miércoles, 26 de agosto de 2009

Poco antes de que faltase una hora para que se acabara ayer, el verano hizo honor a su nombre y a su locura y se montó en un coche sin color dispuesto a navegar. Por lo demás, el flash de mi cámara sigue sin funcionar y ahora no puedo retocar las noches que no duermo. Y como no me entretengo al no dormir, pienso en ella, que la quiero. Pero sólo a veces. Otras veces lo mejor es cambiar el género de los pronombres de manera radical. Agosto se quiere marchar y yo lo intento coger por sus últimas letras. Pero amenazan con separarse. Y supongo que eso no es nada bueno. Así que al final, me vuelvo a mi partida de ajedrez sin terminar, y lo que tenga que ser, será.

1 comentario:

notengoremedio dijo...

A veces enrocarse es una buena opción (lo digo por lo de la partida de ajedrez). Y sí, agosto se acaba, y tengo una optativa el jueves que viene y aún no la subrayé. Y en vez de hacerlo, yo mirando blogs...

PD: EN MAYÚSCULAS. SIEMPRE.