viernes, 31 de diciembre de 2010

The end isn't near, today is the end

Cogí el ascensor. A la altura del tercero me esperaba un puñetazo en el estómago de manos que no saben encender cerillas. Pero aun quedaban más de noventa días para la gran bofetada final. Desde entonces hubo madrugones y botes de cincuenta comprimidos. Y yo aprendí a quién no debo escribir.



Dos mil diez era difícil de decir.
Dos mil once todavía no me suena bien.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Quince, casi dieciséis

¿Te acuerdas de aquel día en el que me caí de la cama? Por aquel entonces yo sólo usaba el magenta y el marrón, y más tarde aprendí que el azul de mar no moja. Después vacié todo el vino para romper las botellas. Yo sé que no me contestas porque tus dedos aun no se han acostumbrado a no tener teclas que pulsar. Pero llega la calma, y con calma, todo llega. Hasta mi tardía preferencia por los tiempos compuestos que hablan de hace un rato. Te he visto bajo todas las luces existentes y sigo prefiriendo el blanco y negro que nos deja la luz del pasillo con la puerta entreabierta. ¿No te das cuenta? Ahora digo frases largas, qué digo frases, oraciones. Antes creía que las palabras sueltas llenaban mi necesidad de escribir textos. ¡Bendita inocencia! Sé que es el único, a ti te enorgullece, a mí no me importa, de verdad, que me da igual. Gracias por esperar siempre un poco más arriba del portal.

Los 5 objetivos que (quizá no) vas a cumplir en 2011

1- Ir al gimnasio. Lo primerísimo, el señor de Administración me cae mal y me pone mala cara cuando me vende un bono. Además, por la Avenida de Lugo hasta Fontiñas nunca hay nadie y se corre divinamente.
2- Comer mejor. Eh, ya, si claro, soy una persona que va a Mcdonalds y con el menú pide agua (o sucedáneo de Nestea llamado LiptonIce) y ensalada. Supera eso, menú infantil con tiras de manzana y Nocilla (mezcla explosiva, por cierto)
3- Cortarme el pelo. Primero en invierno no, que hace frío. En fin de año, no que con este vestido queda mejor recogido y si me lo corto no me da. Para las fotos de la orla no, que quiero estar igual que en el resto de la carrera. Para el acto de licenciatura no, por más de lo mismo. Para el verano, si me llega mi último aprobado, puede.
4- Desterrar los pantalones de mi armario. Un par de tardes revolcándome en Bonaval o San Pedro y eso podría ser. Mi señora madre y las venas de mis piernas estarán encantadas. Y entonces Silvia me dirá eso de "¿otro vestido más?" y yo podré responderle que ahora no uso pantalones.
5- (No por último, menos importante) Mi gran tópico de 365 días. Ah no, que el uno de enero va a quedar inservible. Pues empezamos bien si ya en 2010 hay que restar uno.

(Lo siento, tenía muchas ganas de ser directa)

domingo, 26 de diciembre de 2010

Pourquoi ne pas nous dire quelque chose avant?

¿Te acuerdas de que hubo una vez que yo quería aprender a conjugar verbos en francés? Me fue imposible, mi libro se fue, sus páginas volaron con billete barato. Me fue imposible, se me va la fuerza por la boca y no sé colocarla en los múltiples acentos que tendrían todos sus tiempos. Y mírame ahora, se me dio por lo sajón y mañana aplaudiría sólo porque la nariz no se me pusiese roja.
Diría Picasso ahora, o eso pienso yo, eso de que las musas te pillen trabajando. Tienes miles de lápices nuevos. Y si te los dejas dentro del pupitre me sobran ceras de colores. Porque hubo un tiempo en el que quería estudiar arte, aunque a los demás no les gustaba. A los demás sigue sin gustarles y yo ya no sé dibujar más que corazones en los libros que ya no uso para estudiar. Y respiro. Mañana, tu aliento. Comida china. Luces de Navidad. Verde de botellas que quieren ser azules. Domingo, gente, coches blancos. Cada vez me sale más caro llegar. Cada vez mis frases son más diferentes entre sí. Puede ser que tenga que volver a la inspiración irregular.
Malditas musas.

viernes, 24 de diciembre de 2010

23 de diciembre

Hace un minuto que he llegado y casa huele a calor de invierno. Sin árbol, ni luces. Sólo billetes de autobús. Un muñeco de nieve en la mesa del salón. Tres niños les sonríen y me pregunto todavía por qué no puede nevar en puerto de mar, por qué es puerto de mar y no puerto a secas, por qué se me pasó tan rápido el otoño sin ayer aun acabábamos de aterrizar. Y mañana es Nochebuena, y pasado Navidad. Y el siguiente llega él. Y ah, mañana habrá que comprar algún regalo. Y ah, queda menos para saber qué es ese paquete dorado. Y qué frío tengo, cuánta ropa aun por doblar. Lo dicho, que mañana Nochebuena, pasado Navidad. Cualquier otro tópico de estas fechas podría sonar demasiado mal.

sábado, 18 de diciembre de 2010

jueves, 16 de diciembre de 2010

RUIDO

Hubo un accidente, se perdieron las postales, quiso Carnavales y encontró fatalidad. Porque todos los finales son el mismo repetido y con tanto ruido no escucharon el final. Descubrieron que los besos no sabían a nada, hubo una epidemia de tristeza en la ciudad. Se borraron las pisadas, se apagaron los latidos, y con tanto ruido no se oyó el ruido del mar.
Mucho, mucho ruido, ruido de ventanas, nidos de manzanas que se acaban por pudrir. Mucho, mucho ruido, tanto, tanto ruido, tanto ruido y al final por fin el fin.
Tanto ruido y al final…


martes, 14 de diciembre de 2010

Frambuesa

El vaso sigue dando vueltas dentro del microondas. Es el tercer té ya. Menos mal que necesito estar despierta, no hoy no me puedo dormir. Y quién me mandaría a mi estudiar una carrera, inglés, alemán, las miles formas que existen de vivir, de pensar y amar. Y corre que te pillo, que esta canción no arranca, el último verso se me atasca y tengo que volver a empezar. Todo lo inunda un gran olor a gasolina, a ruido de gente, de cuentos, de indios y vaqueros. Yo nunca quise construir un fuerte, fuiste tú, tú, tú. Siempre tú. 
Y entre tanto sinsentido le doy vueltas al colgante marrón de la cadena. Parece una castaña, pero es plástico puro. Caliente, se funde. Frío. No es nada. Nada. Se escapa de nuestro control. ¿Y si nunca más llega? Me quema esta espera, tu formar de mirar, de colgar el teléfono. No quería escribirte nada más, y qué, qué, qué  más dará. 

sábado, 4 de diciembre de 2010

Bien

He esperado hasta las doce para que fuese un día después. Tu cara sigue igual de blanca, y perdona corazón, pero en esta historia muchas cosas no encajan. Ni a mí, ni entre sí tampoco. Y oye, ¿desde cuándo eres tan triste? Más o menos desde que las letras se empezaron a juntar para que fuese más fácil escribirlas. Ahora es hora de apretarse el cinturón. Cuanto más arriba, mejor. Cerveza fría y rock and roll. A lo lejos. Muy atrás.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El insomnio consiste en permanecer despierto mientras la realidad sueña, ronca o se mea en la cama.

 (Juan José Millás)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Abróchate fuerte que ya estamos en diciembre.
(Qué rápido se me pasa el tiempo)