domingo, 24 de agosto de 2008

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Una de las peores cosas que pueden pasarte en un viaje de tren es ir en el las 21:20 solo. Es tan frío, tan impersonal, tan puntual. Va tan vacío que asusta. Incluso el siguiente es mejor. El de las 21:20 está marcado por el olvido y la pereza. "Venga, vamos en el siguiente". No hay crucigrama que se resista últimamente. No sé si es que soy muy lista o demasiado estúpida. O es que llevo haciéndolos desde que, a los siete años, se me ocurrió probar y, evidentemente, lo hice mal. Armani dice algo así como que la elegancia no es cara, y Coco Chanel que no hay nada más elegante que una mujer vestida de hombre. Yo le diré a mi madre quiero una americana para presentar telediarios, que así a la hora de la comida encenderemos la televisión y alguien dirá algo como que si me imaginan en la pantalla dando alguna noticia desagradable. Y eso me hace recordar que queda sólo una semana de clase y el viernes que viene no tengo que ir a prácticas. Yeah beibe. Una semana sólo, y me parece que fue ayer cuando decidimos probar los miércoles y llegué tarde a la (no) explicación de la escaleta. Segundo cuatrimestre, ¿por qué pasas tan rápido? Con esa Semana Santa más pronto de lo normal y una Ascensión improvisada, estaba claro que esto iba a pasar. Sigue lloviendo y me niego a ponerme las botas. Por mucha tormenta que haya, estamos casi en junio. Si no me las ponía en febrero, no voy a hacerlo ahora. Las fotocopias de audiovisual y yo nos llevamos muy mal. Los tipos de focos y luces quedaron bien en mi cabeza, pero me gustaría decir lo mismo de las cámaras de video. Con lo bonita que es la fotografía, ya me ven, estudiando video. Maldita vocación. Oh, all that I know, there's nothing here to run from and there, everybody here's got somebody to lean on. He dejado mi vicio de Lost hasta después de los exámenes. Llevo tanto tiempo sin ver esa serie que ya no me acuerdo en dónde voy. 4 8 15 16 23 42. Execute. Mi mente está procesando en modo exámenes y no soy capaz más que de hablar de la vida misma. En general y en particular. De cuántas horas necesito y no tengo, de cuánto podría haber hecho y no hice, de cuánto voy a inventar en esos papeles que me darán el aprobado. Suenan Los Campesinos en mis altavoces y me los imaginaba diferentes. Algo así español, más popero. Básicamente, en castellano. Pero no. It's you! It's me! It's dancing! Qué cosas. Noto las gafas un poco flojas, debería llevarlas a apretar. Pero ya, que llevo diciendo unos cuatro meses lo mismo. La discografía entera de Sigur Ros acaba de bajarse y tengo mucha curiosidad. Cuánto mundo estamos aprendiendo este curso. Quemé todos mis trajes de color, brindé por el blanco y el negro, noté lleno de arena el corazón y vi que hago canciones para ti. David dice que mis textos se parecen a las canciones de Facto Delafe y las flores azules e igual es verdad. Sólo que mis textos no tienen métrica, no tienen ritmo, no tienen poesía. No nací para hacer versos. Lo sé porque cuando lo intenté, tuve que dejarlos libres para que se convirtieran en prosa sin ton ni son. Me pregunto si las letras podrán ser impares. Si de verdad existe la alternativa número A, B o C. Si habrá que salir por la salida de emergencia. Y sólo me doy cuenta de que tengo miles de vicios que confesarte, que necesito una batidora en Compostela, que nunca uso el punto y coma. Sólo el seguido o los suspensivos. Me da miedo el punto final. Y las páginas en blanco. Y la oscuridad de mi habitación cuando me voy a dormir pero aun no tengo sueño. Todos tenemos algo de arte dentro, el caso es vomitarlo, por ejemplo, llenando una página en el InDesing en tiempo record. El tiempo pasa y yo me pregunto si no se cansa de tanto caminar. Porque a mí ir a la facultad por las mañanas, cuando voy dormida aun, me cansa. Y mucho. No me imagino haciendo ese camino toda la vida. El mundo también gira y no se cansa, igual están hechos de lo mismo, del valor de seguir andando. Y yo aquí sentada con la necesidad urgente de un viaje de vuelta en tren. Resacosa, con sueño. Contigo. Sin motivos. Sin sentido. Como todas las palabras que van después de la primera que escribí líneas más arriba.

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