viernes, 30 de diciembre de 2011

Treinta

Sólo me queda por pedirte que sueñes. Que sueñes en alto o en bajito, con el lunar de su mejilla o las cuerdas de tu guitarra. Pero que sueñes.

martes, 20 de diciembre de 2011

Buenos días, olor a mandarinas


Huele a nuevo
como los libros del colegio cuando empieza,
como a tostadas recien hechas,
como cuando miras como si no lo hubieses hecho nunca.
Y vas a oscuras
buscas a tientas el olor a mandarinas
y respiras y nos gusta aunque no me lo digas
que luego hacerlo no nos cuesta nada.
 
 

lunes, 19 de diciembre de 2011

Cosas que merece la pena conservar II

La playa. Tus gafas. Las portadas de noviembre de Harper's Bazaar. Las réflex digitales. Desayuno con Diamantes. Los abrigos naranjas. El rotulador número 66. Los ábacos de madera. Tu labio inferior. El esmalte de uñas aguamarina. El salmón ahumado. El café caliente de los lunes por la mañana. La crema pastelera de limón. Cajetillas de tabaco vacías, especialmente si están en un idioma extranjero. Las calles llenas de gente porque va a llegar la Navidad. Los vestidos de flores. Los mecheros de ovejas blancas. Las ventanas de madera verde oscuro. Los bancos de los pasillos. 
El billete de tren que pone coche 2, plaza 93.


Pues eso.






viernes, 16 de diciembre de 2011

Paula

Vuelves de Noruega con más frío, con más palabras y con más kilómetros encima. Pero sobre todo vuelves de Noruega para soplar las velas.

Felices 24.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Los recuerdos más tempranos que conservo están impregnados de miedo a las pesadillas. Me asustaba estar solo, y me asustaba la oscuridad, y me asustaba ir a dormir a casa de mi sueños, en los que un horror sobrenatural siempre parecía a punto de adquirir forma. Temía que cualquier sueño se hiciera realidad cuando me despertase.
(Yonqui, William S. Burroughs)

viernes, 9 de diciembre de 2011

Altamar, lejos de la orilla

¿No es mejor dejarse puesto lo de dentro? Entre tu casa y mi alfombra hay miles de bocas que no callarán hasta final de año. Antes era todo marrón y rojo, pero ahora es verde y azul porque los tiempos que corren no están para derrochar sangre.

Estoy casi segura de que va a decir que sí, pero por si acaso quiéreme, que el amor no pudo conmigo.

martes, 6 de diciembre de 2011

Verdades como puños

People tell us who they are, but we ignore it because we want them to be who we want them to be.
Don Draper
(Mad Men)

lunes, 5 de diciembre de 2011

¿No tienes una inmensas ganas de ser feliz?

Si vas a subir las escaleras, nos hemos equivocado de hora. Ya es tarde. Palomitas de colores. No voy a confesar(te) que en realidad odio las cosas demasiado dulces porque el caso aquí es no estar contentos. Tengo zapatos nuevos. En realidad no son nuevos, pero nunca me los has visto quitados, así que es casi como si lo fuesen. Te pierdes entre los puntos de mis medias y eso me recuerda que hacía algo así como un siglo y medio que no rompía unas de color verde. Sigo sin encontrarle sentido al plástico transparente, pero de colores, no lo entiendo. Cuelgo de esta percha mi vestido, tu corbata, sujetos con imperdibles, hartos de volverse locos.

Ya podía salir el sol para que me olvide las gafas en casa.
Ya correrán tiempos mejores.


El tiempo en esta habitación me sabe a vino
 dedico demasiado a imaginar que estás conmigo
apuro la copa de un trago
dejo el cuerpo en el pasillo
hoy todo lo demás es lo de menos

sábado, 3 de diciembre de 2011

Debes pensar que he perdido la cabeza

Por primera vez quiero que llegue la Navidad. Sacar brillo a los zapatos, no quedan canciones por descubrir. No me lo pienso y me lo voy a llevar todo. Todo.
Hoy las radios ya son de cartón, quieres tener un barco y el negro brilla más que nunca, y todos los colores junto a él.

¡Ni que se nos fuera a acabar el amor!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Noventa y tres

Tengo bastantes ganas de estar en la terminal de un aeropuerto, porque eso significa arriba, porque eso significa lejos. Hoy me llamaron por mi antiguo nombre cuando iba en el tren. Hoy, que es dos de diciembre y no sirve de nada, a mí me siguen doliendo los huesos.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Noventa y dos

Y él había suspirado entonces y ella le había dicho qué. Y él le había respondido nada, como respondemos cuando estamos pensando TODO.


Ernesto Sábato

sábado, 26 de noviembre de 2011

Berlín también era una fiesta

De seguir así no vamos a llegar nunca a ninguna parte. La vida me espera en Buenos Aires, no llevo los labios pintados.
Y un pequeño dinosaurio. Y no voy a decir que hoy hace sol.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Es otra mañana, de muchas, de tantas, de nada.
Qué mal me sienta el otoño.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

París era una fiesta

Hoy es dos de noviembre y octubre se me hizo eterno, como una hoja de calendario que se convierte en el enemigo definitivo, el enemigo final.

martes, 1 de noviembre de 2011

Llueve (sí, otra vez)

Que llueve y que te echo de menos son canciones que hace mucho que terminé de escribir, no tienen melodía aún pero ya todo el mundo las sabe. Es casi inevitable. Pero es que todavía hoy sigue lloviendo y yo te sigo echando de menos, y eso sí que es inevitable del todo. Es esta maldita lluvia, que se me mete entre los huesos pero ya no me mojo los pies, y no sé hasta qué punto eso me hace bien, porque es como tirar por tierra todos los castillos de arena del colegio. Aunque nunca tuve un cubo y en el patio no había más que hierba que se colaba entre el cemento.




