mejor de todos los demás. No sé si me iré, si me quedaré, si qué. Qué va a pasar cuando termine todo de ahogarme, cuando me deshaga de lo que me sobra. De momento, he contado seis o siete, pero no descartes que quiera contar hasta cuarenta, treinta y ocho como muy poco. Quedan poco más de veinte días, y curiosamente la espera va a ser mucho menos eterna que el tiempo a juzgar en sí. Últimamente todo está lleno de curiosidades, de casualidades y de tantas cosas que si supieran que hice, me iría de verdad.
Ya van tres cartas las que recibo esta semana. Cartas de amor, cartas de que no, que no te vas a quedar igual. Cartas, al fin y al cabo.

martes, 5 de junio de 2012

lunes, 4 de junio de 2012

La vida siguió porque la vida siempre sigue

Como vivo a saltos, de vez en cuando me toca volver al suelo, y eso una vez sí y otra vez también, significa caer. No me caigo literalmente, caigo cuando resto números, cuando me quedo por debajo, cuando se me acaba el agua pero yo sigo guardando la botella. No es cuestión de perspectiva, caer siempre significa ir hacia abajo. No hay más vueltas que darle. Allí abajo uso el rojo, el verde y el negro, pero siempre se me gastan las minas de manera desigual. Me acostumbré a reír, y a eso, amigos, uno se acostumbra siempre demasiado pronto.


 

sábado, 26 de mayo de 2012


Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.


Aristóteles

martes, 22 de mayo de 2012

Lo de siempre

Condenados a no dormir nunca juntos, ni a la vez. 
Condenados a morir sin ser de amor.

jueves, 17 de mayo de 2012

Vamos a contar verdades

Si la cosa a va a ir hoy de verdades, me veo en la obligación de confesar que ya no me agrada. No es que me llegue a molestar excesivamente, pero ya no me agrada. Nada. Paso las horas pensando que malditas sean las ganas de ir más adelante, de hacerlo todo mejor, de pasar página. Me quedan todavía muchas notas que escribir, las guardo en blanco en medio de todos esos libros que difícilmente caben, porque todo está lleno de zapatillas rotas, de canciones de verano, rosa fucsia y niños de uniforme. Hay pocas palabras que tengo medir, allá se fue una de tantas. De tantas, tantas horas, tantas veces, tanto y tan fuerte que tuve que reír. Me quedé sólo con la intención de quedarme allí, de estar sentada, de esperar a ver, si un soplo de aire fresco me quita tanta tontería de encima. Lo malo es que empieza a hacer demasiado calor, yo vuelvo a intentar decirte cosas a través del tiempo meteorológico, y ¿volvemos a empezar? Pregunto, que no afirmo, sabes que espero una señal de parte del asiento de atrás. En esa manía de que sean tres y no cinco, me vale sin ninguna, sin techo que pisar. Sin comas, sin besos, sin maletas, sin mentir.
Sólo hay dos opciones, cogerlo y echar a correr o gritar que, efectivamente, tenemos un problema.

miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Sube?

No puedo ir a dar una vuelta en la noria, pero mi estómago es peor que si comiese(mos) ensaladilla. Sí, un plural sin tilde. Es una de esas veces que no nos conviene llamar la atención. La primera de muchas, de muchas muchas más noches de calor.
Recuerda, el dieciséis siempre es un buen número para empezar. Es múltiplo de cuatro, pero prometo dejar de restar todos los que sobran. Piénsalo bien.


sábado, 12 de mayo de 2012

Carta de mayo al invierno

Querido invierno, que te fuiste ya por fin:

No me dejes que cante victoria todavía, las esquinas se siguen despegando. Necesitaba subir al primer piso, gritarle al eco, vaciar vasos, caminar poco más de media hora. No te voy a aburrir con todos los papeles que he ido acumulando en todo este tiempo. Pero me los guardo todos, porque en algún momento decidí que nunca me desprendería del recuerdo, que es lo que siempre me queda cuando no hay nadie más. Puede que lo lleve al límite, pero a la vuelta acuérdate de devolverle la tapa al rotulador. Ya no había casi flores, las fuimos dejando atrás. Pero nos prometen parques y lentejuelas, que ya es algo más de lo que nos prometieron las primaveras anteriores. Semáforos en rojo, los dos. Sin ámbar que nos haga decidir, con segundos incómodos incluidos.

Querido invierno, que te fuiste ya por fin, no sé si vas a leer esto, pero no he venido a hablar de ti.

