sábado, 26 de febrero de 2011

Whenever I feel unhappy about the state of the world I think about the Arrivals gate at Heathrow Airport, where happy, smiling passengers greet their friends and relatives. It seems to me that love is everywhere. It isn't big news -but it's always there. Fathers and sons, mothers and daughters, husbands and wives, friends and strangers. When the planes hit New York, people's last phone calls weren't messages of hate. They were messages of love.

If you look for it, you'll find -I think- that love actually is all around us.

martes, 22 de febrero de 2011

Impaciente

Desde hoy al cuatro de marzo
me quedan muchas noches que soñar
Ya no sé contar más que mitades

Ya no puedo comer cereales
Ahora sí me importa esperar


Cada vez que pienso en los robots veo su corazón en forma de lata de tomate triturado.

lunes, 21 de febrero de 2011

Febrero

No, yo ya no quiero morir de amor. Ahora voy a bajar las escaleras. Me conformo con que el auricular derecho funcione. Oh c'mon, turn me on. No tengo pestillo en la habitación, no puedo cerrar, cualquiera puede entrar y verlo todo. Y después le pones un prefijo a esa palabra y se acaba la felicidad. Ahora si, vamos a dar palmas, porque son pocos los que se quedan. Pero serán muchos más los que vendrán.
Espero que no haya más fechas de caducidad. Yo aun sigo buscando la canción perfecta.

Perdón si no soy del todo literal

Ella ya no escribe tanto porque se siente bien. O al menos yo lo entiendo así.
(Óscar Penedo)


sábado, 5 de febrero de 2011

Las niñas grandes no lloran

¡Buenos días princesa! Siento decirte que no sirve de nada callar ni abrir la boca para después separar los paréntesis cada vez más. Mira, estoy despierta. No me importa, las niñas como yo no dormimos por las noches, se nos pasa el rato entre tanta risa enfurecida. Y al acabar cada cucurucho, recordarás estas palabras: él duerme en el sofá y sus rizos cada días son más largos. Los demás también se hacen mayores, ¿sabes? Yo envejecí hace rato ya, y ahora no me vale ningún billete de vuelta. Todo lo demás, te lo diré cuando te tumbes en la hierba, al sol de media tarde.

viernes, 4 de febrero de 2011

Pablo

Mentiría si dijese que no me hubiera gustado compartir con Pablo el recreo en el patio de pre-escolar. Por aquel entonces yo me hacía heridas en las rodillas y él aun no llevaba uniforme. Pero Pablo llegó cuando tuvo que llegar, un poco antes del final de Los Tres Mosqueteros. Ahí ya no había heridas en las rodillas que valiesen. Llegó para pasear por la playa antes de la segunda quincena de agosto. Llegó para pintar en las rocas con palos de mentira cuando ya empieza a hacer un poco de frío. Muchas viñetas después, estuve segura de que no me había equivocado al elegir a Pablo como amigo.
Pablo llegó para todo, porque no hay que pedirle nada más, ya basta con quererlo.

Te prometo que no tengo saldo.
Feliz cumpleaños.