miércoles, 31 de marzo de 2010

Había flanes de queso y pasteles de coco rallado por doquier. Yo me abrochaba la camisa con cuidado, la azul, de rayas, la que me trajeron los reyes el año pasado. Y según iba abrochando, llovía cada vez más y más, cada vez más deprisa. Yo no quería bajarme del coche.
Realmente yo nunca quiero bajarme del coche.

lunes, 1 de marzo de 2010

No tengo muy claro si debería hacer más planes de los que ya tengo. No sé si me va a llegar la vida para todos ellos. Lo peor de todo es que lo pienso con el cepillo de dientes en la boca, y debería atender a lo que estoy. Llevaba tanto tiempo sin hacerlo, que parece que si tengo la pasta en mi boca mucho rato, me da náuseas. En el fondo es porque pica y duele, como casi todo últimamente. No sé si es que va a llegar la primavera dentro de poco y me pasa lo de siempre, que me da a alergia aunque no estornude. Podría ponerme a escribir canciones para probar, pero sé que no me van a salir. Y creo que ya dije más de una vez que él no sabe cantar. Sería tontería. Sobre todo esa parte en la que me dice que el gran error de los grandes guitarristas es que creen que saben cantar, pero es mentira. Con un gran guitarrista ya llega. A mi se me da mejor eso de callar la boca y romper las medias.