A veces me llevaba uno de esos registros para utilizarlo en mis lecturas.
Recuerdo y te echo de menos y llueve y escribe, por favor,
y maldita y condenada eran las palabras que más a menudo
se repetían en esas tiras de papel. Éstas, y soledad y te quiero.

(Desayuno en Tiffany's, Truman Capote)

lunes, 31 de octubre de 2011

Recuerda que ya decían en Los tres mosqueteros que pájaro, pez o conejo, todo es espía del cardenal.

jueves, 27 de octubre de 2011

Miércoles

Resiste pequeña. Tu particular guerra contra el mundo no está terminada. Aun tienes mucha vida por delante y poco pasado que contar.
Eso mismo, resiste.

lunes, 24 de octubre de 2011

Verde

Sonríe. Me gusta(s) mucho cuando sonríes. A veces no tengo que tenerte delante, me basta la imaginación. Otras veces bajo al portal con libros en la mano. Cuando no son libros, puedo llevar flores, por ejemplo. Flores azules, naranjas y verde oscuro, aunque una de las primeras cosas que me dijeron en primaria era que no hay flores verdes, que el tallo y las hojas ya son verdes y que eso ya llega. Aunque yo creo que es mentira, que nunca es suficiente, más si se trata de ocupar un asiento.

No me queda más que decirte que voy a cerrar las ventanas, a pintar las paredes y que el amor (no) nos destrozará.

miércoles, 19 de octubre de 2011

He pedido permiso para irme lejos. Y no, no se lo he pedido a papá y mamá.

martes, 18 de octubre de 2011

Otoño (por fin)

Qué te voy a decir yo, en un ya martes de madrugada. Con frío hasta los huesos. Mis pestañas van sin rumbo y tengo pantalones nuevos. No me queda batería, de escribir, de correr, de quererte y pensar que las hojas de los árboles están ya casi todas en el suelo, que no quedan castañas, que a ver si llega el invierno de una vez por todas. Necesitas una bufanda, y lo sabes.

sábado, 15 de octubre de 2011

miércoles, 12 de octubre de 2011

Rubio natural

Tengo tres rubias. La primera está ahora a muchos kilómetros de distancia, vete a saber cuántos si allí las lechugas vienen de una maceta, nieva demasiadas veces y tengo mis serias dudas sobre si los cafés tienen forma de corazón. La segunda ahora mismo se preguntará por qué no quise convertirme en estudiante de segundo de nuevo esta mañana, mientras baila donde las camisas de cuadros están hechas para ser quitadas y cuántas veces habré dormido en ese sofá azul. A la tercera me queda por decirle que es tiempo de aguantar, que todos los días te llevaré hasta la parada del seis.

Lo dicho, tengo tres rubias. Después está la cerveza, pero ésa me la han prohibido.

lunes, 10 de octubre de 2011

miércoles, 5 de octubre de 2011

Octubre

No es porque sea octubre. No. No es por el sol, por los cuatros, los helados. Pipas, patatas fritas, mandarinas en el bolso. Tengo un vestido blanco que ir a recoger, un libro que no llega. Las horas no pasan. No es por nada de lo anterior. Simplemente es tiempo de moverse. Mañana me vuelven a esperar dos trenes y más de setenta escalones. Tampoco es tan horrible, tampoco está tan mal.

Y sin que te des cuenta, todo es un centímetro más alto.

martes, 27 de septiembre de 2011

26, 27, 28 (Segunda parte)

Cuando me pongo los zapatos, especialmente si son de tacón y estoy sola, muchas veces pienso en eso que escuchaba una vez sí y otra también, con dieciocho años recién cumplidos, y después unos pocos más, pero no todos confesados, eso de que es complicado mantener el tipo en cualquier situación. Tú ya podrás estar donde quieras, que a mí me toca lo de todos los septiembres. Sábanas viejas recién lavadas. Bolígrafo nuevo. Paraguas en la mano. Firmar después del texto.

Ahora es septiembre, septiembre que se acaba. Ahora es momento de que me quite los zapatos. Ahora es tiempo de perder.

domingo, 25 de septiembre de 2011

26, 27, 28

No queda nada que pisar. Casi lo tenía, me faltaba agarrarlo con la otra mano. La culpa no era nuestra. La culpa es siempre de los demás. La realidad a tu antojo. Maldito el día en el que cogiste aquella aguja. Son las últimas puntadas, después estaré fuera. Fuera quiere decir lejos, porque fuera siempre quiere decir lejos. Si quisiera decirte que estaré cerca, te diría que estoy en mi lado de la cama, que ya no me importa nada, que esto necesita un poco de música, que no me hacen falta flores de algodón.
Ya no hay miradas tristes. Me paso la vida mezclando el blanco con el negro y siempre sale gris. Cuanto más oscuro, mejor. No para mí.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

martes, 20 de septiembre de 2011

Agua del tiempo

Yo sé que estás contenta, porque se te nota que estás contenta. También se te nota que estás triste cuando estás triste porque se te ve en la cara. Subes al coche y te pregunto qué te pasa y me dices que no pasa nada, no hablas y miras por la ventana.