Manzanas, manzanas, manzanas

Ya ves, deja de llover y el mundo tal y como lo conocemos, se revoluciona. Pintan las paredes y gritan, gritan mucho para no decirme nada, para no decirte nada, para no dejarnos hablar. No me he ido a ninguna parte, pero una sola ventana me basta para que me parezca mal que desobedezcas la única condición que realmente no te llegué a poner. Lo que sólo se piensa nunca se llega realmente a decir. Se ha puesto de moda entre nosotros dos ser tonto delante del espejo. No basta, no me basta nunca. Nada. Y de repente, es cuando me preguntan ¿Profesión? Periodista. ¡Qué valiente! Ya ves, algunos quedamos todavía.

jueves, 10 de mayo de 2012

Lo que más me desgasta es darme cuenta de que pasé un verano entero escribiendo de muertos y nadie me avisó.

martes, 8 de mayo de 2012

Nosotros, primera persona del plural

Al usar el pronombre «nosotros» ponemos a dos personas detrás de una acción común, casi como si se tratara de un solo ser compuesto. En muchas lenguas se emplea un pronombre específico cuando se trata de dos -y sólo dos- personas. Ese pronombre se denomina dualis, o dual, que significa «lo que es compartido por dos». Me parece un pronombre muy útil, porque a veces no se es uno ni muchos. Se es «nosotros dos», como si ese nosotros no pudiera partirse.

(La joven de las naranjas, Jostein Gaarder)

viernes, 4 de mayo de 2012

Cuatro

Therefore we are always confident and know that as long as we are at home in the body we are away from the Lord. For we live by faith, not by sightWe are confident, I say, and would prefer to be away from the body and at home with the Lord. So we make it our goal to please him, whether we are at home in the body or away from it.


Corinthians 5,6-9

sábado, 28 de abril de 2012

No, no son versos

No hay nada peor que lo que no te dije, amor.
Y si algo tiene que romper, caerá.

miércoles, 18 de abril de 2012

You're the apple of my eye

Me conformaría con seguir a este ritmo. Buscarle la razón es más difícil que resolver ecuaciones de segundo grado, o que resolver simplemente, porque hay lenguas donde necesitas dos palabras para simplemente resolver. Me visto de investigador, detective, periodista, se me mancha el paraguas porque el suelo del coche está sucio, pero no hay mal que cien años dure. No hay mal, ni mancha tampoco.

Vuelve a llover, y ¡qué manía de estropear canciones!

martes, 10 de abril de 2012

Nos lo robaron todo

A esta edad, el mundo estaba dejando de volverse loco. No se escuchaba bien, se pisaba el cable. No hacía mucho tiempo que habían empezado a prohibírmelo todo, cada día un poco más. Se me escapa de las manos, pero eso ya es historia vieja y gastada, perdida en los charcos, no sé dónde puede estar mi paraguas, no lo encuentro por ninguna parte, pero tampoco es que me haga una excesiva falta, simplemente es que soy una sentimental y lo echo de menos. Y al que va debajo del paraguas, aunque no quiere, también. Lo de ser sentimental no se olvida de un día para otro.
Por el resto, no debo tener buena cara debajo de la luz fluorescente. No me gusta la luz fluorescente, no hay nada que tenga un color más artificial. Pero de lo que sí debo tener cara es de saber hablar italiano, si no, no me lo explico. El problema viene cuando no es verdad. Cuando es mentira. Es mentira igual que lo que me escribiste anoche. Es mentira igual que todo. Es mentira, como siempre. Y buen día dejaremos de caer.

domingo, 8 de abril de 2012

Tú también odiarás a John Boy

Si le quito la pila al despertador, este barrio se hunde en el silencio absoluto. Ten cuidado, no desates el viento al cerrar los ojos. Ya nos llega con lo que hay.
Tras los últimos acontecimientos, he de anunciar que nos costó arrancar, pero ahora vamos a buen ritmo. ¡Y mira que horas son!


lunes, 2 de abril de 2012

¡Ya es abril!

Recuerda, querida, que nunca nadie es como dice ser ni como tú imaginas que es. Siempre hay una tercera versión. Una tercera persona, masculino, singular.
Sí, de nuevo. Me repito y pienso en lo bien que nos han sentado las últimas primaveras.

domingo, 1 de abril de 2012

Adrián

¡Qué voy a decirte después de correr sobre el asfalto ardiendo a las afueras de esta maldita ciudad de cristal! Que hace mucho que se abrió la puerta. Que pasa tú primero. Que huele a mandarinas. Que las gafas, de color azul, me hacen falta para ver. Que no te puedo llevar hoy unos pantalones rojos, pero sí puedo pedirte que entres bien en los veintitrés.

