sábado, 24 de octubre de 2009

En los dos años que llevo de carrera, nunca me han enseñado esa gran importancia de ponerle nombre a las cosas. Si me han enseñado (muy a su manera) la importancia del sustantivo y todos sus acompañantes en general. Pero no un por qué.
De eso se ha encargado él. No sé por qué. Igual es porque fuera llueve y yo no hago caso. Y no cojo paraguas. Y me mojo. Y me viene dando igual, como otras tantas veces, no tenía por qué cambiar.
Y así por lo demás, éste es el tercero. El segundo no quiso salir. Yo no le obligué. Cada uno en su cama. Dios en la de todos. Y no hay nada más que hablar.

viernes, 9 de octubre de 2009

Me tocaba estrenar octubre

Octubre sólo es el diez. Como la nota más alta en el colegio. Aunque yo nunca supe mirar más allá en el calendario. Supongo que es que me gusta echarle de menos porque sé que en algún momento él también va a hacerlo. Como masculino. Como singular. En un ascensor, como los besos anteriores a la despedida.
Me tocaba estrenar octubre. Con palabras sueltas. Con el último baile. Con la cama deshecha. Con la cabeza debajo de la almohada.