El autor, lo guardo dentro.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Qué alegría más tonta

No abro la ventana que hace frío. Es temprano, es septiembre, es increíble. De enamorarse, beber vino y todas esas cosas que ocurren cuando escuchas canciones en francés. De esta espera, desesperante, que no llega, que no se acaba. De las ganas que tengo y lo poco que me apetece desayunar.
Lo dicho, qué alegría más tonta. Tildes por doquier.

martes, 13 de septiembre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Cuando te canses de mí

Lunes, triángulo. Un bucle infinito de tres puntos, sin parar. Los une un autobús, me he cansado de esperar. No trato de matarme, pero intento no morir en el camino. Porque ni llueve ni hace sol. No llevo las gafas puestas, me pesa el paraguas y los miles de papeles que tengo que llevar. No se pueden mojar, no los puedo perder. No pueden, no puedo, nada. Y menos mal que sigues ahí, al otro lado del teléfono. No lo pregunto yo, lo pregunta Nacho Vegas, que cómo voy a vivir cuando te canses de mí.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Creo que lo que nos pasa es que estamos hechos del mismo material que los sueños. Que es eso, nada más.




miércoles, 7 de septiembre de 2011

Casita de papel

Estábamos locos.
Pero eso era lo que menos importaba. A mí me daba igual.
Mira un gatito. Odio que se me corten las canciones por la mitad. El jueves llegan los muebles nuevos. No te equivoques de color.

domingo, 4 de septiembre de 2011

4 de septiembre

Me pasé la vida entera suplicando un beso. Llegó sin avisar. Yo no estaba bajo el sol, ya era de noche. Hay que ver lo pronto que se quiere hacer de noche en septiembre. Súmale a eso que tienes que volver andando a casa, hay obras en el camino, empieza a refrescar.

No sé qué guardan las rendijas de los bancos de madera. No sé si todavía lo guardan. Eso. Lo que haya del resto me da igual, no es cosa mía. El problema vino cuando no supe decirle más que aquello de que lo supongo y lo espero. Bastaron menos de tres segundos para que dejase de ser problema. Había una rubia en el medio, un semáforo en rojo, una oferta en aquel escaparate que no podrías dejar escapar. Y sin más, sobre todo lo espero. Todavía no me ha llegado el tiempo de rendirme. Todavía no.

Ahora todo huele a membrillo y salsa picante. No tengo nada tatuado por encima de la piel. No sé si te das cuenta, pero en la tercera parte hay un obstáculo más por delante.

Saldremos ilesos.

miércoles, 31 de agosto de 2011

lunes, 29 de agosto de 2011

Yo siempre lo empiezo todo en agosto.
Tú te hiciste de rogar hasta septiembre.

sábado, 27 de agosto de 2011

Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.


Aldous Huxley



viernes, 26 de agosto de 2011

Había un parque

Yo crecí en ese parque. Había cuatro columpios. Dos siempre estaban más cerca. Yo me montaba tres veces al día, dos de ellas antes de que llegase el autobús. Y después pusieron un tobogán, pero los mayores lo quemaron. No una vez, sino varias. Cada dos o tres meses. Así fue que decidieron quitarlo, y en ese hueco sólo hubo tierra. Los mayores se reían y yo les escupía saliva con tierra, porque me gustaba colorear de marrón mis yogures naturales y parecían de chocolate. Siempre eran naturales porque no podía comerlos de chocolate. Ahora ya no hay tierra, hay margaritas. Tuvieron que pasar más de diecisiete años para que pudiese haber margaritas. Y yo, ya no quiero deshojarlas.

martes, 23 de agosto de 2011

Mentira, mentira, mentira

Llegó. Con el pulso acelerado. Hasta a mí se me salía el corazón por la boca. Le tuve que decir todo. Todo lo que duele, lo que no puede más. Locura por doquier. Y después se fue. Equilibrio, bonita, equilibrio. Es la palabra que nos falta. Y menos mal que siempre hay una canción por cantar, si no este agosto que no se decide nos ahogaría todavía más.

lunes, 22 de agosto de 2011

Siempre sin embargo

Nunca te diré que quizás.
Y no es ningún secreto que me gustan las poesías de Sabina. Lo sabe todo el mundo.
Y sí, he dicho poesías. Y sí, lo he dicho bien.


martes, 16 de agosto de 2011

Nivea azul

Se untaba el cuerpo con nivea, de la espesa, de la de lata azul. Arriba y abajo, vuelta a empezar. Dentro de las sábanas era siempre primavera y el alma no se me salía por la boca. En sus piernas era invierno y en los pies, casi Navidad. Siempre. Por eso le cedo las blancas cuando jugamos al ajedrez. Le cedo las blancas en un arranque de ese altruismo que el mundo sabe que no existe. Y ahí comprendí que las historias de amor, por muy bonitas que sean, no tienen final feliz. Sólo tienen final. Un centímetro más atrás de todo eso quedaba ella, la reina de las blancas, que me vi obligada a comer porque ya se sabe que pieza tocada, pieza jugada. Y ya está. Ahí se acaba todo.
Yo sólo juego porque me sobra el tiempo, y eso es malo. El tiempo nunca debería sobrar.

sábado, 13 de agosto de 2011

Hoy, Sabina (de nuevo)

Lo peor del amor cuando termina son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas, las golondrinas muertas en la almohada.


Lo malo del después son los despojos que embalsaman al humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos, el sístole sin diástole sin dueño.


Lo más ingrato es encalar la casa, remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoguera los archivos.


Lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos.





viernes, 12 de agosto de 2011

Rojo

De todo lo que tuve que olvidar, esperar para cruzar la calle. Los semáforos ya se han oxidado, de tanto rojo, de tanto ámbar indeciso, de no llegar al corazón. Lo malo de las palabras es que una sola letra las puede cambiar. Pero una sola letra puede empezar palabras demasiado dispares, las horas que me quedan de viaje todavía, todo lo que me sobra de dentro de la maleta.