Feliz cumpleaños




martes, 27 de marzo de 2012

Martes. Después del lunes

Me pica por fuera, pero lo peor de todo es que pica por dentro. No son los caramelos de mora, masticables, ni el chocolate negro. No. Es todo mi egoísmo, las horas que desperdiciamos riendo, todo el jabón que me entra en los ojos. No es alergia, es egoísmo. Acuérdate bien. Es toda esta maldita intensidad, hambrienta, furiosa, que está a punto de reventar, pero no sé si llegaremos a tiempo.

sábado, 24 de marzo de 2012

Y ¿cómo sabes tú que yo estoy loca?, le preguntó Alicia. Has de estarlo a la fuerza, le contestó el Gato, de lo contrario no habrías venido aquí

Alicia en el País de las Maravillas
Lewis Carroll

miércoles, 21 de marzo de 2012

Primavera

Ella, como pronombre, no como primavera, se pasó las tardes de invierno pensando en el final de febrero, en las tardes de abril y la alergia que tiene al cambio de estación. Le pidió muchas veces al invierno que se fuera, que ya estaba bien de tanto frío, de tanto esconderse, de tanto pasar las horas, entre letras, entre lluvia, entre días que se van sin más.
Egoísta, le gritó la primavera, me suplicaste que viniese y ahora estás triste. Permíteme que haga una corrección: las personas no están tristes, las personas son tristes. Y muchos pronombres no saben diferenciar entre el verbo ser y estar.

martes, 20 de marzo de 2012
















Sonaban trompetas infernales, como si fuésemos a morir. Déjame equivocarme, le dije, déjame equivocarme, porque es, para su suerte y mi desgracia,  lo que mejor se me da, es lo que mejor sé hacer.

lunes, 19 de marzo de 2012

(No) fue capaz de llegarme al corazón

Años más tarde, siendo un adolescente, lo llevaron a un hospital psiquiátrico. Se movía como una grúa, hacía ruidos como una grúa y, aunque los médicos le enseñaron muchos dibujos y juguetes, sólo respondió a los dibujos de grúas y sólo jugaba con los juguetes de grúas. Sólo las grúas lo hacían feliz. Por ello recibió el nombre de el niño grúa. La pregunta que, leyendo el artículo, le vino a la mente fue ¿A qué suena todo esto? ¿A qué se parece? Ese lenguaje pertenecía exclusivamente al Michel y, con él, se perdió para siempre. Qué maravillosas, qué imponentes debieron parecerle esas grúas en comparación con las pequeñas y torpes criaturas que lo rodeaban. Todo el mundo, a su manera, pensó Jerene, encuentra lo que debe amar y lo ama. La ventana se convierte en espejo, sea lo que sea aquello que amamos, en eso nos convertimos nosotros.

El lenguaje perdido de las grúas
David Leavitt

domingo, 18 de marzo de 2012

Es domingo y llueve

Es domingo y llueve, después de mucho tiempo sin llover en todos los sentidos. Es casi primavera, pero no lo parece porque nos gusta morder las palabras que tienen más de un significado. Y aún así, es tiempo de quererse, porque siempre es tiempo de quererse, porque para maldades ya basta con las balas que apuntan sin querer al corazón.
No tengo recuerdos de aquel viaje, ahora me quedan las mentiras, lo que nunca confesé y no saber qué hora es.

viernes, 16 de marzo de 2012

(Y me dices) adiós, corazón

Iba ya tocando eso de volver a hacer cuentas y malabarismos con las horas y los días, hay lugares en el calendario en los que ciertos momentos no pueden ser. No hay nada (con) que conectar, pero sí mucho que recibir y decir adiós nunca (me) fue tan fácil.

Hay ciertas sugerencias que sí deben hacerse. Pero no sé qué sabes tú que yo no sé.
O que sí sé pero no alcanzo a ¿ver?


