miércoles, 27 de octubre de 2010

97% de cacao

Buenas noches, monito blanco, ¿cómo está usted? Yo no voy a volver. Dormir me cuesta diez euros. Cada noche. Pero ya no se me caen los trozos de pimiento cuando los echo a la sartén. No, no voy a volver. Y lo que no me sé aun, en estos quince minutos no me lo voy a aprender. Yo no quería contarte nada. Ni cantarte canciones de amor, ni comer yogures de manzana, ni nada. Había niñas en el parque, de estas niñas rubias del catálogo del corte inglés. Yo lo hago y a ellas no les parece mal. No miro hacia detrás, me duele el cuello de llevar una bufanda. Por la mañana hace mucho frío, y si no la llevo me acatarro. Y el jueves pasado nos fuimos a emborrachar después de cenar pescado. Mi trozo no tenía espinas. El huracán se las llevó, y este juego, este juego lo empezaste tú.

domingo, 24 de octubre de 2010

No les culpo. Sólo quedan yogures de fresa en la nevera y llevo comiendo yogures de fresa desde que tengo uso de razón. Aborrezco las fresas. Ponen Hombres G en la radio. No me da la gana de soltarme el pelo. Lo que dices, doblado es un asco. Levantemos una mano. Para qué, para nada. Y desafina la trompeta. Me aprietan sus cuerdas. Y tengo que parar y cambiar de párrafo.


El final llega tras el primer asalto. Tras sangrar al lavarse los dientes. Tras el segundo grito, la tercera copa. O cuando te mueres. Sólo para los que tienen suerte.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Mañanas de octubre

Buenos días. Hoy el mundo se he levantado del revés. La leche no sabía bien ni con tres cucharadas de colacao y hacía más frío cuando salí de clase que cuando entré. La gente ya no sabe agarrarse a las barras de los autobuses. A las barras rojas. ¿Qué va a ser de nosotros? Yo no creo en médicos, en recetas, infusiones y demás aditivos para (no) dormir. No me vas a convencer. Espera. Vosotros, nosotros, ellos. Ellos, los importantes, los que se sientan en las sillas más cómodas. Ciento cuarenta y cuatro caracteres con o sin causa. Y por la ventana casi no entra luz aunque son más de las doce de la mañana. Atrévete y sueña con tu almohada. Vive de lo que le gritan los demás, aunque no hace caso. Habladurías. Odio madrugar. Tengo sueño. Hace frío. Mañana va a hacer más frío. Así hasta que llegue la primavera. La del año que viene. O la del siguiente. O la otra. O una más. Vamos fuera, lejos, al otro lado. Me estoy malacostumbrando. Y sé que miras todos los días si hay algún tren que nos venga bien, si hay algún tren que nos lleve. Si simplemente hay algún tren. Yo odio los trenes. Antes no me pasaba, pero son demasiadas horas de espera, de viaje, de regreso. Y de maletas.
Lo siento, no va a poder ser hoy. Me desobedecen. Me calmo. Me quiero ir y no puedo contarte por qué mañana no dormiré aquí.

lunes, 18 de octubre de 2010

¿Y si nos vamos a vivir alli? Miden veinte centímetros más, pero no dan miedo.