Y ahora todas las canciones modernas hablan de eso, de lo que se descose en el medio de los dos.

martes, 9 de agosto de 2011

Y por qué no

¡Hay tanto que podría decirte! Los parecidos, los colores, las copas de vino. Sobran las condiciones, querida. De puertas adentro sobran las condiciones. Por eso mismo hay edredones ya sin plumas. No hacen falta en verano.
Ahora llevo tiritas en los pies. Las llevé en el alma, no te lo escondo. Siempre hay tiritas porque queda mucho todavía por cerrar, aunque te me adelantes, aunque nunca abras. Y es que cada vez que os veo me dan ganas de empujaros uno contra otro a ver si os besáis de una vez.


martes, 2 de agosto de 2011

Canción de cuna

Vuelta de nuevo. La octava, color azul. Sin tabaco, sin graduar, sin llegar más que a la vuelta de la esquina. Por lo demás, un encuentro fallido entre tu piel y el sol. Las olas mueven la arena, crean montañas, no soy capaz de volver. Ni de cantar, ni de saber qué pasa, ni de cualquier verbo que rime con todo lo que quiero decirte. Paso una hoja nueva en el calendario, todo sigue metido en cajas y no hay ninguna guitarra para acompañar. De vez en cuando paso los labios, para saber si está seco, para saber si duele.

Yo imaginé un agosto distinto para los dos.

viernes, 22 de julio de 2011

22 de julio

Melena rubia al viento. Muñecas de ojos grandes. Libros de terror. Pasaporte por estrenar. Siempre pasa lo mismo cuando duermes fuera de casa. Y el gris, en su rutina, siempre dejando mal a la gente.

Feliz cumpleaños, chica bonita. Sopla fuerte las velas.
Felices 24, querida Ruth.

martes, 19 de julio de 2011

Dime de qué presumes

La primera en la frente, le invade la soberbia. La segunda copa, bien. La tercera, parece que todavía le queda sangre en el cuerpo. Pero sólo en la tercera, sólo a veces, solamente al caer la tarde. De momento se contenta con sacar de quicio a todo el que se ve envuelto entre sus líneas. Por lo demás, es una retahíla de refranes, uno detrás de otro, la historia de nunca acabar. Nunca llega al círculo completo, siempre hay que hacerse de rogar. Y vuelta a empezar. El mismo día, la misma hora, el mismo tono de voz. Voltereta lateral, domingo por la mañana. Calcetines negros, diez minutos más. ¿No te das cuenta? Si no lo haces a su debido tiempo, nunca llegas puntual cuando tienes que hacerlo. Siempre surge algo en el último minuto, él se va con otra, perdiste tu oportunidad. Pestillo bien cerrado desde dentro, nadie puede entrar. Pero sí se puede salir. Me llama la atención, pero al final me distraigo con cualquier otra cosa, que ya no te hago caso, que ya me da igual.

No voy a decir nombres. Tengo mucho que decirte. Pero también mucho que callar. 

domingo, 17 de julio de 2011

Eat bread and salt and speak the truth.

(The Family of Man, Edward Steichen)

lunes, 11 de julio de 2011

Lunes

No sé por qué la gente hace, compra y come tartas de queso. Yo odio el queso, prefiero la tarta de limón. Es en lo que estoy pensando. En que cuando se vayan me haré una tarta de limón. Para mí sola.

viernes, 8 de julio de 2011

La eterna juventud

Se pasó la vida entre maletas. Que no le gustan, dice. Yo no me lo creo. Es lo de todos los viernes, perder el día en un autobús. ¿Y el año que viene? Tocará coger aviones, aunque de momento habrá que conformarse con la playa, los planes de por la tarde y las dos habitaciones vacías.
Tengo un pedacito suyo de color azul, justo delante. Hubiera sido más representativo el amarillo, pero ese color, mejor se lo dejo a ella.

Feliz cumpleaños, querida P.
Felices 19 + 3.

miércoles, 6 de julio de 2011

Hoy, Capote

Pero en algunos momentos tocaba melodías que hacían que me preguntase de dónde podía haberlas sacado, de dónde podía haber salido aquella chica. Canciones nómadas, agridulces, con letras que sabían a pinar o pradera. Una de ellas decía: No quiero dormir, no quiero morir, sólo quiero seguir viajando por los prados del cielo; y parecía que ésta fuese la que más la complacía, pues a menudo seguía cantándola mucho después de que se le hubiese secado el pelo, cuando el sol ya se había puesto y se veían ventanas iluminadas en el anochecer.


Pero nuestra relación personal no empezó hasta septiembre, una noche atravesada por los primeros y fríos estremecimientos de otoño. Yo había ido al cine, regresado a casa, y estaba acostado con un bourbon y el último Simenon: lo cual constituía hasta tal punto mi ideal de comodidad que no conseguí entender cierta sensación de inquietud que fue creciendo poco a poco, tanto que llegué a oír mis propios latidos.


(Desayuno en Tiffany's, Truman Capote)

domingo, 3 de julio de 2011

Tres

Suenan las campanas, me he equivocado de ciudad. Se cambió de nombre, perdió la conciencia, no era cierto. Se miraban mucho. Como en una de esas fotos viejas en sepia. El vaso estaba muy frío, yo lo pedí sin hielo. No me hicieron caso. Nunca me hacen caso y después las mesas se sorprenden de que sólo una silla se eche hacia atrás. Hay tres palabras que me demuestran que es mentira, que no me lo dijiste.

martes, 28 de junio de 2011

Yo antes no era así

No callaba, no mentía. No escuchaba música de madrugada con miedo a despertarte. No pensé jamás en el final, el principio ya me parecía demasiado. No era cosa de llevarlo bien, reconocía tu nariz. No respiraba fuerte en las noches de abril. Tampoco tuve la costumbre de moderme el labio inferior, cada vez más fuerte. Saber decir que no, tener mala memoria. Los besos de septiembre, volver desde Portugal. El teléfono era (casi) inútil, pasta sin compañía, arroz sin hervir.


