martes, 1 de septiembre de 2009

Día del blog

(Con dos o tres horas de retraso)

Empecé a escribir porque dejé de pintar y algo tenía que hacer con mis manos. Guardaba sorbitos de tinta negra por si se me daba por perfilar pero era mentira. El lápiz del número cero lo hacía mejor, aunque las malas lenguas se empeñaban en negarlo. Tanta tinta negra que guardé, que no sirvió de nada. Venía de allá donde la gente mira por lineas de luz más pequeñas que las mias, pero no tenía de qué preocuparme. Y menos que importarme.

1 comentario:

notengoremedio dijo...

La tinta negra que no falte, que combina con todas...