 

jueves, 15 de marzo de 2012

Silvia

Hay pocas mujeres en el mundo que sean realmente especiales. De esas, sólo a una le he pedido semana sí y semana también que duerma conmigo, porque quiero bailar en la cama al despertar.
Felices 23, rubia.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Deprisa

Me tengo que preocupar porque es mi forma natural de hacer las cosas. Créeme, si dejo de preocuparme entonces es que es hora de dejarme volar, aunque me quede sin aliento.

viernes, 9 de marzo de 2012

domingo, 4 de marzo de 2012

Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo


 Jorge Luis Borges

miércoles, 29 de febrero de 2012

Feliz 29

Unas bombas inútiles, escribo, porque todos están muertos o a punto de morir. Porque todas las casas de todos los pueblos ya han sido destruidas, añado. Porque hace rato que ya no queda nada por bombardear y, a pesar de eso, siguen lanzando bombas. Pero me detengo y rebobino un poco porque, pensándolo mejor, inútil es un adjetivo que no debería aplicarse a las bombas: parece que quiera decir que existen bombas útiles.

Si te comes un limón sin hacer muecas
Sergi Pàmies

viernes, 17 de febrero de 2012

Veinticuatro (de verdad)

Hace mucho tiempo que esto dejó de ser una página en blanco. Yo misma llego tarde, perdónenlo por esta vez.
(Sólo faltan sesenta y nueve para los noventa y tres)

sábado, 11 de febrero de 2012

Punto y seguido

¿Que si me duele? Claro que me duele. 
Pero también me duelen muchas otras cosas, como no haber podido nunca aprender a tocar el piano, porque no tenía las manos suficientemente grandes para hacerlo ni el suficiente dinero para comprarlo. Como no haber podido dedicarme a pintar cuadros, porque bien sabida es mi obsesión por los colores. Como no haber podido aprender a querer un poco mejor y sin tanta palabrería de por medio.

miércoles, 8 de febrero de 2012

21:19, me contradigo

Si tienes que decirlo, dímelo, que se multiplica por mil y no puedo pararlo. Hay algo en el aire, y no es sólo este maldito frío que viene, se va y vuelve a venir de donde nunca debió haber salido. Lejos, al norte, arriba, un poco más atrás. No sé si me gusta esto de taparme la boca, porque aunque no suelo tener la última palabra. siempre me queda algo más por decir. No es tiempo de callar. Es tiempo de que escuches que cuando te digo que lo quiero sin hielo, el vaso está algo más que medio vacío, y vaya gasto inútil de papel.

martes, 7 de febrero de 2012

Primavera, ¿podrías llegar ya?

La última sonrisa que vi en ti me dijo que éramos felices. Yo pensaba que estábamos atrapados en la luz, entre los libros, sin pensar en palabras, ni en canciones, ni en nada.
Y ahora, autoconvencimiento (y ordenar tu vida en cajas archivadas).



sábado, 4 de febrero de 2012

Febrero, al fin y al cabo




Y por lo demás, it's been quite of a while since I could experience your brightness, now you've got a brighter smile and I think I'm going to like it. 
http://open.spotify.com/track/0GfKAY6MsyWkoR9BzyfuBC

martes, 24 de enero de 2012

Veinticuatro

Veinticuatro de enero. Y llega la misma gente, me alumbra el mismo sol de las once, se abre la puerta una y otra vez. Yo miro casi siempre, como si fuese tonta, como si te fuese a encontrar. Y esto, amigos, son palabras tan mayores que agobian de repente. No queda más que apagar la luz y a ver si nadie mira, que hay mucho decir, pero como siempre, viene acompañado de mucho que callar.
Me gusta merendar sentada en unas escaleras. Manzana y chocolate, pero han sido demasiadas escaleras todos estos años, no sé si merece la pena subir más, ahora que ya casi es todo un centímetro más alto, que te vas a crear problemas, que va a llover una noche más. Aquí, dentro. Y sé que no te va a hacer falta paraguas, hay uno de persona y media. La media que falta miente y queda mucho todavía para que podamos cruzar el mar.

miércoles, 18 de enero de 2012

Es esta maldita capacidad de empatía, tan grande que un día, creerás morir, pero moriré yo antes.

jueves, 12 de enero de 2012

Enero

Podría ser más joven todavía si mi ojo derecho no tuviese la manía de arrugarse. Por lo demás, me gusta esa silla. De diez a once hace sol. A las doce vienes tú y a las tres es hora de comer. El resto lleva limón y miel. Y unas gotitas de pomelo. Algunos pecan de soberbia, pero es otro cantar, esta noche no. Al menos aquí, no.

miércoles, 11 de enero de 2012

domingo, 1 de enero de 2012

Uno de enero

No sé si fui más triste o más feliz. El julio que lloré y el octubre que no dejó nunca de hacer sol.
Pero fui, que es más de lo que muchos podrían prometer.

Dos mil doce sigue siendo difícil de decir. Tampoco es que suene bonito.
Sin que sirva de precendente, hablamos dentro de 366.