No me preocupé de contar palabras ni de llevarte a mi lado. Cada vez que la calculadora me daba una centésima más arriba casi lloro de emoción. No tenía criterios válidos, me limitaba restar.

sábado, 25 de junio de 2011

Ya me enganché

Yo llevaba abrigo negro y se me había roto el cinturón. Es probable que no me haya vuelto a poner ese abrigo. De sujetar pantalones mejor no hablamos. Lo confieso, cualquiera escribe canciones, cualquiera lo puede guardar. ¿Cuánto queda para el próximo 29 de febrero? Es mi debilidad.
No tenemos frío, tampoco paraguas. Fuera va a lucir el sol. No sé por qué siempre recurro a los antojos de las nubes, son conversaciones de ascensor. Cualquier momento habría sido perfecto. Los locos bailan como si mañana nunca fuese a llegar.

Y mientras tanto me pregunto, esa gente, que conoce a otra mucha gente, dónde guarda su inquietud.

miércoles, 22 de junio de 2011

Cada dos días, un suspiro

No sé qué fue de ti en todos los inviernos desde que no te veo. Es muy desconsiderado contestar antes de tiempo, pero realmente esas tres palabras no nos hacían falta. No me asustes, no dejes de sonreír. No lo sé, no alcanzo a ver bien. Es la tercera vez y la media da exacta, por lo que no me voy a saltar ninguna casilla. Y estaba muy blanco, muy pálido, a punto de marchar. Y no sé cómo pude vivir antes sin todo eso. Que me avisa de lo urgente, lo importante me lo deja para mí. Es lo mejor. Cierra la puerta, yo ya no soy una experta. De todos los números que existen, tuviste que elegir justo ése. Justo ése. Justo mi edad.

Bolígrafos negros

En la carta decían que el sitio al que voy huele a la madera de los lápices. No esperaba menos. Aunque habría sido mejor que tuviesen paredes de cristal en vez de ladrillo. Es lo que una puede pedir después de azulejos marrones y cajas blancas.
Me gusta que tiemble. No de frío. No de amor. Que tiemble, que pregunte, que coloque los acentos en su sitio. Que espere en el andén. Que las ganas sean más grandes todavía. Que el viaje empiece a durar una hora más. Más de lo debido hasta ahora. Más de lo que pude conseguir, de lo que quisieron marcar, de la distancia entre los dos.

lunes, 20 de junio de 2011

No hace falta morir de amor

Yo pensaba que las condiciones habían quedado claras desde el primer momento. No sé si da igual setenta y dos que más de cien, aunque como siempre los escribo con letra piensas que cada vez que dan las doce me voy un poco más lejos para no llegar a vernos al final. No me atreví a decirlo, lo sé y no te culpo. No siguen puntos suspensivos, no voy a gritar. No hay nada que seguir escribiendo y yo nunca llevo prisa cuando me pides que me quede un rato más.


lunes, 13 de junio de 2011

Demasiado intenso

Cuéntame la verdad sobre todo esto y dime si no es a veces demasiado intenso.

jueves, 9 de junio de 2011

Óscar

Cuando yo llené el lago de patos había cerveza enfriándose en la nevera. Siento decir que no, que ya no queda, pero supongo que dará igual. Hay muchas cosas que no hacen falta para soplar velas, como una manta, las llaves de casa o el cuento de Caperucita Roja. No sé si habrá policías mirando o si no quedará más remedio que esperar hasta las seis, pero de momento el reloj puede ir marcando las tres, que ya se escuchan palomitas explotando en el microondas en la casita de papel.

Cierra la ventana, los vecinos miran, se escapa el gato. Apaga la luz y sopla fuerte, que está bastante bien esto de frenar la resistencia del aire de septiembre, para celebrar el año nuevo. Saca la guitarra, que, efectivamente, yo también. 

Feliz cumpleaños

miércoles, 1 de junio de 2011

Hoy, Sabina

Anochece, deliro, me arrepiento, desentono, respiro, te apuñalo, compro tabaco, afirmo, dudo, miento, exagero, te invento.

sábado, 28 de mayo de 2011

Sin título

Mira, mira, ya no queda nada, ni versos de hojalata, ni ventanas que mirar. Mi corazón ya no descansa, no llores más por mi. Bajé las escaleras, oh vaya, qué sorpresa. Miles de papeles contra el folio en blanco. Ya cobran por todo, a dónde vamos a llegar. Dos euros, tres días. Sesenta y cinco no tendría que estar mal. Yo no quiero que rime, me conformo con que salga, que a la vuelta de la esquina tienen flores de colores y niños sin piedad.

viernes, 27 de mayo de 2011

domingo, 8 de mayo de 2011

Efectivamente

1. adv. m. Real y verdaderamente.

2. Yo también, pero hay gente delante.

viernes, 6 de mayo de 2011

Malditos

No puedo evitar pensar qué pasaría si sus ojos en lugar de ser marrones, hubiesen sido de otro color. No se ha ido de mi cabeza el tiempo en el que todos los corazones eran de juguete. Y menos si los pronombres antiguos se sientan a mi lado. Me muerdo la lengua un momento y sigo diciendo que el mundo no puede seguir así, en este absurdo. Este absurdo que empezamos hace años y no hay vuelta atrás. Está todo hablado, está todo pagado, no me importa confesar(te)lo. Todo se pierde con el tiempo. Queda todavía mucha comida en la nevera. Van a dar las doce y media. Será que hay cosas que todavía no puedo decir con palabras. Malditas palabras. Malditas cosas. Malditos pronombres. Malditos.

domingo, 1 de mayo de 2011

Mayo

Hoy es un bonito día para decir eso de que quién me ha robado el mes de abril, que no me gustan las flores, pero sí me gustan los colores. Que me he quedado sin tinta, a pesar de mi empeño en tener repuesto para todo. Que la luz se está apagando, que se funde esta bombilla. Que me quedan muchas páginas hasta el final, no son demasiadas, pero cansan. Que ya no hace frío entre tú y yo, que no te pongas el collar de conchas, que debería marcar más cruces en el calendario.

sábado, 30 de abril de 2011

La casa por el tejado

Ah, y pensar que toda esa palabrería acabó en un beso.



