miércoles, 4 de febrero de 2009

Cambio de marcha

Y qué le voy a hacer si me gustar ir lentamente por la vida. Que no se diga que no fui probando. Para qué trazar un plan, para qué escribir un guión si al final yo lo que quiero es acabar perdiéndome siguiendo las lineas de tu mano. ¿Y si no paro nunca de andar? ¿Qué pasará? ¿Vas a venir detrás? En algún momento me empezará a gustar esa música y acabaré siendo una de ellas. Y entonces no tendrá sentido que quiera llegar hasta la otra punta del país en el volkswagen destartalado de papá. Ya no me gustará el riesgo de que un coche me pueda dejar tirada en medio de una autopista cuando no pueda parar de llover. ¿Y entonces de que habrá servido? Yo qué sé. Dios, santo, yo qué sé. En caso de duda, dame la mano, que tengo bastante claro donde quiere ir a parar nuestro final. Y suena mejor que bien. Suena diferente.

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