sábado, 20 de diciembre de 2008

Tinta azul marino

Y es que acostumbro a cometer errores, forma parte de mi propia naturaleza, y no lo puedo evitar. Es de estas cosas que nunca jamás vas a poder parar y te da igual. Tú sigues viviendo hacia delante, y si hay que ir mirando al suelo, vas y miras, porque te lo mandan y eres así de tonto. Dime, ¿qué es lo que te queda por decirme? Yo llevo tantas cosas dentro que algún día mi mochila reventará y después tendré que recoger todo lo que caiga. Todo. Uno por uno. Y entonces me llevaré sólo un bolígrafo conmigo. Le voy a pedir a ese niño que espera en la esquina que escriba tu nombre en la pared, que yo tengo miedo de gastártelo. Y después voy a usarlo yo para decirte por escrito todo lo que no supe decir antes. Te lo pintaré en las paredes, en lo bancos de los parques, en cada uno de los hierros de la Torre Eiffel. En todos los lugares que puedas imaginar. Y en los que no. Mírame y dime que tienes ganas. O no lo hagas. Méteme dentro de tu maleta, ocupo poco. Haz lo que quieras.

3 comentarios:

Solindonga dijo...

Si te sirve de consuelo, yo cometo innumerables errores a lo largo del día y, lo mejor, es que al día siguiente podría cometer exáctamente los mismos.

Si es que... Tropezamos no una, ni dos, ni tres, sino 87543 veces con la misma piedra.

Beso!

Tere dijo...

¡Mira la loca de la casa donde estaba metida!

=)

Un biquiño, Cris.

Edu dijo...

Es un texto muy expresivo.
Un Saludo.