sábado, 24 de octubre de 2009

En los dos años que llevo de carrera, nunca me han enseñado esa gran importancia de ponerle nombre a las cosas. Si me han enseñado (muy a su manera) la importancia del sustantivo y todos sus acompañantes en general. Pero no un por qué.
De eso se ha encargado él. No sé por qué. Igual es porque fuera llueve y yo no hago caso. Y no cojo paraguas. Y me mojo. Y me viene dando igual, como otras tantas veces, no tenía por qué cambiar.
Y así por lo demás, éste es el tercero. El segundo no quiso salir. Yo no le obligué. Cada uno en su cama. Dios en la de todos. Y no hay nada más que hablar.

1 comentario:

notengoremedio dijo...

Lo de "fuera llueve y me mojo" me es demasiado familiar...eso sí, seguiré sin comprarme paraguas...