martes, 15 de septiembre de 2009

Nunca me había preocupado de si eso que yo hacía creyendo que era mejor, era realmente lo mejor, y no algo que lo sustituía por puro placer. Por lo demás, me atoro siempre pintando la misma uña. La novena. El marrón oscuro no le gusta, y siendo sinceros, a mí nunca han terminado de convencerme los colores indefinidos. A las cosas hay que llamarlas por su nombre.
Volviendo al nueve, el nueve es eso, un número, masculino singular. A veces, sólo a veces, en mi cabeza, al nueve le sobran cinco, pero esa es otra historia. Realmente él no tiene nada que ver con los nueves, ni con ningún número en general. Pero más en particular tiene que ver con atardeceres con viento, llaves de colores y patatas fritas bastante frías, aunque a mi me acaban gustando igual.

Despacito y buena letra. Para la primera y tercera del singular.
Y para todas las demás.

2 comentarios:

Ruth dijo...

O tempo toma o seu tempo.

notengoremedio dijo...

Siempre que aparece escrito "Masculino singular", pienso en cómo canta Rosendo "amigo Saturnino masculino singular".
Rosendo Mercado, poeta de diccionario.