domingo, 24 de agosto de 2008

La habitación roja


Nos metieron en cárceles caseras de la vida moderna. De esas en las que acabas cuando no hay dinero. Ella dice que son agujeros negros lejos de la gran ciudad. Y cada vez está más claro que París está ardiendo en la mente de un fotógrafo del alma que nos acompaña. Y cuando ya no quede nada, sólo la destrucción y el adiós, saldremos en busca de los amantes y la paz. Ellos nunca lo sabrán.
Y mañana, al anochecer, si me dejas, pintaremos las paredes de la habitación de color rojo.

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