lunes, 28 de marzo de 2011

De estufa, corazón, te tengo a ti

Si vamos a cantar tú y yo, que sea vestidos de gala. Y será mucho mejor que me descalce. Sí, los adoquines me hacen daño, pero más se lo hacen a las suelas de mis zapatos. Y al tacón, maldito tacón. Mi especialidad, romper las medias. La tuya, me la guardo para debajo del edredón. Ya han pasado unas cuantas cruces desde primer número decimal. Detrás de aquellas nueve de la noche, nos queda un banco sin palomas. No sé si había hierba alrededor, no estaba atenta más que a lo mucho que me acercaba a la derecha. O a la izquierda, no lo sé, no las distingo. Me acercaba en dirección al mar, a los coches viejos, mi primer número par. Se encendió una luz, volvíamos andando. Nos pudieron las ganas, yo de hablar y tú de decirme que también. Que no hay sensación más estúpida que subir las escaleras hasta el cuarto piso pensando en la tercera mejilla. 

domingo, 27 de marzo de 2011

Pañuelos de papel

Me saco tantas cosas de dentro que creo que pronto me quedaré sin nada más que decir. Y mientras tanto, sus reflejos rubios presumen al sol que no hay nada de qué avergonzarse. Se me va, se me va y lo absorbo con pajitas de plástico, pero no es suficiente. Ya no queda gente decente por los alrededores de esta casa, falta mucho para el siguiente San Valentín. Y me abrirán la herida los árboles que veo por la ventana. Mañana me toca coger un tren y no hago más que pensar que lo único que hago es pensar(te) en los trenes. Pierdo mi vida entre estaciones, esperando en el andén. Lástima que siempre pase lo mismo, que las sonrisas llegan cuando me dirijo a la última parada. Cuando me bajo en la segunda, ya es otro cantar. 



Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.

jueves, 24 de marzo de 2011

Miércoles, dos besos (y dos más)

Hace mucho tiempo que empezaron los números impares. Los acordes de barrio. Las excusas baratas. Pensar en bajito. Extremoduro y unos cuantos más. Dolores de cabeza. Física y química. Ventanas cerradas y portales abiertos. Ideas inconexas. Rayas de color verde. Cera en los dedos. Un beso en la espalda. Tinta en la piel. Siento llegar tarde. Te pondría una excusa barata, como que estuve destrozando las cuerdas con alguna de Platero o alguno de estos. Pero yo sé que no te lo vas a creer. 

Me dejé las llaves dentro, me olvidé la manta. No podía venir corriendo, tardaba mucho el ascensor. Mucho hablo yo de ascensores, como se nota que me paso los días subiendo escaleras de caracol. 

martes, 22 de marzo de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

(Inter)remitente

Es curioso como en un momento, fallas en una letra y se cae todo para siempre. Puede que fuese por eso por lo que nunca ponía el remitente en las cartas cuando era más pequeña. Más bien, cuando aún mandaba papeles por correo, que no cartas, porque no todo era escribir. La segunda razón era la abreviatura. No me gusta abreviar y no entiendo cómo puedes callarte lo de dentro. Porque estar callado, al fin y al cabo, es como abreviar. Y yo nunca abrevio cuando tengo que rimar con enero, dinero, ingeniero, febrero.

Prometo que a partir de ahora será más grano y menos contextualización. Pon la siguiente canción, que todavía queda mucho para que terminen de arreglar el ascensor. No, no buscaba nada más que juntar palabras. 






Volverás a reírte de veras cuando creas que estaba perdido
Volverás a reírte de veras si te quedas conmigo

domingo, 20 de marzo de 2011

31 de julio de 2010, 23:07

Estás haciendo palomitas, creo... o algo, en la cocina :)
Si, estás haciéndolas. Acabo de escuchar pitidos del micro. Molas.

sábado, 19 de marzo de 2011

No sé si sabes que aún lleva acento cuando significa TODAVÍA.


jueves, 17 de marzo de 2011

Marzo

No sé qué tiene el tercero que siempre me dan ganas de bajarme. Alergia, pasta de dientes nueva y puñetazo en el estómago. No me dormí con las lentillas, porque no uso, así que no inventes historias. Me queda todavía mucho tiempo, pero si no sueltas palabra no habrá nada que hacer. Yo de ti, con esta edad ya, me centraría en las cosas importantes. No es por las cortinas de colores, yo aun voy de su mano. El botón de abajo sigue desabrochado, yo inflo globos y pienso que cualquier avión pasado fue mejor. Mejor que un autobús, claro está. Y que cada uno se sienta aludido cuando quiera. Me sobran palabras.



No estoy, no estoy a la altura
del corazón, no doy la estatura.

martes, 8 de marzo de 2011


Todavía no he sido capaz de entender por qué te juegas toda tu vida a una carta y, como te sale mal, me reprochas que no te haya mandado suerte, que no te haya dejado más dinero que apostar.

Puedo escribir sin faltas de ortografía pero no podría hacerlo con falta de inspiración.

Los amantes del círculo polar


-Todo caduca con el tiempo, el amor también; la gasolina del coche por ejemplo, si olvidas que se va a acabar te dejará tirado en medio del campo.

-Yo te voy a querer siempre y si se acaba la gasolina me muero.

lunes, 7 de marzo de 2011

Ayer por la noche, haciendo punto, comprobé que si mezclas abstracto y concreto sale abscreto y contracto, pero si mezclas vida y muerte sale vierte y muda; en cambio, si mezclas arriba y abajo, sale abajo y arriba. Tengo problemas con cielo e infierno, que resulta cifierno e inelo, que no significa nada. Sin embargo, razón y corazón da razón y corazón.

 

(El desorden de tu nombre, Juan José Millás)

Cada tarde, cuando estábamos tirados en la hierba, me dibujaba las ideas. Me pintaba el futuro del color que yo quería verlo para que no girara la cara. Fuera, allí donde él estaba, siempre lucía el sol. Aun bajo la lluvia. Encima de las nubes siempre hace sol. Encima de las nubes no hay nada. Sólo sol. Pero hace frío. Y con la excusa se me arrimaba y me decía todas esas cosas. Por si lo que ya estaba no era suficiente. Por si acaso. Por si me iba. Sin querer.

A veces, sólo a veces, cuando me haces daño,
me muerdo un poco el dedo corazón.