Mi cigarro va quemando el tiempo,
tiempo que se convirtió en cenizas.

domingo, 24 de abril de 2011

Hoy, Benedetti

Hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos, una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios, y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos.



Claro que la soledad no viene sola.

sábado, 23 de abril de 2011

Ahora

Cuando me metí en esto, ya sabía que no iba a ser fácil. La dificultad es siempre una norma que no aparece escrita en ninguna parte. Admiro cada día a los que ya han terminado, y aun tengo la osadía de decírselo. Y después, lo de fuera se vuelve del revés, se mete hacia dentro. Cada vez más, cada vez más dentro. Y sé que llegará un día en el que ya no quepa nada más.
Nunca pude coger una estrella. Pero es que nunca se va a hacer de día. ¿Y si en medio de la espera se rompen las tres patas de mi cama? A mi no me gusta estar en la cama. Tengo miedo de que el miedo se meta conmigo en ella y me desabroche la garganta y ya no pueda gritar más.



- Ten cuidado, eso suena a clásico enamoramiento.

- Estoy enamorado, clásicamente enamorado, con el clásico marido que está a punto de aparecer y la clásica tristeza que llega cada vez que te marchas con él, las lágrimas, los gritos y todo lo demás...
(Mi vida sin mí)

viernes, 22 de abril de 2011

Aerodinámico

(De aero- y dinámico)
1. adj. Perteneciente o relativo a la aerodinámica.

2. adj. Dicho de un cuerpo móvil: Que tiene forma adecuada para disminuir la resistencia del aire.

3. f. Parte de la mecánica que estudia el movimiento de los gases y los movimientos relativos de gases y sólidos.

jueves, 21 de abril de 2011

Las damas primero

Te recuerdo que no soy actor ni nada que se le parezca. Me pone de los nervios que no haya puntos, ni comas, ni nada que se le parezca. Y, mientras tanto, todos van caminando al mismo paso, una y otra vez, una y otra vez. No serás capaz. Cazar mariposas, qué ingenuidad.

miércoles, 20 de abril de 2011

Make the world a nicer place: kill a magazine sub-editor today.
(Warren Ellis)

lunes, 18 de abril de 2011

Punto y coma

Desisto de los tacones y de mezclar el amarillo con el azul. Míralo. Ya. Hace tres días no brillaba el sol entre tú y yo. No sé qué sentido tiene jugar. You've got the law, oh you you you you. Oh, oh oh. Y que un rayo de sol se llevó tu corazón, la mitad otra te resulta indiferente, no sabes por qué. Me voy con lo puesto, él lleva camisa de rayas azules. Vamos a dejar el mar atrás. Voy a tener que comer más caramelos de limón, ya no me pica por dentro y eso sí es para empezar a preocuparse.

sábado, 16 de abril de 2011

La mente humana es incapaz de inventar nuevos valores, ni siquiera un nuevo color primario.

(Clive Staples Lewis)

viernes, 8 de abril de 2011

viernes (sí, con minúscula)

Es viernes. Yo tengo cuerpo de sábado. Me río y maldigo a todos aquellos que usan tiempos compuestos, porque no aprendí a usarlos de pequeña, me lo impidieron las olas del mar. También tengo problemas con otras palabras que no voy mencionar. No es que sean difíciles de pronunciar, son difíciles de sentir. Un espacio más, y a dormir.


sábado, 2 de abril de 2011

Día uno (segunda parte)

Hubo un tiempo en el que pensaba que terminaría siendo para mí. Vinieron los días sin dormir, las noches aullando. Muchas mañanas que llamaba desesperada por algo efervescente. Y ahora no quedan más que sombreros y enfados, hace muchos kilómetros que debisteis dejar de besaros. No me vale un trozo de la letra si no te sabes el título. Yo no me lo sé, perdí las conversaciones, el nombre, las noches de verano. Y por lo que he podido escuchar, la próxima vez que te vea será a través de los cristales. No hace falta que mires, no queda ya fuego que apagar.

viernes, 1 de abril de 2011

Día uno

Mañana va a llover y por eso me duele la cabeza. Y después de la lluvia, ¿qué? ¿qué hay? Sé que vas a correr la cortina y abrir la ventana, y que ese señor del edificio de enfrente estará puntualmente en la ventana también. No habrá luces de fiesta ni fuegos artificiales. No quedará nada más que un sofá para dos.

lunes, 28 de marzo de 2011

De estufa, corazón, te tengo a ti

Si vamos a cantar tú y yo, que sea vestidos de gala. Y será mucho mejor que me descalce. Sí, los adoquines me hacen daño, pero más se lo hacen a las suelas de mis zapatos. Y al tacón, maldito tacón. Mi especialidad, romper las medias. La tuya, me la guardo para debajo del edredón. Ya han pasado unas cuantas cruces desde primer número decimal. Detrás de aquellas nueve de la noche, nos queda un banco sin palomas. No sé si había hierba alrededor, no estaba atenta más que a lo mucho que me acercaba a la derecha. O a la izquierda, no lo sé, no las distingo. Me acercaba en dirección al mar, a los coches viejos, mi primer número par. Se encendió una luz, volvíamos andando. Nos pudieron las ganas, yo de hablar y tú de decirme que también. Que no hay sensación más estúpida que subir las escaleras hasta el cuarto piso pensando en la tercera mejilla. 

domingo, 27 de marzo de 2011

Pañuelos de papel

Me saco tantas cosas de dentro que creo que pronto me quedaré sin nada más que decir. Y mientras tanto, sus reflejos rubios presumen al sol que no hay nada de qué avergonzarse. Se me va, se me va y lo absorbo con pajitas de plástico, pero no es suficiente. Ya no queda gente decente por los alrededores de esta casa, falta mucho para el siguiente San Valentín. Y me abrirán la herida los árboles que veo por la ventana. Mañana me toca coger un tren y no hago más que pensar que lo único que hago es pensar(te) en los trenes. Pierdo mi vida entre estaciones, esperando en el andén. Lástima que siempre pase lo mismo, que las sonrisas llegan cuando me dirijo a la última parada. Cuando me bajo en la segunda, ya es otro cantar. 



Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.

jueves, 24 de marzo de 2011

Miércoles, dos besos (y dos más)

Hace mucho tiempo que empezaron los números impares. Los acordes de barrio. Las excusas baratas. Pensar en bajito. Extremoduro y unos cuantos más. Dolores de cabeza. Física y química. Ventanas cerradas y portales abiertos. Ideas inconexas. Rayas de color verde. Cera en los dedos. Un beso en la espalda. Tinta en la piel. Siento llegar tarde. Te pondría una excusa barata, como que estuve destrozando las cuerdas con alguna de Platero o alguno de estos. Pero yo sé que no te lo vas a creer. 

Me dejé las llaves dentro, me olvidé la manta. No podía venir corriendo, tardaba mucho el ascensor. Mucho hablo yo de ascensores, como se nota que me paso los días subiendo escaleras de caracol. 

martes, 22 de marzo de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

(Inter)remitente

Es curioso como en un momento, fallas en una letra y se cae todo para siempre. Puede que fuese por eso por lo que nunca ponía el remitente en las cartas cuando era más pequeña. Más bien, cuando aún mandaba papeles por correo, que no cartas, porque no todo era escribir. La segunda razón era la abreviatura. No me gusta abreviar y no entiendo cómo puedes callarte lo de dentro. Porque estar callado, al fin y al cabo, es como abreviar. Y yo nunca abrevio cuando tengo que rimar con enero, dinero, ingeniero, febrero.

Prometo que a partir de ahora será más grano y menos contextualización. Pon la siguiente canción, que todavía queda mucho para que terminen de arreglar el ascensor. No, no buscaba nada más que juntar palabras. 






Volverás a reírte de veras cuando creas que estaba perdido
Volverás a reírte de veras si te quedas conmigo

domingo, 20 de marzo de 2011

31 de julio de 2010, 23:07

Estás haciendo palomitas, creo... o algo, en la cocina :)
Si, estás haciéndolas. Acabo de escuchar pitidos del micro. Molas.

sábado, 19 de marzo de 2011

No sé si sabes que aún lleva acento cuando significa TODAVÍA.


jueves, 17 de marzo de 2011

Marzo

No sé qué tiene el tercero que siempre me dan ganas de bajarme. Alergia, pasta de dientes nueva y puñetazo en el estómago. No me dormí con las lentillas, porque no uso, así que no inventes historias. Me queda todavía mucho tiempo, pero si no sueltas palabra no habrá nada que hacer. Yo de ti, con esta edad ya, me centraría en las cosas importantes. No es por las cortinas de colores, yo aun voy de su mano. El botón de abajo sigue desabrochado, yo inflo globos y pienso que cualquier avión pasado fue mejor. Mejor que un autobús, claro está. Y que cada uno se sienta aludido cuando quiera. Me sobran palabras.



No estoy, no estoy a la altura
del corazón, no doy la estatura.

martes, 8 de marzo de 2011


Todavía no he sido capaz de entender por qué te juegas toda tu vida a una carta y, como te sale mal, me reprochas que no te haya mandado suerte, que no te haya dejado más dinero que apostar.

Puedo escribir sin faltas de ortografía pero no podría hacerlo con falta de inspiración.

Los amantes del círculo polar


-Todo caduca con el tiempo, el amor también; la gasolina del coche por ejemplo, si olvidas que se va a acabar te dejará tirado en medio del campo.

-Yo te voy a querer siempre y si se acaba la gasolina me muero.

lunes, 7 de marzo de 2011

Ayer por la noche, haciendo punto, comprobé que si mezclas abstracto y concreto sale abscreto y contracto, pero si mezclas vida y muerte sale vierte y muda; en cambio, si mezclas arriba y abajo, sale abajo y arriba. Tengo problemas con cielo e infierno, que resulta cifierno e inelo, que no significa nada. Sin embargo, razón y corazón da razón y corazón.

 

(El desorden de tu nombre, Juan José Millás)

Cada tarde, cuando estábamos tirados en la hierba, me dibujaba las ideas. Me pintaba el futuro del color que yo quería verlo para que no girara la cara. Fuera, allí donde él estaba, siempre lucía el sol. Aun bajo la lluvia. Encima de las nubes siempre hace sol. Encima de las nubes no hay nada. Sólo sol. Pero hace frío. Y con la excusa se me arrimaba y me decía todas esas cosas. Por si lo que ya estaba no era suficiente. Por si acaso. Por si me iba. Sin querer.

A veces, sólo a veces, cuando me haces daño,
me muerdo un poco el dedo corazón.


sábado, 26 de febrero de 2011

Whenever I feel unhappy about the state of the world I think about the Arrivals gate at Heathrow Airport, where happy, smiling passengers greet their friends and relatives. It seems to me that love is everywhere. It isn't big news -but it's always there. Fathers and sons, mothers and daughters, husbands and wives, friends and strangers. When the planes hit New York, people's last phone calls weren't messages of hate. They were messages of love.

