domingo, 6 de septiembre de 2009

La cafeína en taza se bebe mucho mejor. No es que lo haya pensado hoy, si no que llegué a esa conclusión hará un par de meses, cuando la convertí en mi droga y dejé de creer en los vasos, tan fríos, tan transparentes, sin asa. Por lo demás, sigo sin saber jugar al ahorcado. No es que no sepa jugar, es que no sé jugar bien y hace mucho que me robaron la paciencia. No aguanto sesenta y cinco partidas ni queriendo, siempre hay algo que me distrae. No sé, como un beso robado de esos de los que tanto me gusta escribir de madrugada. Un beso de ascensor. Y así, sin jugar, adiós a las palabras en francés, a la mermelada de naranja. Volvemos a la costumbre de un puñadito de pasas antes del tazón de leche. Todo en su justa medida.

1 comentario:

notengoremedio dijo...

¿Y todavía mejor en una taza de los Beatles que regala ElPaís?