viernes, 20 de noviembre de 2009

De aquí al siete de diciembre aun quedan muchas mañanas para comer cereales.
Y a mí no me importa esperar.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Setenta y uno

Me he aficionado al muesli con pepitas de chocolate. No sé si es bueno o malo, aunque es probable que los botones de mis pantalones se resientan alguna mañana que otra. Por lo demás, sigue lloviendo y lloviendo y lloviendo cada vez más. No puedo ver cine en versión original, no tengo dinero, me lo gasté en engañarle para que diera cuatro besos. Y ahora me tengo que aguantar. Por lo demás, se me olvidó la letra eñe. Las cartas de amor con caligrafía de niños de parvulario que recibo de vez en cuando en clase, nunca la incluyen y no sé qué decir. No me gusta poner una coma entre el sujeto y el predicado, porque de pequeña pensaba que estaban hechos el uno para el otro y tenía que ser así. Porque ese era el plan. El plan también incluía beber el desayuno en una taza mal escrita, pero no me sobran. Se me rompió una y no encuentro una igual a la que tengo. Malditas! Nunca es tarde para terminar el aire que va quedando y yo uno palabras y palabras que no quieren decir nada y no tienen relación. Y así salen los textos.
Me quedan cinco minutos, cuatro ideas, tres esfuerzos y dos días.
Y ya está.

sábado, 7 de noviembre de 2009

No-viem-bre

Diptongos mal hechos, lluvia en la ventana.
Vodka barato, cinco letras, cuerdas de guitarra.
Público enloquecido, sueño acumulado
y pocas cosas más que contar.