If you look for it, you'll find -I think- that love actually is all around us.

martes, 22 de febrero de 2011

Impaciente

Desde hoy al cuatro de marzo
me quedan muchas noches que soñar
Ya no sé contar más que mitades

Ya no puedo comer cereales
Ahora sí me importa esperar


Cada vez que pienso en los robots veo su corazón en forma de lata de tomate triturado.

lunes, 21 de febrero de 2011

Febrero

No, yo ya no quiero morir de amor. Ahora voy a bajar las escaleras. Me conformo con que el auricular derecho funcione. Oh c'mon, turn me on. No tengo pestillo en la habitación, no puedo cerrar, cualquiera puede entrar y verlo todo. Y después le pones un prefijo a esa palabra y se acaba la felicidad. Ahora si, vamos a dar palmas, porque son pocos los que se quedan. Pero serán muchos más los que vendrán.
Espero que no haya más fechas de caducidad. Yo aun sigo buscando la canción perfecta.

Perdón si no soy del todo literal

Ella ya no escribe tanto porque se siente bien. O al menos yo lo entiendo así.
(Óscar Penedo)


sábado, 5 de febrero de 2011

Las niñas grandes no lloran

¡Buenos días princesa! Siento decirte que no sirve de nada callar ni abrir la boca para después separar los paréntesis cada vez más. Mira, estoy despierta. No me importa, las niñas como yo no dormimos por las noches, se nos pasa el rato entre tanta risa enfurecida. Y al acabar cada cucurucho, recordarás estas palabras: él duerme en el sofá y sus rizos cada días son más largos. Los demás también se hacen mayores, ¿sabes? Yo envejecí hace rato ya, y ahora no me vale ningún billete de vuelta. Todo lo demás, te lo diré cuando te tumbes en la hierba, al sol de media tarde.

viernes, 4 de febrero de 2011

Pablo

Mentiría si dijese que no me hubiera gustado compartir con Pablo el recreo en el patio de pre-escolar. Por aquel entonces yo me hacía heridas en las rodillas y él aun no llevaba uniforme. Pero Pablo llegó cuando tuvo que llegar, un poco antes del final de Los Tres Mosqueteros. Ahí ya no había heridas en las rodillas que valiesen. Llegó para pasear por la playa antes de la segunda quincena de agosto. Llegó para pintar en las rocas con palos de mentira cuando ya empieza a hacer un poco de frío. Muchas viñetas después, estuve segura de que no me había equivocado al elegir a Pablo como amigo.
Pablo llegó para todo, porque no hay que pedirle nada más, ya basta con quererlo.

Te prometo que no tengo saldo.
Feliz cumpleaños.

domingo, 23 de enero de 2011

martes, 18 de enero de 2011

La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa. 

(A. Einstein)

viernes, 14 de enero de 2011

Now it's so slow, so slow

Baby went to Amsterdam, four, five days for the big canal, now it's so slow, so slow. Y yo aun recuerdo todos los minutos. La primera hora y media. Y un cuarto más. Mira, ya ha dejado de llover, pero sigo teniendo las manos frías y eso no hay quién lo remedie ya. La televisión se ha acabado. Ayer, de mañana, la gallina puso un huevo, tengo dos peces nuevos, no queda nada para cenar.

sábado, 8 de enero de 2011

Ocho

No sé si es que mañana es domingo o que ya no somos los mismos de antes, pero va a ser hora de irse a casa y yo me quiero marchar. Deberías estar atento por si llueve y tienes que cerrar las ventanas. Es lo de cada día. Nunca creí dar vueltas alrededor de una estrella, así que cierro los ojos y confío en que los niños no digan mentiras. Porque los niños no mienten, y tú, tampoco.

miércoles, 5 de enero de 2011

Gente que odio sin motivo aparente

Suelo encontrarme gente rara por la calle. Son capítulos de mi vida de antes de que tuviese un blog, o al menos, de que le hiciese caso todos los días. Hay grandes ejemplos, como La señora del 1A, el fotógrafo loco que vive arriba, la chica bajita del pelo rojo y negro, Troski y Brownrisk. No es novedad que pueda hablar de cualquiera que me haya encontrado por la calle, teniendo en cuenta que un 90% de mis trayectos son a pie. Pero hoy, hoy lo vi. Al verlo pensé, ahá mira ahí tenemos a otro de esos góticos-emos indefinidos, que viven tristes sin saber por qué y vete a saber qué mierda. Pero hasta los góticos-emos miran hacia delante y hacia arriba y esa mirada nunca la pude olvidar. Corría el 92 y España era un hervidero de mascotas. Con el maletín grande del ColaCao venían unos billetitos verdes, cuasi dólares, que a mí me hacían ilusión y que usaba con Elvira para jugar a lo que fuese. Pero mis historias con Elvira son otro cantar, y vamos a lo que importa. Yo llevaba todos esos billetitos en el bolsillo. Siempre, sin excepción. Me gustaban tanto que los tenía conmigo cuando me cortaban el pelo, acto traumático por excelencia, después de la sopa de pescado hecha a base de merluza. En la peluquería había un niño. Un niño con el jugaba semana sí y semana también, porque mi señora madre nunca se ha llevado bien con su pelo, y los niños con los que jugar en casa escaseaban. Jugábamos a los piratas o a los policías, a todo menos a los peluqueros. A él tampoco le gustaba que le cortasen el pelo, y qué desgracia, sus padres pertenecían al gremio. En una de esas veces, jugamos a los tenistas. Jugar a los tenistas no era nada difícil en realidad, pero nosotros no teníamos ni raquetas ni ná, sólo dos revistas bien gordas con peinados y una ruperta medio destrozada y curiosamente dura. El saque, ah, el saque perfecto. Devolverla era otro cantar. Una pata de la ruperta (ya era mala suerte hombre, para una pata que tenía) acabó en su ojo. Y así fue que nunca más jugué con él, me castigaron y me miraba con superioridad cuando me veía. Con toda la superioridad que te puede mirar un niño dos años menos que tú.

Y ahora que lo pienso, menuda porquería de historia.

sábado, 1 de enero de 2011