domingo, 24 de agosto de 2008

Me voy

Esta vez si. Ya está llena la maleta. No me cabe nada más. No me cabes tú, así que tendré que llevarte en el recuerdo, si es que aun sé cómo se deja de olvidar. A la bombilla del flexo de mi mesa le queda poca vida. Cuando se funda, compra una nueva, de las que ahorran energía. De sesenta como mucho, que no aguanta más. No encuentro la agenda y ahora no sabré qué días pasé bien, qué días pude aprovechar, qué días tiré a la basura. Mi marca páginas se ha roto. Ahora no sabré en qué página dejé la historia de aquel hombre de negocios que hizo todo mal en su vida, excepto escoger la mujer que de verdad debía estar a su lado. Mi vinilo favorito sigue en el tocadiscos, tengo miedo de que se rompa en la maleta. ¿Crees que hará frío? Tengo miedo de que me pese el abrigo. Y no, no me olvido de la bufanda que me tejió mamá hace algunos años ya.
Me voy. Tiraré el tabaco en la papelera que hay delante del portal. No te preocupes, hay yogures de fresa en la nevera, con trocitos. De esos que están tan ricos. Y con cuidado, no vayas a subir muy alto el volumen del silencio, que el vecino protesta con nada.

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